Imposición de la casulla a San Ildefonso

Imposición de la casulla a San Ildefonso pintura

Cuadro Imposición de la casulla a San Ildefonso

Óleo sobre lienzo en el que se encuentra representado el tema de la imposición de la Casulla a San Ildefonso.

Características cuadro Imposición de la Casulla a San Ildefonso de la Escuela Colonial

Atribución:

Escuela colonial

Fecha/lugar creación:

Finales del siglo XVII, principios del siglo XVIII

Título pintura:

“Imposición de la casulla a San Ildefonso”

Material:

Óleo sobre cobre.

Medidas:

26,5 x 21 cm sin marco | 41 x 36 cm con marco.

Otros datos:

Marco de finales del siglo XVIII.

Sobre San Ildefonso de Toledo

San Ildefonso de Toledo (Toledo, 607-667), hijo de padres visigodos y sobrino de san Eugenio III, fue arzobispo de Toledo entre el 657 y el 667, y es uno de los Padres de la Iglesia. Estudió en Sevilla bajo la tutela de san Isidoro, e ingresó en la orden de san Benito huyendo de sus padres, nobles que se oponían a su vida sacerdotal.

Posteriormente sería elegido abad de Agalia, cerca de Toledo, y finalmente arzobispo. San Ildefonso unificó la liturgia en España, y escribió numerosas obras de carácter litúrgico y dogmático, particularmente sobre la Virgen María.

Sobre la representación en el cuadro “Imposición de la casulla a San Ildefonso”

El pasaje más conocido de su biografía es el milagro de su encuentro con la Virgen. La noche del 18 de diciembre de 665 san Ildefonso acudió a la iglesia para cantar himnos en honor la María, acompañado de sus clérigos y algunas otras personas. No obstante al entrar, encontraron la capilla brillando con una luz tan deslumbrante, que sintieron temor. Todos huyeron excepto Ildefonso y sus dos diáconos, que entraron y se acercaron al altar. Ante ellos se encontraba la Virgen María, sentada en la silla del obispo, rodeada por una compañía de vírgenes entonando cantos celestiales. María le hizo al santo una seña para que se acercara y, habiendo obedecido, ella fijó sus ojos sobre él y dijo: “Tú eres mi capellán y fiel notario. Recibe esta casulla la cual mi Hijo te envía de su tesorería”.

Habiendo dicho esto, la Virgen misma lo invistió, dándole las instrucciones de usar la casilla solamente en los días festivos designados en su honor.

Durante la dominación colonial española, se desarrolló una pintura principalmente religiosa, destinada a cristianizar a los pueblos indígenas. Los pintores locales tenían como modelo las obras españolas, que seguían de forma literal en cuanto a tipos e iconografía.

Los modelos más frecuentes fueron los ángeles arcabuceros y las vírgenes triangulares, sin embargo, en los primeros años del siglo XIX, ya en tiempos de la independencia y apertura política de algunas de las colonias, varios artistas comenzaron a representar un nuevo modelo de pintura con una identidad propia

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“Virgen con el Niño” Circulo de ANTON VAN DYCK

Cuadro de Anton Van Dyck: “Virgen con el Niño”

El artista nos ofrece una escena tradicional de la cultura del occidente cristiano: la Virgen sentada, abrazando y sosteniendo en su regazo al Niño Jesús. La figura de la Virgen y el Niño Jesús se encuentran iluminadas por un foco de luz de cenital del rompimiento.

Características de la pintura de Anton Van Dyck

Pintor:

Anton Van Dyck

Fecha/lugar creación:

Siglo XVII

Título pintura:

“Virgen con el Niño”

Material:

Óleo sobre lienzo. Reentelado.

Medidas:

160 x 105 cm sin marco | 184 x 128 cm con marco

Otros datos:

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Sobre el pintor Anton Van Dyck

El pintor romanista Anton Van Dyck nace en 1599 en la ciudad de Amberes (Bélgica). En 1609 comienza su formación y seis años más tarde, en 1615-16, trabaja con Jordaens. Posteriormente, entre 1617 y 1620, trabaja junto a Rubens, quién dijo de él que fue su mejor alumno.

En 1620 visita Inglaterra por primera vez, al servicio de Jacobo I. Allí deja a un lado la pintura religiosa, ya que disfruta de una mayor libertad, y comienza a dedicarse al retrato a a tiempo completo.

Entre 1621 y 1627 viaja por la geografía italiana y completa su formación, quedando impresionado por la pintura boloñesa y las obras de Tiziano. En esta etapa alcanza su estilo más maduro, refinado y elegante, además de configurar su tipo de retrato, convirtiéndose en modelo para la pintura occidental.

En 1629 regresa a Londres, esta vez para trabajar bajo las ordenes del rey Carlos I, quién admiraba profundamente la obra de Tiziano y vio en Van Dyck su heredero, que tantos años llevaba buscando.  Tan convencido estaba de esto que despidió al resto de sus pintores.

En 1640, tras la muerte de Rubens, Van Dyck regresa a Amberes para terminar obras que había dejado inacabadas. Un años más tarde se traslada a París, pero regresa a Londres por motivos de salud. Poco después fallece en su casa de la capital inglesa.

En la actualidad Anton Van Dyck está representado en los museos más importantes de todo el mundo: el Louvre, el Prado, el Kunsthistorisches de Viena, la National Gallery, el Museo Británico de Londres, el Hermitage de San Petersburgo o el Metropolitan de Nueva York.

Sobre el cuadro “Virgen con el Niño”

Desde los últimos años de la Edad Media los artistas querían representar, de forma cada vez más intensa, el fuerte vínculo de afecto que unió a Cristo con su madre. Este hecho se incrementó en el Renacimiento y posteriormente en el Barroco, época en la que la exacerbación de las emociones caracteriza a un gran número de obras.

Anton Van Dyck nos ofrece una escena tradicional de la cultura del occidente cristiano: la Virgen sentada, abrazando y sosteniendo en su regazo al Niño Jesús.

El pintor centra el cuadro exclusivamente en los dos personajes, presentados bajo un rompimiento de Gloria donde se puede observar al Espíritu Santo, representado por la paloma. La figura de la Virgen y el Niño Jesús se encuentran iluminadas por un foco de luz de cenital del rompimiento. Madre e hijo se sitúan en posición frontal respecto al espectador.

Van Dyck consigue transmitir la naturalidad de gesto del pequeño, apoyado sobre su madre y mirando a un punto externo del cuadro.

Esta obra en cuestión es una copia parcial, eliminando el escenario pero manteniendo los personajes de forma fiel, del cuadro pintado por Anton Van Dyck y, actualmente, se encuentra conservado en el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid). Otra versión de la misma obra, también de la mano de Van Dyck, se encuentra en el Museo Ftizwiliam de Cambridge.

 

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Virgen de Belén de Juan Vicente Macip

Cuadro Vicente Masip Virgen de Belen

Cuadro antiguo de Macip: “Virgen de Belén” La iconografía representada es la de la Virgen de Belén,advocación mariana que está muy extendida en los países hispánicos. Esta advocación se relaciona con el nacimiento de Jesús, aunque no es la única, pues, también lo están, por ejemplo, la Virgen de la Expectación, la Virgen de la Leche, etc. Características Pintura Religiosa “Virgen de Belén” atribuida a Juan Vicente Macip Pintor: Atribuido a Juan Vicente Macip Fecha/lugar creación: S/N Título pintura: “Virgen de Belén” Material: Óleo sobre lienzo Medidas: 70 x 52 cm sin marco | 93 x 75 cm con marco Otros datos: Marco madera pintada ¿Estás interesado en este cuadro? > Contacta Sobre…

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San Francisco y un ángel cuadro siglo XVII

San Francisco y un angel cuadro

Pintura Siglo XVII “San Francisco y un ángel”

Características del Cuadro Escuela Sevillana “San Francisco y un Ángel”

Autor:

Escuela Sevillana

Fecha/lugar creación:

Siglo XVII

Título pintura:

San Francisco y un ángel

Material:

Óleo sobre lienzo

Medidas:

89x63cm sin marco / 117 x 118cm con marco
Otros datos: Escuela Sevillana
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Sobre el protagonista del cuadro San Francisco de Asís

Francisco de Asís (en italiano Francesco d’Assisi, nacido Giovanni di Pietro BernardoneAsís1181 /1182​-ibidem3 de octubre de 1226)​ es un santo umbro (italiano)diácono,​ y fundador de la Orden Franciscana, de una segunda orden conocida como Hermanas Clarisas y una tercera conocida como tercera orden seglar, todas surgidas bajo la autoridad de la Iglesia católica en la Edad Media. Destaca como una de las grandes figuras de la espiritualidad en la historia de la cristiandad

Tras la experiencia mística de la estigmatización, San Francisco es reconfortado por un ángel. El tema de la consolación angélica se hizo muy popular en la pintura italiana a partir de la segunda mitad del siglo XVI. Sabemos que se trata de este momento al ver la llaga en su mano izquierda, que muestra extendida. Es el momento en el que el ángel se le aparece al santo.

El santo, con hábito franciscano, de medio cuerpo, tiene un brazo extendido como hemos dicho, y se lleva la otra mano al pecho, de forma teatral. Presenta la tonsura en la cabeza.

El ángel tiene una postura muy dinámica, y aunque su cuerpo mira en dirección contraria al santo, vuelve su cabeza hacia él y la agacha. La túnica es muy movida, y las alas extendidas marcan una fuerte diagonal. Coge con las dos manos una bola, referencia a la bola del mundo de Dios Padre. El ángel está sobre una nube.

En el fondo, podemos ver árboles a la izquierda y un celaje azul que se convierte en un rompimiento de gloria dorado, donde tonos grises sirven de transición. La nube tiene reflejos de estos tres colores. 

Se puede poner en relación por el tema y los fondos, con la Estigmatización de San Francisco de Bartolomé Esteban Murillo que se encuentra en el Museo de Cádiz. La pieza que nos ocupa pese a lo intenso del tema, también presenta amabilidad.

Por el mayor movimiento y teatralidad, podemos decir que estamos en la segunda mitad del siglo XVII, cuando ese barroco más movido, influido por Bernini y Rubens es introducido en España. 

En esta mitad del siglo la pincelada se hace más suelta, como podemos ver en la túnica del santo. Llama la atención la pierna del ángel en escorzo.

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Bienaventurados Jose María Sert pintura siglo XX

Cuadro completo "Bienaventurados " Jose María Sart

Luneto “Bienaventurados” de Jose María Sert pintor siglo XX

Luneto cuadro Jose María Sert

  • (Barcelona, 1874 – 1945)
  • VII Bienaventuranza – Pintado en 1925-27
  • “Bienaventurados los pacíficos por que ellos serán llamados hijos de Dios”
  • Óleo sobre lienzo en forma de luneto
  • Medidas: 120 x 242 (marco: 132 x 254)
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Acerca del cuadro siglo XX Luneto Javier María Sert “Bienaventurados”

Esta obra en forma de luneto es el modelo de presentación para una de las pinturas murales de la Catedral de Vic pertenecientes a la nave de la Epístola.
El vano central del boceto corresponde a la hornacina arquitectónica del muro.
La pintura original de la catedral fue destruida durante la Guerra Civil, por lo tanto, este boceto es un importante documento gráfico conservado del pintor y que posteriormente fue utilizado para la reconstrucción del mural.
José María Sert fue uno de los pintores más cotizados y controvertidos de su tiempo y uno de los mejores muralistas españoles. Heredero de la Renaixença catalana y de formación modernista, desarrolla un estilo pictórico al margen de las corrientes estilísticas de su época
Estas características le constituyen como renovador de la pintura mural y un prolífico artista que llegó a pintar más de siete mil metros cuadrados de catedrales, palacios, grandes salones, residencias privadas y ayuntamientos de diversas ciudades, pero sin duda la obra que más presente estuvo a lo largo de su vida fue la decoración de la Catedral de Vic.

Aunque esta obra fue encargada en 1900, Sert no presentó los primeros bocetos hasta seis años más tarde, ocupado por los numerosos pedidos que recibía de los aristócratas de la época. La Primera Guerra Mundial interrumpió los trabajos y una vez reanudados, Sert sintió que tenía que modificar el planteamiento, suprimiendo el color y, por tanto, repensando las perspectivas para obtener profundidad. Se finalizó en 1929, pero tan solo siete años más tarde fue destruida. Conmocionado, Sert acepta la restauración de la catedral basándola esta vez en un juego de bajorrelieves que no concluirá hasta el año de su muerte.

Aceraca del pintor español siglo XX José María Sert

 

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Virgen de Belén de Blas Muñoz

BLAS MUÑOZ - Virgen de Belen

Cuadro de Blas Muñoz: “Virgen de Belén”

 

Características cuadro “Virgen de Belén” de Blas Muñoz

Pintor:

Blas Muñoz

Fecha/lugar creación:

1693

Título pintura:

“Virgen de Belén”

Material:

Óleo sobre lienzo

Medidas:

63 x 51 cm

Sobre el pintor Blas Muñoz

Blas Muñoz fue un pintor barroco español activo en Toledo a finales del siglo XVII del que se conservan distintas pinturas firmadas y fechadas generalmente entre 1667 y 1689 por lo que esta pintura que aquí presentamos es una importante adición a su catálogo ya que es una de las más tardías conservadas.

Sus obras nos hablan de un artista formado en el ambiente toledano de la segunda mitad del siglo, constituyendo uno de los ejemplos más notables de la pervivencia en la ciudad de los modelos de El Greco y Luis Tristán.

Realizó varias versiones del tema de San Francisco en oración conservadas en el Museo del Prado y en el del Greco de Toledo. Se desconoce si nació o no en la ciudad de Toledo, pero como afirma Revenga Domínguez, Paula en “Pintura y pintores toledanos de la segunda mitad del siglo XVII. Madrid: Fundación Universitaria Española, 2001, sí desarrolló allí toda su carrera.

Se conocen los contratos de alquiler de su vivienda y bodega en la que desarrollaba su oficio de pintor y que estaba abierta al público como tienda lo que explica la imitación de los modelos de el Greco, tan demandados, en fechas tan tardías como el último cuarto del siglo XVII.

Se especializa en floreros que siguen los modelos de Gabriel de la Corte y Bartolomé Pérez y en pintura religiosa de pequeño formato y destinada a la devoción particular, por lo que los temas más realizados por él son las adoraciones tanto de magos como de pastores, los ya mencionados san Franciscos, San José con el Niño y la Virgen de Belén, como ésta que aquí presentamos, tema de gran devoción y tradición en la Mancha y Extremadura ya desde el siglo XII.

Sobre la pintura de Blas Muñoz

La existencia de pinturas firmadas Blas Muñoz de estilos muy diferentes hicieron pensar a Angulo y Pérez Sánchez en la existencia de dos pintores del mismo nombre, probablemente padre e hijo, no obstante la documentación encontrada por Paula Revenga, citada anteriormente, permite afirmar que se trata de un único pintor bien dotado para la asimilación de estilos diversos por lo que su pintura es ecléctica dependiendo el resultado final de los modelos en los que se fije.

Sí es una constante en su estilo la dependencia de los modelos toledanos, la minuciosidad en los detalles como observamos en los detalles con los que aquí ha pintado las joyas de Madre e Hijo, así como la luz tenebrista que hace destacar sobre el fondo en penumbra las dos figuras fuertemente iluminadas con luz clara que destaca el colorido sobre el fondo neutro.

Ver cuadro completo “Virgen de Belén”

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José Camarón Boronat- Abraham y Melquisedec / El faraón dando a Asenat por esposa a José.

Abraham y Melquisedec / El faraón dando a Asenat por esposa a José

Pareja de óleos sobre lienzo

75,5 x 45 cm (ochavado), cada uno

Hacia 1756-1760.

La pareja de óleos de José Camarón Boronat formada por Abraham y Melquisedec y El faraón dando a Asenat por esposa a José se integra en un conjunto de obras que, con toda probabilidad, pertenecieron al coro de la cartuja de Vall de Crist (Castellón, fundada en 1385). Camarón recibió el encargo de decorar con 46 lienzos cada uno de los testeros de los sitiales que ocupaban los padres cartujos a finales de la década de 1750; obra que le ocupó hasta comienzos de la década de 1760, según relata fray Joaquín Vivas en su crónica de la cartuja de Vall de Crist: «…en cada respectiva silla en su testera eleva se demuestran en las 46 del Coro de los Monjes, otros tantos lienzos pintados con sus guarniciones doradas que contienen el antiguo y nuevo testamento por un pintor moderno llamado José Camarón de la ciudad de Segorbe que si coste con las guarniciones doradas fue de 460 libras…» (Vivas: 1775).
También Antonio Ponz menciona estas pinturas de Camarón en su Viage de España (Ponz: 1774, tom. IV, p. 214) y, como recuerda Adela Espinós, se trataba de unasillería «de estructura gótica en madera de roble», que estaba formada por un total de 66 sitiales «de los que cuarenta y seis correspondían al coro de los padres y los veinte restantes, al de los hermanos» (Espinós: 2008, p. 73). Esta autora atribuyó previamente un conjunto de lienzos a estos trabajos acometidos por Camarón en Vall de Crist —una Predicación del Bautista, la Matanza de los Inocentes y Santa Martina derribando los ídolos—debido, probablemente, a su temática, sin embargo, resultan propios de un momento más avanzado en la carrera del artista que con el desarrollado a comienzos de la década de 1760, cuando emplea un canon más alargado y con mayor predominio del claroscuro tanto en las carnaciones como en los paisajes: sirvan de ejemplo el lienzo que representa a San Nicolás de Bari procedente de la ermita de Sant Nicolau de Castellón —hoy se encuentra en la iglesia catedral de la misma localidad — y la Ofrenda del Pan de la proposición en el Templo de Salomón —en colección particular, ambos datados a comienzos de la década de 1760—, o los lienzos El profeta Gad anuncia las plagas a David  y David solicita el perdón divino y ruega al ángel que cese la peste[Fig. 6] que pertenecieron a la colección de Florencio d’Estoup y Garcerán.
También en otras obras de este mismo periodo, como el lienzo Valencia presentando las Artes a Minerva fechado en 1761 o el dibujado a sanguina de un Ermitaño  propiedad de la galería barcelonesa Artur Ramon, encontramos referencias directas a las composiciones que ahora tratamos, como evidencia de los modelos empleados por el artista en esas mismas fechas. Pero por desgracia, los azarosos avatares del patrimonio artístico de la cartuja a lo largo del siglo XIX —desde la ocupación por las tropas del general Millet en 1810 durante la Guerra de la Independencia, pasando por la enajenación de los bienes que quedaron a resultas del Real Decreto del 1 de octubre por Fernando VII que los convirtió en Bienes Nacionales, la exclaustración que conllevó la desamortización de Mendizábal de 1835 y la definitiva subasta pública del 9 de noviembre de 1844—, provocaron la dispersión completa de este patrimonio y hoy resulta prácticamente imposible reconstruir la procedencia exacta de las obras de Camarón para esta cartuja ubicada en la comarca del Alto Palancia castellonense (Vidal Prades: 2008, pp. 337-370); sabemos también que algunos de los bienes artísticos de la cartuja pasaron al Museo de Bellas Artes de Castellón y al Museo Catedralicio de Segorbe, pero la mayoría fueron a parar a colecciones particulares de Altura, Segorbe y Valencia, como señala Rodríguez Culebras (Rodríguez Culebras: 2006, p. 129).
La escena que describe Abraham y Melquisedec hace referencia al pasaje del Libro del Génesis (14: 18-24), Salmo 110 y Epístola a los Hebreos (7), que alude al alimento celestial. Un Abraham victorioso ofrece parte de su botín a Melquisedec, Sumo Sacerdote, rey y profeta de la ciudad de Salem que, agradecido, hace traer pan y vino para bendecirle en un acto que se concibe como prefiguración de la Última Cena y, por tanto, de la Eucaristía. Por lo que respecta a El faraón dando a Asenat por esposa a José hace asimismo referencia al Libro del Génesis (41: 45), concretamente, al episodio de la vida del patriarca José en que se hace referencia a uno de los sueños del faraón y de cómo este le entregó por esposa a Asenat, hija del sacerdote de On Potifar. Sin duda, este conjunto supone un testimonio excepcional de los comienzos de José Camarón Bonanat y abre la posibilidad de reconocer, un poco mejor, los méritos artísticos que le llevaron a ser nombrado académico de mérito de la real academia de San Fernando 1772.

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