Marina – Escuela inglesa del siglo XIX

cuadro Marina Escuela inglesa del siglo xix

Características cuadro “Marina” Escuela inglesa del siglo XIX

Pintor:

Escuela inglesa del siglo XIX.

Fecha/lugar creación:

S.XIX

Título pintura:

“Marina”

Material:

Óleo sobre lienzo.

Medidas:

120 x 100 cm.

Otros datos:

Sobre el cuadro Marina de la Escuela Inglesa del siglo XIX

¿Qué es una marina?

Se conoce como marina o pintura de marinas, a cualquier forma de arte figurativo cuya inspiración principal es el mar.​ Además de las representaciones a mar abierto, de batallas navales o de tipos de embarcaciones, pueden incluirse en este género las estampas de lagos, ríos y estuarios, escenas de playa, etc.

Aunque no es un género pictórico de primer orden (según cánones jerárquicos academicistas de origen francés), tuvo un especial desarrollo en Europa entre los siglos XVII y XIX.

En el XIX, mientras Antoine Roux y sus descendientes seguían cultivando el retrato minucioso de los más bellos navíos, artistas con más nervio, como Théodore Gericault o más genio, como Turner, recogieron la antorcha del mar como espacio bélico, pero desde una nueva estética (algo así como “acerquemos la cámara” y “quememos la maqueta”).

En el otro extremo, la postura más filosófica, casi mística, del romanticismo alemán, daba como fruto en su historia de la pintura una original colección de marinas que mezclaban experiencias científicas de sabios viajeros con introspecciones de poetas nacionales. Los ejemplos más conocidos se encuentran en la obra de Caspar David Friedrich: Monje junto al mar (hacia 1808), En el velero (1819) o Acantilados blancos en Rügen (1818).

En este siglo XIX, una serie de factores revolucionaron la pintura de marinas: la explosión y “popularización” de la pintura de paisaje en el mercado burgués, las propuestas vanguardistas de pintar del natural al aire libre (“plenair”) y la creación y comercialización de la pintura de tubo (que permitía transportar los colores ya hechos, sin necesidad de tener que mezclar los pigmentos). Paseos marítimos, costas, ensenadas, playas, puertos y canales se llenan de “pintores de caballete”, que inmortalizan panoramas, encuadres, perspectivas, instantes de luz o anécdotas, con el mar como protagonista principal o de fondo. El resultado final se materializará en una serie de subgéneros que recibirán los títulos de “marinas impresionistas”, “el realismo en la pintura de marinas”, “marina y naturalismo”, “luministas del mar”, etc.

Las tradicionales marinas holandesas o inglesas dejarán paso a una horda de artistas protagonistas de la última gran revolución de la marina. Un bello cataclismo pictórico con carácter universal.

Tenemos frente a nosotros una marina típica romántica. Sobre un mar embravecido se haya la gran embarcación que es el motivo principal de la obra. Esta se haya algo doblada, como se aprecia sobre todo en sus velas, en el que se recortan varias figuras. En primer término vemos una barca pequeña que bien o sale, o llega del mar.

Decimos esto, ya que hay un personaje subiéndose o bajándose y a que podemos ver un poste en primer término, y al fondo un faro. El cielo que es una parte importante de la obra es celeste, blanco, anaranjado y dorado. Incluso en el agua encontramos claroscuros, y toques naranjas, resaltando el fondo blanquecino de la parte superior.

La obra rebosa romanticismo por su pincelada suelta, menos dibujística que en momentos anteriores, su agitada composición, su luz dorada y por el culto a la naturaleza en su estado más salvaje, a lo sublime, en definitiva, a dejarse llevar por los sentimientos que provoca.

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“Paisaje en la costa” de Juan Martínez Abades

Paisaje en la Cosa Juan Martinez Abades

Cuadro de Juan Martínez Abades:

“Paisaje en la costa” 

En esta pieza se puede observar un paisaje de temática marina en la que destaca la luminosidad de esta época realista hacia el fin de siglo, comparando este aspecto con otros pintores. El autor propone una vista frontal en la cual sitúa un suelo natural y dos formaciones rocosas plagadas de vegetación en primer plano, para disponer en la lejanía tres barcos de vapor, la orilla y las montañas.

Características de la pintura de Juan Martínez Abades

Pintor:

Atribuido a Juan Martínez Abades

Fecha/lugar creación:

S/N

Título pintura:

“Paisaje en la costa”

Material:

Óleo sobre lienzo

Medidas:

59 x 69 cm sin marco | 68,5 x 80 cm con marco

Otros datos:

Pintor español discípulo de Carlos de Haes
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Sobre el autor Juan Martínez Abades

(Gijón, 7 de marzo de 1862-Madrid, 19 de enero de 1920). Pintor español. Además de a la pintura, se dedico también a la música, aunque en menor medida. La mayor parte de su obra está compuesta por marinas, escenas portuarias y representaciones naturalistas del paisaje costero de la cornisa cantábrica. Destacar también otras obras de su repertorio de estilo costumbrista. Debido a su fama como cupletista, además de ser un hombre de mundo, contaba con distinguidas amistades como las de María Guerrero o Álvaro Retana, entre otras personalidades de la élite cultural de la Restauración.

Hijo de un industrial gijonés, comenzó a mostrar sus cualidades artísticas muy pronto, cuando se encontraba en el Real Instituto de Jovellanos, localizado en su ciudad natal. Allí se dedicaba a copiar dibujos de la colección reunida por don Gaspar. Tiempo después se trasladó a Madrid donde se formó, entre 1880 y 1887, en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado. Entre sus maestros destacan el escultor José Gragera y los pintores Ignacio Suárez Llanos y Carlos de Haes.

Con un lienzo de tema histórico, La muerte de Mesalina, se estrenó en la Exposición Nacional de Bellas Artes. Estuvo pensionado por la Diputación de Oviedo en Italia y tras ese periodo se presento a la Nacional de 1890, donde consiguió la Segunda Medalla por su obra El viático a bordo (Museo de San Telmo, San Sebastián). Este premio le volvió a ser otorgado dos años más tarde por su obra El entierro del piloto (colección Masaveu, Oviedo).

En el Madrid de la Restauración y bajo la protección de Florencio Valdés, desarrolló una intensa actividad social. Participó en todas las exposiciones del panorama nacional entre 1884 y 1917 y, además, comenzó a ser un popular cupletista. A partir de 1894 y hasta su muerte, fue uno de los ilustradores gráficos más asiduos en la etapa inicial de la revista “Blanco y Negro”.

Además de en Madrid, expuso en las Exposiciones Universales de Barcelona (1888) y Chicago (1893), y en La Habana (1914). En 1891 se casó con Aurora Moreno Caubín, de origen canario. Esto le llevó a decorar, en 1906, el Salón de Actos del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Tanto en vida del artista como después de la muerte del pintor, su figura se reconoce por su producción marinista. Su obra, abundante y desigual, abarcó todos los temas relacionados con el mar: escenas portuarias o de rías, estampas navales de viejos veleros o “modernos” buques de la Armada Real, cuadros costumbristas o playeros, o las vistas naturalistas, tanto de interés geológico como episodios de crítica social. Sus referencias e inspiración a la hora de pintar eran las costas del Mar Cantábrico y de la Galicia atlántica, con un innovador apéndice canario y caribeño.

En 1987, el Museo de Bellas Artes de Asturias organizó una muestra homenaje que recorrió varias ciudades de la geografía española. También cuentan con obras de su repertorio el Museo Nacional del Prado y la colección Carmen Thyssen-Bonermisza.

Como comentábamos anteriormente, fue alumno de Carlos de Haes. Haes fue un pintor español de origen Belga. Se le puede clasificar como paisajista dentro de la tendencia general del realismo. En 1857 obtuvo la Cátedra de Paisaje en la Escuela Superior de la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Desde entonces hasta 1898, año de su muerte, el pintor compartió sus conocimientos y su entusiasmo personal con un gran número de alumnos de variada condición social.

Haes practicaba y recomendaba, tanto técnica como ideológicamente,  el uso de métodos tradicionales. A pesar de este hecho, la propia dinámica de las “campañas” que Haes organizaba en su cátedra para pintar paisajes al natural llevaría a que muchos de sus alumnos practicasen el «auplein air/en plein air».

Aureliano de Beruete, Darío de Regoyos o Jaime Morera fueron plenairistas sin escuela pero de hecho. Además de los mencionados, otros alumnos de Haes viajaron a Francia y tuvieron la oportunidad de compaginar las enseñanzas de Haes con las propuestas más revolucionarias y rompedoras de miembros de la escuela de Barbizón y de personalidades del impresionismo comoClaude Monet, Camille Pisarro y Pierre-Auguste Renoir.

En sus pinturas, Haes se apoyaba en un contacto mucho más directo con la naturaleza, por sus frecuentes excursiones al aire libre para tomar apuntes y realizar bocetos de paisajes que le proporcionaron una perspectiva mucho más realista de como la concebían sus antecesores. Esto supuso una importante renovación del género del paisaje en España.

Sobre el cuadro “Paisaje en la costa” de Juan Martínez Abades

Hablemos ahora de la temática representada. Se conoce como marina o pintura de marinas, a cualquier forma de arte figurativo cuya inspiración principal es el mar.​

Además de las representaciones a mar abierto, de batallas navales o de tipos de embarcaciones, pueden incluirse en este género las estampas de lagos, ríos y estuarios, escenas de playa, etc.

Aunque no es un género pictórico de primer orden (según cánones jerárquicos academicistas de origen francés), tuvo un especial desarrollo en Europa entre los siglos XVII y XIX. En España es un tema frecuenta en la época que nos ocupa.

Destaca en la presente pintura la luminosidad de esta época realista hacia el fin de siglo, comparando este aspecto con pintores como Mariano Fortuny (1838-1874), el propio Carlos de Haes mencionado, Martín Rico (1833-1908) o Aureliano de Beruete (1845-1912) o Joaquín Sorolla (1863-1923).

La composición aparece centrada por un suelo natural, donde crecen hierbas de distinta altura y florecillas amarillas, también se pueden ver dos rocas y al fondo, siendo lo más llamativo de la pintura, grandes árboles. A la izquierda se divisa el mar, entre dos árboles menos poblados podemos ver tres barcos de vapor, y al fondo de manera más clara por la lejanía, la orilla y montañas.

A la derecha de la composición aparece un camino, que se pierde cuando hace un giro a la derecha al fondo. En este vemos farolas y tendido eléctrico, y el fondo casas con tejados a dos aguas poco inclinados de colores suaves anaranjados, entre algo de vegetación, y al fondo el pico de otra montaña. El cielo está casi despejado, presentando pocas nubes. Destaca la intención de captar el paisaje tal y como es, de manera realista. Predomina una sensación de calma.

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