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Modelo del monumento a José II en Viena

Franz Anton Zauner (Falpetan im Oberinntal, Tirol, 1746 – Wien 1822)
Madera policromada
72 (alto) x 49,5 (largo) x 49,5 (ancho) cm

La escultura representa en madera policromada y a pequeña escala el monumento ecuestre en bronce del Emperador José II (1741-1790 ) situado en la Josefsplatz de Viena, dentro de complejo de edificaciones que forman parte del Palacio Imperial y entre las que se encuentran también la Biblioteca Nacional de Austria.

A pesar de haberse casado en dos ocasiones, José II no tuvo descendencia masculina que le sucediera. Previendo una posible sucesión en la figura de su sobrino Francisco, éste fue enviado a la corte imperial de Viena en 1784 cuando contaba 16 años para formarse y educarse bajo la supervisión de su tío José II en las tareas de Estado. A la muerte de José II en 1790 sin herederos, le sucedió su hermano Leopoldo II (padre de Francisco). Cuando este falleció en 1792, Francisco se convirtió en Emperador bajo el nombre de Francisco II.
El monumento fue encargado para honrar y glorificar a su tío y mentor por el Emperador Francisco II (1768-1835) en 1795 al escultor Franz Anton Zauner. Fue finalmente erigido/instalado e inaugurado en 1806-1807. Zauner había estudiado en Roma durante cinco años gracias a una beca de la Academia Vienesa tras los que volvió a Austria en 1781. Estaba por tanto muy familiarizado con los modelos de la Antigüedad, como queda bien reflejado en esta obra, la más conocida de las ejecutadas por el escultor. En efecto, el modelo seguido muy de cerca es la famosa estatua ecuestre romana en bronce del emperador Marco Aurelio de la piazza del Campidoglio en Roma. En cualquier caso, el Marco Aurelio fue un modelo recurrente para multitud de esculturas ecuestres desde el Renacimiento. En este sentido, conviene también recordar que, justo en los mismos años en los que se ejecutaba la estatua de José II, Manuel Tolsá hacía lo propio con el monumento a Carlos IV –de tortuosa creación y vicisitudes posteriores– al otro lado del mundo, en México, en el que, de nuevo, el modelo seguido es el del emperador Romano. De hecho, tanto la obra de Tolsá como la de Zauner resultan casi idénticas.
El Emperador José II está vestido como un general romano coronado de laurel y guiando su caballo al paso. El monumento incorpora en ambas caras de los lados mayores del pedestal dos relieves en bronce en los que aparece el emperador vestido de la misma manera que en la escultura y rodeado de una serie de alegorías con figuras clásicas. Con un tono retórico y propagandístico, ambos escenas ensalzan la figura del Emperador, haciendo alusión directa a algunas de sus iniciativas de gobierno en materia de política económica. Como en otros países europeos de la época (España, por ejemplo), José II es ejemplo de gobernante del despotismo Ilustrado en el que, aún dentro de los regímenes absolutistas del Antiguo Régimen, se promovieron una serie de reformas económicas, administrativas, religiosas, educativas, etc. en consonancia con las ideas ilustradas guiadas por la Enciclopedia y el mercantilismo. De este modo promovió una política de liberalización comercial fomentando las ideas mercantilistas con el fin de impulsar y desarrollar la economía; se unificó el sistema fiscal; abolió la servidumbre del campesinado ofreciéndoles garantías sobre la propiedad la tierra que permitiesen su autonomía; sentó las bases de la tolerancia religiosa entre católicos, protestantes y ortodoxos; y creó nuevas universidades modernizando la educación en un tono secular.
Precisamente los relieves representan de manera alegórica dicha política en materia de comercio y agricultura, presentando al Emperador como su impulsor y protector.
En uno de ellos el Emperador promueve la liberalización comercial exhortando a Mercurio a desatar las manos del Comercio, figurado por una mujer joven vestida de modo clásico y significativamente sentada sobre un fardo de mercancías. Mientras, un barco espera, observándose también en el otro extremo un faro (haciendo referencia a la apertura del puerto libre de Trieste). Acompañan al Emperador una figura togada (un cónsul) y la alegoría de la Fama tocando la trompeta.
El otro relieve hace alusión a la promoción imperial de la Agricultura. El Emperador es conducido por un genio alado que le señala la figura alegórica de Europa, situada tras una arquitectura clásica, sentada, mostrando un libro y acompañada por un caballo. Flanquea al Emperador la alegoría de la Prudencia que lleva una serpiente en la mano, uno de sus atributos identificativos. En el extremo, un niño ara la tierra ayudado por su padre.
La imagen marítima del primer relieve se equilibra y completa por la imagen de la tierra del segundo, mostrando ambas escenas las preocupaciones del Emperador por el bien común y el bienestar de los pueblos bajo sus extensos dominios.
En los lados menores figuran sendas inscripciones en latín: IOSEPHO II AVG. QVI SALVTI PVBLICAE VIXIT NON DIV SED TOTVS (Emperador José II que no vivió mucho pero completamente dedicado al bien común), en la parte frontal. Y FRANCISCVS ROM. ET AVST. IMP. EX FRATRE NEPOS ALTERI PARENTI POSVIT MDCCCVI (Francisco, Emperador Austriaco y Romano, de su hermano y sobrino para su Segundo padre, erigido 1806), en la parte posterior.
Del monumento se conserva también el modelo a menor escala en bronce realizado por el escultor en 1795 que fue colocado en 1808 en los jardines del Palacio Schönbrunn.
La escultura que estudiamos podría considerarse pues como el primer modelo para el monumento , realizado en madera policromada imitando tanto el bronce de la estatua y de los relieves laterales, como el mármol negro grisáceo del pedestal. Las mencionadas escenas del pedestal presentan, como es lógico, pequeñas diferencias en el modelo respecto de la obra final. Éstas se refieren fundamentalmente a variantes y modificaciones en la posición, actitudes y vestimentas de los personajes.
De este modo, se convierte en buen ejemplo de los procesos de trabajo de los escultores, desde lo modelos iniciales en barro, madera o cera, hasta la obra definitiva en bronce o piedra.
Como curiosidad señalaremos el hecho de la alteración, probablemente más que intencionada, de las inscripciones. En el modelo en madera sólo aparece la de la parte frontal del monumento (IOSEPHO II AVG. QVI SALVTI PVBLICAE VIXIT NON DIV SED TOTVS), pero en este caso situada en la parte posterior y añadiendo el año MDCCCVI. Quizá sólo se incluyó esta inscripción añadiéndole la fecha porque ofrece los datos y la información indispensable que permiten identificar al personaje ubicándolo en el tiempo.
Por lo demás, señalaremos las similitudes que presenta el rostro del Emperador con algunas obras de Zauner, como el retrato del propio emperador realizado por este y conservado en la Österreichische Galerie Belvedere de Viena.
Bibliografía
– Charlotte Stokes, “Taming the eagles: The Habsburg Monarchy’s political use of the Revolutionary neoclassical style”, in Kinley Brauer, William E. Wright, Austria in the Age of the French Revolution, 1789-1815, Minnesota, 1990, pp. 75-76.
– Denkmahl Josephs Des Zweyten, auf befehl seiner Majestät Franz Des Ersten, Ehrichtet durch Franz Zauner, Wien, 1807.
– German Scenery, drawings made in 1820, London 1823 (sin paginar).
– Nancy M. Wingfield, “Emperor Joseph II in the Austrian imagination to 1914”, in Laurence Cole, Daniel, L. Unowsky (eds.) The limits of Loyalty: Imperial Symbolism, Popular Allegiances, and State Patriotism in the Late Habsburg Monarchy, New York Oxford, 2007, pp. 64-66
– Robert Rosenblum,H; W. Janson, El arte del siglo XIX, Akal, 1992, pp. 130-131.

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