“Lesbie” cuadro de Louis Hector Leroux

Lesbie cuadro LOUIS HECTOR LEROUX

Cuadro de Le Rourx – Lesbie

Características cuadro Luis Hectort Le Roux “Lesbie”

Pintor:

Luis Hector Le Roux

Fecha/lugar creación:

S.XIX

Título pintura:

“Lesbie”

Material:

Óleo sobre lienzo.

Medidas:

176 x 101 cm; 202 x 131 cm (marco).

Otros datos:

Presenta un parche al dorso. Firmado en el ángulo derecho “Hector Leroux”.

 

Sobre el pintor Le Roux

En esta escena el autor representa a una mujer de pie, que tapa su rostro con las manos. Adoptando una actitud de dolor, provocada por la muerte del gorrión que se encuentra en la zona inferior izquierda del lienzo. Debido a la iconografía, y al nombre que aparece en la esquina superior izquierda, la escena representa el poema que Catulo le dedicó a su amante Clodia. Bautizada en la ficción como Lesbie, debido a la pasión que tanto Catulo como ella compartían por la poeta de Lesbos, Safo. Esta llora desconsolada por la muerte del pajarito. Lo cual ha sido interpretado como una metáfora de la relación del poeta Catulo, con Clodia. 

Como entrenador de pelucas, trabajó brevemente en esa profesión en su lugar de nacimiento al mismo tiempo que tomaba un curso de dibujo en la escuela de arte de la ciudad y ganó todos sus premios de arte. Estos premios le valieron a Leroux una pequeña beca para ir a París a estudiar más, y entró en la École nationale supérieure des Beaux-Arts en 1849.

Estudió en el estudio de François-Édouard Picot, produciendo copias de ilustraciones y obras de museo para complementar su obra. ingresos. Ganó el segundo premio en el Premio de Roma en 1857, permaneciendo en Roma desde entonces hasta 1874. Poco después de su llegada a Roma, el estado francés le encargó que produjera una copia pintada del Amor Sagrado y Profano de Tiziano, mientras que más tarde también produjo copias.Para la manufactura de los gobelinos.

Viajó desde Roma al resto de Italia, a Grecia, Asia Menor, Turquía y Egipto, haciendo viajes de vuelta ocasionales a París.

A partir de 1863, pintó casi exclusivamente temas clásicos, junto con temas históricos o bíblicos ocasionales. Su hija Laura Leroux también fue pintora.

Continuar leyendo

Serenata cuadro de Adolphe Leleux

Serenata cuadro de Adolphe Leleux3

Cuadro Serenata de Adolphe Leleux

Características pintura “Serenata” de Leleux

Pintor:

Adolphe Leleux

Fecha/lugar creación:

1843

Título pintura:

“Serenata”

Material:

Óleo sobre lienzo.

Medidas:

N/S

Otros datos:

Apodo “Leleux le breton”

 

Sober el pintor Adolphe Pierre Leleux

Adolphe Pierre Leleux, nace el 15 de noviembre de 1812 en París y muere en la misma ciudad el 27 de julio de 1891. Es pintor y grabador, hermano mayor del también pintor Armand Lelux

Tenemos que decir que es un pintor autodidacta, que expuso en el Salón de París desde 1835. En este primer año, presenta escenas de la campiña de Picardía. En el género del grabado es formado en el estudio de Alexandre Vicent Sixdeneirs, aunque decidió dedicarse principalmente a la pintura en 1837. 

Descubrió Bretaña en 1838 y realiza muchas escenas de género inspiradas en el campo bretón, lo que le otorgó el apodo de “Leleux le breton”. En 1847 realizó una estancia en Constantino (Argelia) con Edmon Hédouin (pintor y grabador). Su inspiración luego se extenderá a Argelia, España, Morvan o los Pirineos. Una curiosidad es que en 1848 conoció al pintor Charles Chaplin, especialista en escenas de género y en la representación de mujeres. también era amigo de Théophille Gautier (poeta, novelista y crítico de arte) y Gérard de Nerval (escritor y poeta). Se considera un pintor realista post-romántico.

En colecciones públicas podemos encontrar obras en el Museo de Bellas Artes de Dijon, en el Quimper Museum of Fine Arts o en el Museo de arte e historia de Cognac. Los títulos de Salida de posada en Vendéeuna fiesta de bodas en BretañaDía de mercado en FinistéreLa depilación del trigo en Argelia El asalto de los chouans nos evocan a la temática referida.

 

Información y análisis el cuadro “Serenata” de Leleux

Hablemos del realismo que practica el pintor, un movimiento pictórico dado en Francia a mediados del siglo XIX, su mayor representante en Gustave Courbet. Destaca en este estilo la crudeza. Se suelen identificar los principios estéticos del realismo pictórico con los del realismo literario contemporáneo, en el que destaca Honoré de Balzac. Destaca el compromiso con las clases bajas y los movimientos políticos de izquierda. Su estética se basa en la representación directa de la realidad

Entendían que no hay temas banales, así que cualquier cuestión puede ser objeto de interés pictórico. Importa más la forma en que se representa la imagen que su desarrollo narrativo. La realidad no es una copia o imitación, pero si debe ajustarse a cierta verosimilitud. No se podía idealizar. En el romanticismo había idealización y evasión, aquí no, y se centran en temas de la vida cotidiana. 

Vemos en la pintura un tema de la vida cotidiana, de esas clases más bajas, del campo, y mostrándose con realismo como es esta serenata, tocada por instrumentos de cuerdas, algunos de cuerda frotada y otros punteada. 

Se abre una puerta de madera, donde se ve el celaje, vegetación y dos personajes al fondo oscuros, y sobre esta, en unos escalones se disponen estos músicos, algunos tocando, una mujer una pandereta, y otros cantando, aunque también hay algunos que no cantan, incluso vemos un personaje que se lleva algo a la boca, y un niño con un perro que parece estar pasando por ahí y que mira y escucha. Al fondo a la derecha se ven dos campesinos con una cabra en lo que parece ser su puerta. A la izquierda vemos ropa, sombrero y una vara de un personaje que se la ha desprendido de estos objetos en el momento de cantar.

Destacan los escorzos de los personajes, así como su iluminación, de tonos ocres, verdes y azules que resaltan con un blanco muy intenso. 

La sensación es que estamos viendo un momento puntual de una realidad de una manera muy real representado, como se prentendía con este estilo surgido en Francia que se extenderá por más países.

Continuar leyendo

Reloj de sobremesa. Francia, siglo XIX.

Reloj de sobremesa del siglo XIX

Se trata de un reloj de sobremesa, de bronce dorado, dornado con un conjunto escultórico superior y un relieve en la base. Data del siglo XIX, en Francia. La pieza incluye la figura de una mujer, la diosa Ceres, montada en un arado que es arrastrado por dos vacas. La esfera del reloj está completamente integrada en la pieza, siendo una de las ruedas del arado.

Características de la pieza

Fecha/lugar creación:

 Siglo XIX, Francia

Pieza:

Reloj de sobremesa

Material:

Bronce dorado al mercurio

Medidas:

 43 x 46 x 13 cm

Otros datos:

Maquinaria París con péndulo
¿Estás interesado en este pieza? > Contacta 

Sobre la pieza

La pieza, de origen francés, es un reloj de sobremesa del siglo XIX. Está realizada completamente en bronce dorado y adornado con un conjunto escultórico superior y un relieve en la base.

La estructura de la pieza está inspirada por el periodo del segundo Imperio, manteniéndose así la estructura arquitectónica monolítica, con volúmenes rotundos y aristas vivas.

La estructura descansa sobre seis pequeñas patas, que se compone de una base ornamentada con relieves que se asemejan a la cestería y al trigo.

 

 

Dicha ornamentación está complementada con la escultura en bulto redondo que se establece sobre la base.

La escultura representa a una diosa sentada en un arado, dominándolo. El autor integra la esfera del reloj como si fuese una rueda más del arado, creando un conjunto escultórico funcional e integrado.

 

 

Respecto a qué diosa es la representada se puede ver que la mujer está dominando un arado tirado por vacas y rodeado de trigo, por lo que representa a la diosa Ceres: diosa de la agricultura, las cosechas y la fecundidad. Ceres es el equivalente en la mitología griega a la diosa Deméter.

 

 

 

 

Ceres era hija de Saturno y Ops, madre de Proserpina, hermana de Juno, Vesta, Neptuno, Plutón y Júpiter.

En la tierra enseñó a los hombres el arte de cultivar, de sembrar, de recoger el trigo y de elaborar pan, lo que provocó que fuese considerada la diosa de la agricultura.

A su cargo, Ceres, tenía doce dioses menores que la ayudaban y estaban a cargo  de la agricultura.

 

Continuar leyendo

Monumental candelabro, Napoleón III, segunda mitad del siglo XIX.

Monumental candelabro de Napoleón III

Se trata de un candelabro con una estructura escultórica que incluye la figura de una mujer de carácter monumental vestida de forma clásica. La dama está alzada sobre un pedestal de madera, sosteniendo el cuerpo de luces, en bronce dorado.

Características de la pieza

Fecha/lugar creación:

Segunda mitad del siglo XIX

Pieza:

Monumental candelabro de Napoleón III

Material:

Bronce dorado y madera ebonizada

Medidas:

100 cm columna | 140 cm figura | 240 cm total

Otros datos:

Aplicación de electrificado antiguo
¿Estás interesado en este pieza? > Contacta 

Sobre la pieza

Las ropas que visten a la mujer están trabajadas con amplios plegados, aportando dinamismo a la figura. Si bien es cierto, en la zona del vientre se puede observar un tratamiento más similar a los paños mojados de Fidias.

El cuerpo de luces incluye multitud de mecheros que varían en altura. Se encuentra compuesto por brazos sinuosos a base de roleos, adornados a su vez por hojas de acanto.

La base sobre la que está dispuesta la figura de la mujer conjuga con un juego de color en la madera. Esta pieza, de base cilíndrica, se ornamenta con molduras que favorecen la estilización y tiene un aplique en bronce a modo de roleo vegetal, el cual se sitúa en la zona superior de la base creando un elemento de continuidad cromática de la figura.

 

Continuar leyendo

NIÑOS RECOGIENDO FLORES. JOSÉ LLANECES

El presente cuadro forma parte de la producción del pintor y escultor español José San Bartolomé LLaneces, más conocido en el mundo atístico como José LLaneces, artista activo entre finales del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX.

Aunque de origen humilde, sus grandes cualidades artísticas le llevaron en su infancia a estudiar a en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid y posteriormente en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, lugar desde el cual acudía al Museo del Prado con regularidad para estudiar las obras de los grandes maestros, especialmente Velázquez, su gran influencia en sus primeras obras.

¿Estás interesado en este cuadro? > Contacta

En 1888 viajará a París y a partir de ese momento se convertirá en uno de los pintores españoles más internacionales. Formó parte activa de la colonia de artistas españoles en Francia. Allí pintaba pintura de género y retratos que vendía a buen precio y se especializó, junto con los pintores Francisco Domingo Marqués y Máximo Juderías Caballero, en uno de los géneros de moda de la época y que le catapultaría a la fama, la llamada pintura de casacón, que representaba personajes ataviados al estilo de los siglos XVII y XVIII. Su presencia en los círculos artísticos del momento fue muy notoria, participando en varias Exposiciones Universales en las que siempre conseguía reconocimiento, como en el caso de la Exposición Universal de París, por la cual consiguió ser nombrado Caballero de la Legión de Honor francesa. Asimismo fue nombrado Caballero de la Orden de Carlos III por su gran aportación artística en el extranjero. También formó parte de la junta directiva de la Asociación de Artistas Españoles residentes en París.

En las primeras décadas del siglo XX volverá a España y se instalará en Madrid protegido por la reina Maria Cristina donde continuó su labor pictórica para la Casa Real y personajes distinguidos de la sociedad madrileña. A partir de ese momento comienza una gran actividad que le llevará a la organización de varias exposiciones individuales tanto en Madrid como en Sudamérica, especialmente en Argentina, donde realizó muchos contactos exitosos que se tradujeron en encargos.

La obra de LLaneces es ecléctica y se va a adaptar las necesidades de esta variada clientela, aunque siempre se mantuvo fiel a su espíritu académico y rechazó las nuevas corrientes pictóricas vanguardistas. Además de sus famosos cuadros de casacón, que fueron pasando de moda medida que avanzaba el siglo XX, LLaneces realizará otro tipo de obras de tipo costumbrista con un marcado carácter decorativo, como es el caso de Niños recogiendo flores, que muestra un estilo muy cercano a la pintura de Mariano Fortuny y a la de Joaquín Sorolla. Con este último podemos establecer varias similitudes en el uso del color, el tratamiento de los niños desnudos y el uso de la luz. Además, a nivel personal ambos estuvieron vinculados con el mundo de la fotografía (Sorolla por contacto con su suegro y LLaneces porque en su infancia fue ayudante del famoso fotógrafo Pedro Martínez de Herbert), lo que sin duda influyó en la obra de ambos artistas.

En esta obra LLaneces nos muestra una escena amable, elegante y colorista con una técnica impecable y cuidada.

En un primer plano observamos una pequeña zona de sombra en la que se ubica un cesto con flores, seguido de un segundo plano más desarrollado en profundidad a través de las sombras de los personajes, en el que se desarrolla la escena principal: cuatro niños pequeños, desnudos y de proporciones redondas, como los angelotes clásicos, recogen flores de un pequeño árbol y las almacenan en cestas. Cada uno parece tener una tarea asignada, de modo que consigue una composición y una escena muy dinámicas. Por último,el tercer plano nos ayuda a situar espacialmente la escena, una casa blanca con una tapia parcialmente cubierta de vegetación. En la parte derecha, relegado a la esquina superior derecha, el cielo despejado. Es una escena veraniega, en un ambiente de playa, en la que Llaneces hace alarde un conocimiento extraordinario de la luz, dorada, que recae sobre los cuerpos de los niños, sonrosados por la exposición, creando esa sensación atmosférica de un verano soleado. El delicado y estudiado juego de sombras que proyectan todos los elementos del cuadro contribuye a una sensación espacial todavía más auténtica. El lienzo parece ser, además, producto de un encargo o quizá regalo familiar, ya que presenta a una dedicatoria.

Continuar leyendo

RELOJ HERMANOS LEROLLE

RELOJ HERMANOS LEROLLE

Cartel 114×49 cm.
Maquinaria 25×25 cm.

Reloj de pared de estilo Luis XV, datado en la segunda mitad del siglo XIX. Está realizado en París por los Hermanos Lerolle, especialistas en la realización de bronces de todo tipo para la ornamentación de grandes edificios como palacios, monumentos públicos y suntuosas residencias particulares en la Francia de la época. La calidad y delicadeza de sus piezas queda subrayada en las crónicas del momento, en las que se alaban las piezas que mostraban en las exposiciones internacionales, como la Exposición Universal de Londres de 1852.

La estructura está realizada en bronce dorado al mercurio u Or moulu, una de las técnicas de dorado más refinadas en las artes decorativas francesas de los siglos XVIII y XIX y utilizada tanto para apliques de muebles realizados en madera, como para la estructura de objetos decorativos como relojes ornamentales o lámparas. La aplicación del mercurio con oro al bronce a través de un proceso en el que somete al objeto a muy altas temperaturas, deja como resultado objetos de gran refinamiento, con un tono dorado mate que se consigue mediante el bruñido de la superficie con una piedra dura.

En cuanto a la configuración de la estructura, a partir de una rocalla se desarrollan un gran número de roleos vegetales, hojas de acanto y motivos florales. La parte superior está protagonizada por una figura femenina con un haz de trigo que representa a Ceres, diosa romana de la agricultura. Se trata de un motivo iconográfico muy habitual en la producción de relojes, puesto que Ceres se ha relacionado con la idea del paso del tiempo a través de las cosechas. Sus doce ayudantes en las tareas propias de la agricultura se han relacionado tradicionalmente a los doce meses del año.

La esfera está realizada en porcelana y presenta numeración romana para las horas y numeración arábiga para indicar ciclos de cinco minutos. Presenta inscripción con la firma de los Hermanos Lerolle y el lugar de realización ( París). Se cierra a través de una puerta de cristal sostenida por una bisagra.

Continuar leyendo

ELIAS SALAVERRÍA INCHAURRANDIETA “Bodegón de flores”

ELIAS SALAVERRÍA INCHAURRANDIETA

ELIAS SALAVERRÍA INCHAURRANDIETA
(Lezo, Guipúzcoa, 1883 – Madrid, 1952)
“Bodegón de flores”
Óleo sobre lienzo
Medidas: 68,5 x 78,5 cm.
Firmado ángulo inferior izquierdo “E. Salaverrria”
Este alegre y colorido florero que aquí presentamos está firmado por Elias Salaverría, pintor vasco de finales del siglo XIX que desarrolla su labor pictórica en la primera mitad del siglo XX cultivando la pintura de historia, costumbrista, el retrato y la pintura decorativa entre la que destacan los bodegones.

Comenzó su formación en la Escuela de Artes y Oficios de San Sebastián para continuarlos en la Academia de Bellas Artes de Madrid gracias a una pensión concedida por los marqueses de Cubas, siendo allí discípulo de Luis Menéndez Pidal. En París le impresionó labora de Millet, quien influirá en su obra posterior sobre todo en el tratamiento del color. Participó en numerosos concursos y certámenes tanto nacionales como internacionales en las que obtuvo medalla en las Exposiciones Nacionales de 1906, 1908 y 1912, ésta última de oro por la obra “La procesión del Corpus“, un óleo de gran formato que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Álava.

Internacionalmente fue premiado en la Exposición Universal de Buenos Aires de 1910, en la de Munich de 1913 y en la de Panamá de 1916. El pintor falleció mientras se encontraba restaurando la capilla de la Concepción de San Francisco el Grande de Madrid, al caer de un andamio.
La mayor parte de su producción se centra en temas vascos, con el estilo típico de esta región: realismo casi fotográfico, trazo firme y algo duro, contornos marcados y colores fuertes muy contrastados. Así estos dos floreros que descansan sobre una mesa de madera rebosan de flores de los más contrastados colores: rojo bermellón, amarillo, verdes intensos…suavizados por el blanco de las rosas. Las sombras muy marcadas como es típico en la pintura vasca y el encuadre casi fotográfico aprendido seguramente en sus años de París.

Continuar leyendo

Escuela italiana del siglo XVII. Virgen con Niño

Escuela italiana del siglo XVII. “Virgen con Niño”

Oleo Virgen con Niño Escuela Italiana

Escuela italiana del siglo XVII. “Virgen con Niño”

Características cuadro “Virgen con el Niño”

Óleo sobre lienzo.

Marco del siglo XIX.

Medidas: 129 x 103 cm; 136 x 112 cm (marco).

Sobre la obra Escuela Italiana “Virgen con el Niño”

Un fondo celestial con un rompimiento de gloria dorado, rodeado por nubes, sirve de fondo a la parte superior de la pintura, área en la que se sitúan las dos figuras del óleo. María, sentada y vestida con una túnica roja y un manto azul, sostiene a Jesús con una mano mientras levanta la palma de la otra hacia arriba, en gesto de súplica; mira hacia el cielo, y pone uno de sus pies descalzos encima de un cuarto creciente lunar. El Niño Jesús, desnudo, está de pie sobre un orbe de gran tamaño en colores azules y pardos, que alude a la Creación, y atraviesa con una larga vara a una serpiente, que aparece rodeando parcialmente el orbe.

Estilísticamente, la monumentalidad de María, la anatomía y atención a las misma que se aprecia en ambas figuras, la paleta escogida, la falta de fuertes contrastes lumínicos en la pintura, la composición triangular que domina por la figura de la Virgen, etc. hablan de una fuerte influencia de modelos clasicistas, como es habitual en la escuela italiana. Asimismo, estos detalles y la iconografía permitirían fecharla en el siglo XVII.

La iconografía de la obra permite relacionarla con el texto del Apocalipsis de San Juan, sin confundirla con otra iconografía importante con la que comparte fuentes, como es la de la Inmaculada. Si bien en el texto que se escribió, según la tradición, en la isla de Patmos, se nombra a una “mujer vestida de sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de estrellas”, en esta obra se presenta también a Jesús, que es quien, estrictamente hablando, acaba con el castigo del Pecado Original y trae la Salvación, elementos a los que se alude mediante la presencia y alanceamiento de la serpiente.

Es preciso, además, comparar esta obra con otras de iconografía similar: “Virgen con Niño y dos ángeles músicos” (obra de hacia 1630 de Anthony van Dyck, conservada en la Yale University Art Gallery, Estados Unidos), de la que se hicieron grabados como los atribuidos a John Smith (un ejemplar en el British Museum de Londres); en muchos casos, la Inmaculada aparece sobre el orbe de la Creación; hay, también, imágenes del Niño Jesús de pie sobre el orbe (trabajo de Joos van Cleve de hacia 1530 conservado en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid)

Más imágenes del cuadro Virgen con el Niño del siglo XVII

Continuar leyendo

PEDRO MENDIGACHA “Procesión en Venecia”.1890

PEDRO MENDIGACHA Procesión en Venecia 1890

Óleo sobre lienzo

Medidas: 110 x 205 cm.

Firmado en el ángulo inferior derecho. ” P. Mendigacha/ ROMA 1890.”

Mendigacha fue un pintor especializado en temas de historia, mostrando sus obras en diversas exposiciones y muestras oficiales, destacando su participación en la Exposición Internacional de Bellas Artes celebrada en Madrid en 1892 a la que presentó un cuadro de grandes dimensiones como es habitual en este género pictórico y titulado “Cristóbal Colón mostrando sus proyectos a los Reyes Católicos”. En estas obras el pintor gusta de representar momentos históricos con gran pompa y boato en grandes formatos y en composiciones con múltiples personajes y multitud de detalles en personajes y ropajes que nos trasladan al momento pasado en el que se desarrolla la acción. Este género denominado “pintura de historia” surge a mediados del siglo XIX como consecuencia del historicismo imperante en el pensamiento romántico y tiene su punto de inflexión en la Exposición Nacional de 1856 y a sus máximos representantes en Eduardo Rosales y Francisco Pradilla. Las escenas representadas en este género pictórico son, como en este que aquí presentamos, composiciones complejas con multitud de personajes ataviados en este caso según la moda medieval. El centro de la composición la ocupan un grupo de doncellas vestidas de blanco y con velos, símbolo de pureza y que crean un foco de luz y claridad en la composición; detrás de ellas un obispo con el báculo y bendiciendo bajo palio, abriendo la comitiva un grupo de jóvenes ondeando pendones y otros de menos edad lanzando flores. A ambos lados y cerrando la composición los espectadores, también portando pendones, velas o de rodillas en actitud de recogimiento. Se crea así un conjunto de composición compleja, gran detallismo y gran riqueza visual que supone un exponente claro de la pintura de historia de finales del siglo XIX.

Continuar leyendo

Escuela flamenca del siglo XVII. “Virgen con Niño y ángeles”.

virgen con niño y angeles

Óleo sobre cobre.

Marco del siglo XIX.

Medidas: 30 x 22 cm; 52 x 44 cm (marco)

Obra devocional de la Virgen con el Niño en su regazo, siendo coronada por dos ángeles, con el Espíritu Santo en forma de paloma volando sobre su cabeza. La composición es piramidal, bien asentada, clásica, con la cúspide en el eje formado por la cabeza de la Virgen, inclinada con humildad, la corona y la paloma. Uno de los ángeles mira hacia el Espíritu Santo, mientras que el otro, como el Niño, dirige su mirada hacia María.

Mientras que en el siglo XVII la demanda de arte religioso para las iglesias cesaba radicalmente en las provincias del norte, la actual Holanda, en Flandes florece en cambio un arte monumental al servicio de la Iglesia católica, en parte debido a la necesaria restauración de los estragos que las guerras habían causado en iglesias y conventos. En el terreno del arte profano, los pintores flamencos trabajan para la corte en Bruselas y también para las demás cortes de Europa, produciendo una pintura con temas clásicos, mitológicos e históricos que había de decorar brillantemente los Reales Sitios de España, Francia e Inglaterra. En Holanda, en cambio, el trabajo del artista está destinado principalmente a una burguesía que establece la demanda de obras de pequeño a mediano formato y de temas que ilustran la vida y la naturaleza de esa región. Mientras los pintores flamencos trabajan por encargo de un mecenas, los holandeses pintan para vender a esa burguesía lo que producen. La demanda de pintura de historia o alegórica para la decoración de residencias palaciegas desaparece casi por completo; poca es la pintura monumental que se produce en Holanda en el siglo XVII, y gran parte de ella está realizada por artistas flamencos.

Continuar leyendo

  • ¿Esta interesado en comprar esta pieza?

    Rellena el siguiente formulario:

    E-mail (requerido)

    Su teléfono

    Su mensaje (indicar nombre de la obra)