Dama Egipica pintura de Carl Nys

Dama Egipcia - Carl Nys

Cuadro Dama Egipcia de Carl Nys

Características pintura de Carl Nys – Dama Egipcia

Pintor:

Carl Nys

Fecha/lugar creación:

S. XX

Título pintura:

“Dama Egipcia”

Material:

Óleo sobre lienzo.

Medidas:

N/S

Otros datos:

 

Sobre el pintor Carl Nys

Tenemos que hablar respecto a esta pintura del orientalismo, una corriente artística dada en el siglo XIX que se interesa por el Próximo y Medio Oriente, donde se representan determinados aspectos de las culturas orientales en Occidente por parte de escritores, diseñadores y artistas, que terminaron por convertirse en tópicos estereotipados. 

La campaña napoleónica en Egipto y Siria, la guerra de la independencia de Grecia, la guerra de Crimea y la apertura del canal de Suez contribuyeron a aumentar el interés por un exotismo profusamente documentado. 

En el romanticismo hubo una seducción por el oriente que cumplía con el mismo alejamiento de la realidad que el historicismo medievalista.  Washington Irving en Granada generó el tópico del exotismo español. Hay que citar las traducciones del Kama Sutra y Las Mil y una noches también para entender este movimiento.

Se pueden encontrar representaciones de “moros” y “turcos” en otras etapas artísticas desde el medievo, pero en el siglo XIX es cuando el orientalismo se torna en un tema. Destacan las representaciones de todo tipo de escenas inspiradas en escenarios de los países árabes del norte de África y Oriente Medio. Tanto en los paisajes como en los interiores se acentuaban los aspectos exóticos y sensuales, con fantásticos colores de ropajes y carnaciones seductoras, destacando escenas de baño y harenes que permitían representaciones de odaliscas en posturas comprometidas. Se valoraba el color, la textura y el exotismo. La sensualidad se veía aceptable en el exótico oriente. Este estilo tuvo su momento álgido en las Exposiciones universales de París de 1855 y 1867.

Pintores orientalistas destacados fueron: Jean Auguste Dominique Ingres, Eugéne Delacroix, Théodore Chasséireau, Eugéne Fromentin, Jean-Léon GérômeLéon BellyWillen de FamarsTestas, Gustave Guillaumet o Alexandre Roubtzoff. En España el principal ejemplo fue Mariano Fortuny que viajó a Marruecos donde quedó impresionado del pintoresquismo que veía. 

Las obras orientalistas se concretan en las culturas islámicas, hebrea y otras de origen semita, ya que eran las que visitaban los viajeros. La sensualidad puede verse en las odaliscas en un harem, recostadas de manera prototípica. Los europeos no tenían realmente tanto contacto con este mundo. 

La presencia europea en Egipto atrajo un número importante de viajeros occidentales al Oriente, de los que muchos capturaron sus impresiones a través de la pintura y el grabado. El gobierno francés publicó una edición de 24 volúmenes llamada Descripción de Egipto, en la que se ilustró fotografía, vida silvestre, flora y fauna, arquitectura monumental del antiguo Egipto, y población.

En esta pintura de Carl Nys vemos a una dama egipcia recostada en un gran salón con una vestimenta pintoresca, donde llama la atención los senos descubiertos, mientras juega con dos gatos blancos hay un tercero que nos mira. Al lado está la cesta vacía donde reposan estos animales domésticos, que tenían gran importancia en el Antiguo Egipto. La dama inclina la cabeza, y también deja ver uno de sus pies pese a la sandalia que lleva. Destacan las calidades de las telas, contexturas bien diferenciadas, aspecto que hemos dicho que buscaban estos pintores orientalistas. 

Al fondo se ve una columna, pinturas egipcias, una escultura de un personaje frontal y dos esculturas también de gatos, una abierta, lo que podría ser un ataúd, donde se muestra que está siendo pintada, posiblemente por esta dama. 

Esta pintura nos lleva a un mundo imaginario que buscaban estos pintores, muy estereotipado, colorido y sensual, en el que predomina una calma y sensualidad que nos invita a sentarnos junto la dama.

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NIÑOS RECOGIENDO FLORES. JOSÉ LLANECES

El presente cuadro forma parte de la producción del pintor y escultor español José San Bartolomé LLaneces, más conocido en el mundo atístico como José LLaneces, artista activo entre finales del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX.

Aunque de origen humilde, sus grandes cualidades artísticas le llevaron en su infancia a estudiar a en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid y posteriormente en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, lugar desde el cual acudía al Museo del Prado con regularidad para estudiar las obras de los grandes maestros, especialmente Velázquez, su gran influencia en sus primeras obras.

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En 1888 viajará a París y a partir de ese momento se convertirá en uno de los pintores españoles más internacionales. Formó parte activa de la colonia de artistas españoles en Francia. Allí pintaba pintura de género y retratos que vendía a buen precio y se especializó, junto con los pintores Francisco Domingo Marqués y Máximo Juderías Caballero, en uno de los géneros de moda de la época y que le catapultaría a la fama, la llamada pintura de casacón, que representaba personajes ataviados al estilo de los siglos XVII y XVIII. Su presencia en los círculos artísticos del momento fue muy notoria, participando en varias Exposiciones Universales en las que siempre conseguía reconocimiento, como en el caso de la Exposición Universal de París, por la cual consiguió ser nombrado Caballero de la Legión de Honor francesa. Asimismo fue nombrado Caballero de la Orden de Carlos III por su gran aportación artística en el extranjero. También formó parte de la junta directiva de la Asociación de Artistas Españoles residentes en París.

En las primeras décadas del siglo XX volverá a España y se instalará en Madrid protegido por la reina Maria Cristina donde continuó su labor pictórica para la Casa Real y personajes distinguidos de la sociedad madrileña. A partir de ese momento comienza una gran actividad que le llevará a la organización de varias exposiciones individuales tanto en Madrid como en Sudamérica, especialmente en Argentina, donde realizó muchos contactos exitosos que se tradujeron en encargos.

La obra de LLaneces es ecléctica y se va a adaptar las necesidades de esta variada clientela, aunque siempre se mantuvo fiel a su espíritu académico y rechazó las nuevas corrientes pictóricas vanguardistas. Además de sus famosos cuadros de casacón, que fueron pasando de moda medida que avanzaba el siglo XX, LLaneces realizará otro tipo de obras de tipo costumbrista con un marcado carácter decorativo, como es el caso de Niños recogiendo flores, que muestra un estilo muy cercano a la pintura de Mariano Fortuny y a la de Joaquín Sorolla. Con este último podemos establecer varias similitudes en el uso del color, el tratamiento de los niños desnudos y el uso de la luz. Además, a nivel personal ambos estuvieron vinculados con el mundo de la fotografía (Sorolla por contacto con su suegro y LLaneces porque en su infancia fue ayudante del famoso fotógrafo Pedro Martínez de Herbert), lo que sin duda influyó en la obra de ambos artistas.

En esta obra LLaneces nos muestra una escena amable, elegante y colorista con una técnica impecable y cuidada.

En un primer plano observamos una pequeña zona de sombra en la que se ubica un cesto con flores, seguido de un segundo plano más desarrollado en profundidad a través de las sombras de los personajes, en el que se desarrolla la escena principal: cuatro niños pequeños, desnudos y de proporciones redondas, como los angelotes clásicos, recogen flores de un pequeño árbol y las almacenan en cestas. Cada uno parece tener una tarea asignada, de modo que consigue una composición y una escena muy dinámicas. Por último,el tercer plano nos ayuda a situar espacialmente la escena, una casa blanca con una tapia parcialmente cubierta de vegetación. En la parte derecha, relegado a la esquina superior derecha, el cielo despejado. Es una escena veraniega, en un ambiente de playa, en la que Llaneces hace alarde un conocimiento extraordinario de la luz, dorada, que recae sobre los cuerpos de los niños, sonrosados por la exposición, creando esa sensación atmosférica de un verano soleado. El delicado y estudiado juego de sombras que proyectan todos los elementos del cuadro contribuye a una sensación espacial todavía más auténtica. El lienzo parece ser, además, producto de un encargo o quizá regalo familiar, ya que presenta a una dedicatoria.

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Caja de música “pájaro cantor” autómata

Caja de música “pájaro cantor” autómata

Caja de música “pájaro cantor” autómata. Alemania, Karl Griesbaum, principios del siglo XX.
Metal.
Con marcas de fabricante.
Con llave.
Medidas: 10 x 6,7 x 3,9 cm.
Caja de música de forma rectangular con llave (y hueco para la cuerda en la base), que tiene una pequeña tapa ovalada en la parte superior. Al elevarse, aparece una zona circular calada (con elementos vegetales simplificados y sencillos roleos) en la que destaca un pequeño pájaro de vivos colores. El ave, un autómata, cuenta con movimiento de pico, alas y desplazamiento giratorio, al compás de la música de la caja de metal plateado. El exterior se encuentra decorado con una serie de escenas cotidianas en ligero relieve, que recuerdan tanto por su composición como por la vestimenta de las figuras y el paisaje a obras de la pintura barroca del norte de Europa del siglo XVII.
Esta tipología de caja de música rectangular con un ave de pequeño tamaño y vivos colores que se mueve fue una de las más apreciadas y comunes, llegando a realizarse en una gran variedad de tamaños y materiales, y estando relacionada con la fabricación de pequeñas jaulas con aves autómatas en su interior. La marca de contraste de la caja remite a los trabajos del alemán Karl Griesbaum (1872-1941), muy conocido y apreciado tanto por este tipo de cajas de música como por las jaulas mencionadas, y que logró convertirse en una de las firmas más prolíficas de su tiempo.

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ZABALETA FUENTES, Rafael (Quesada, Jaén, 1907 – 1960).

ZABALETA FUENTES, Rafael (Quesada, Jaén, 1907 – 1960). “Parque nevado”.

“Parque nevado”.
Óleo sobre lienzo.
Firmado en la zona inferior izquierda.
Medidas: 50 x 61 cm; 76 x 86 cm (marco).
Obra referenciada.
En esta obra Rafael Zabaleta construye un escenario sombrío y poético, trabajado con un lenguaje reducido a su esencia, enormemente expresivo en su simplicidad, basado en el contraste entre la racional composición y la libre disposición de las ramas peladas de los árboles, que se enmarañan creando una suerte de celosía que cubre el cielo, manteniendo su transparencia.

Nacido en el seno de una familia acomodada, Rafael Zabaleta manifiesta ya desde niño su afición a la pintura, por lo que tras finalizar sus estudios de bachillerato se traslada a Madrid e ingresa, en 1925, en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando. Allí tendrá como maestros a Lainez Alcalá, Cecilio Pla e Ignacio Pinazo, y en 1932 participa por primera vez en una exposición colectiva, la de los alumnos de San Fernando. Una de sus obras, titulada “La pareja,” será seleccionada para ilustrar la reseña crítica que Manuel Abril realiza para la revista “Blanco y Negro”. Tres años más tarde Zabaleta realiza su primer viaje a París, donde conoce y estudia las obras de los maestros de la pintura contemporánea. En 1937 es nombrado delegado del Tesoro Artístico Nacional, y también por estas fechas inicia una serie de dibujos sobre la Guerra Civil. Al terminar la contienda fue denunciado, y pasó brevemente por el campo de concentración de Higuera de Calatrava y por la cárcel de Jaén, donde le son incautados los dos álbumes de dibujos realizados durante la guerra. Finalmente liberado, en 1940 se instala en Madrid, donde asiste a las tertulias del Café Gijón y dibuja y pinta en el Círculo de Bellas Artes. Dos años más tarde visita a Aurelio Biosca, director de la madrileña galería Biosca, con una carta de presentación del escultor Manolo Hugué. Allí celebrará su primera muestra individual ese mismo año, tras ser rechazado en la Exposición Nacional de Bellas Artes. Sin embargo, al año siguiente participa en el Primer Salón de los Once y pasa a formar parte de la Academia Breve de Crítica de Arte de Eugenio d’Ors, a la que también pertenecía Biosca. Zabaleta tomará parte en la mayoría de sus Salones de los Once y exposiciones antológicas. En 1945 Zabaleta participa en la colectiva “Floreros y bodegones” realizada en el Museo Nacional de Arte Moderno, mientras sigue exponiendo individual y colectivamente en galerías de la capital. En 1947 realiza su primera muestra personal en Barcelona, en la galería Argos, y se publica su primera monografía. Dos años más tarde viaja de nuevo a París, entrando en contacto con Picasso, Óscar Domínguez, M. Ángeles Ortiz y otros. El año de su definitiva consagración será el de 1951, cuando celebre una exposición individual en el Museo de Arte Moderno de Madrid. En 1955 obtendrá el Premio de la UNESCO en la Bienal Hispanoamericana de Barcelona. Ese mismo año participa en la Bienal del Mediterráneo celebrada en Alejandría, y realiza una exposición personal en Bilbao. Durante sus últimos años Zabaleta será un artista ya plenamente reconocido, invitado a las más importantes exposiciones y salones tanto en España como en ciudades extranjeras de la importancia de París. La colección más importante de su obra se encuentra en el Museo Zabaleta de Quesada, si bien también está presente en los más prestigiosos museos del mundo, en ciudades como Buenos Aires, Nueva York o Tokio

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Gustav Wetheimer “Dulce Sueño”

Dulce sueño

Gustav Wetheimer (1.847-1.904) – Escuela Austriaca

“Dulce Sueño” Oleo sobre lienzo de 115X180 cm.

Nace en Viena el 28 de enero de 1.847. Fue alumno de Joseph Fübrich en la Academia de Múnich. Continuó sus estudios en París. Obtuvo medallas en Londres, Ámsterdam, Nueva Orleans y París. Así mismo obtiene mención honorifica en la Exposición Universal de 1.889. Residió durante numerosos años en París, donde obtuvo grandes éxitos. Es de recordar su cuadro “Le repas des lions chez Pezon”. Fue importante retratista.

Al final de sus años, abandonado, murió en el hospital Lariboisiere de París el 24 de agosto de 1.904.

Sus obras son muy buscadas por el coleccionismo mundial.

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Antoni TÀPIES PUIG

(Barcelona, 1923 – 2012).
Sin título.
Litografía, ejemplar 5/75.
Firmada y justificada a mano.
Medidas: 77 x 55 cm; 104,5 x 83 cm (marco).
Tàpies se inicia en el arte durante la larga convalecencia de una enfermedad pulmonar. Progresivamente se dedicará con mayor intensidad al dibujo y a la pintura, y finalmente deja sus estudios de Derecho para dedicarse por completo al arte. Cofundador de “Dau al Set” en 1948, empieza a exponer en los Salones de Octubre de Barcelona, así como en el Salón de los Once celebrado en Madrid en 1949. Tras realizar su primera muestra individual en las Galerías Layetanas, viaja a París en 1950, becado por el Instituto Francés. A raíz de su exposición individual de 1953 en la galería neoyorquina de Martha Jackson, se afianza su proyección internacional. Ha obtenido premios como el Príncipe de Asturias, El Praemium Imperiale de la Japan Art Association, el Premio Nacional de Cultura, el Gran Premio de Pintura de Francia, etc., y se le han dedicado antológicas en Tokio, Nueva York, Roma, Ámsterdam, Madrid, Venecia, Milán, Viena y Bruselas. Está representado en los principales museos de todo el mundo, como la fundación que lleva su nombre en Barcelona, el Reina Sofía de Madrid, los Guggenheim de Berlín, Bilbao y Nueva York, el Museo de Arte Fukoka de Japón, el MoMA de Nueva York o la Tate Gallery de Londres.

 

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