Ignacio Zuloaga - Antigüedades Conde de Aranda
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Ignacio Zuloaga

Ignacio Zuloaga

Biografía Ignacio Zuloaga

De nombre completo Ignacio Zuloaga Zabaleta, fue un pintor español nacido en 1870 en Éibar. Su talento le llevo a conseguir el reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional obteniendo grandes premios y distinciones.

Por su sangre corría la herencia artesanal y artística de su padre, Plácido Zuloaga, gran damasquinador en el siglo XIX, aunque de los tres hermanos, Ignacio fue el único que se inclinó por el arte.

Su formación se fraguó en Éibar en un taller-escuela familiar dónde comenzó a realizar sus primeros bocetos como dibujante. Sin embargo, cuando en 1887 Ignacio visitó el Museo del Prado de Madrid descubriendo a los grandes maestros de la pintura española como Velázquez, El Greco, Ribera, Zurbarán o Goya, fue cuando se dio cuenta que quería ser pintor, oficio por el cual su padre no mostraba aprobación puesto que quería que se dedicase a la arquitectura.

Fue ese mismo año cuando participó en la Exposición de Bellas Artes de Madrid, aunque no recibió apenas atención. Un año más tarde, se lanzó a participar en el certamen de las Fiestas Euskaras de Guernica, dónde recibió una crítica muy favorable y consiguió vender uno de sus cuadros.

Posteriormente, Ignacio Zuloaga decide viajar a Roma dónde, durante 6 meses de estancia, pudo empaparse de los estilos y técnicas del Renacimiento, reafirmando su vocación por la pintura.

De Roma, se instaló en el conocido barrio parisino de los artistas, Montmartre. Allí, es donde comienza su formación en diferentes academias y charlando en cafés sobre arte con su círculo social que estaba formado por grandes artistas como Lautrec, Gauguin, Van Gogh, Degas, Bernard y Paul Maurice, entre otros muchos,

Tras esta etapa en la que pudo beber de la fuente principal del impresionismo que se estaba forjando por aquel entonces, decide volver a España.

Y es en 1892 cuando la obra de Zuloaga adquiere una temática y atmósfera única marcada por la admiración por el pueblo gitano, que le llevó a visitar Andalucía.

Alquiló un corral de vecinos en Sevilla en un barrio muy popular habitado principalmente por población calé. Allí vivió durante un tiempo, empapándose de sus tradiciones, lenguaje y costumbres. Durante este tiempo, su obra se centra en bailarinas, gitanos, toreros y escenas de la vida cotidiana del mundo calé.

Por motivos financieros, Ignacio de Zuloaga tuvo que trasladarse a Londres donde trabajó como retratista para la sociedad británica. Sin embargo, no es hasta años más tarde cuando vuelve a España y se traslada a Segovia dónde vivía su tío Daniel Zuloaga, cuando realiza sus mejores obras.

Alquila la conocida Casa del Crimen donde instala un taller, y comienza a producir las obras que le abrieron la entrada al mercado y fama internacional.

Tras recibir la medalla de primer premio en la Exposición de Barcelona y ser nombrado miembro del Salón de la Sociéte Nationale de París, retomó su actividad como pintor exponiendo en una gran cantidad de exposiciones públicas a lo largo de todo el mundo, desde París, Bruselas, Munich, hasta México, Santiago de Chile o Buenos Aires.

En 1909 expuso por primera vez en Estados Unidos, y años posteriores realizó un intenso tour pasando por ciudades como Nueva York, Boston, Búfalo o Minneapolis.

Su éxito cada vez es más abrumador, a pesar de no conectar bien con los jóvenes vanguardistas europeos. En el año 1931, el Gobierno de la República Española le nombra presidente del patronato del Museo de Arte Moderno, cargo del que dimite de forma inmediata.

Ignacion Zuloaga tenía una gran admiración por Francisco de Goya, que le llevó a adquirir su casa natal con el fin de restaurarla.

Durante la Guerra Civil española nos encontramos con uno de los aspectos más polémicos del pintor, puesto que actuó en favor del bando franquista tras haber vivido una serie de acontecimientos (destrucción de su ciudad, robo y pérdida de alguna de sus obras), que le causaron una gran impresión.

Estilo y obras de Ignacio Zuloaga

Zuloaga tuvo una gran admiración por los artistas clásicos del Renacimiento, y con más devoción por Goya, y eso se ve reflejado en el realismo de sus pinturas que narran la crónica de la época con gran crudeza y dramatismo.

Su afición por los toros y el mundo calé, se expresa en colecciones de corridas de toro y farándula, destacando el cuadro Corrida de toros en Éibar que se expone ahora en el Thyssen-Bornemisza de Málaga.

Otras de sus obras más reconocidas en las que podemos observar esa tendencia por el oscurantismo propio de Goya y las escenas cotidianas expresadas de una forma muy realista son: El reparto del vino, 1900; Celestina, 1906; Las brujas de San Millán, 1907; El enano Gregorio el botero, 1908 o Doña Adela Quintana Moreno, 1910.

Dónde ver cuadros del pintor Ignacio Zuloaga

Actualmente algunas de sus obras las podemos encontrar en Madrid en: la Fundación Zuloaga, el Palacio de Lira o en el Museo Nacional del Prado. Y en otras ciudades de España en el Museo San Telmo de San Sebastián, en el Museo Zuloaga de San Juan de los Caballeros y del Castillo de Pedraza, en el Museo Ignacio Zuloaga de Zumaia (creado e inaugurado por el propio pintor), en el Museo de Bellas Artes de Asturias y en el Museo Picasso de Barcelona.

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