“Coronación de la Virgen” de Francesco Solimena

Coronación de la Virgen de Francesco Solimena

Cuadro de Francesco Solimena: “Coronación de la Virgen”

Esta obra de arte de Francesco Solimena presenta un formato ovalado. En la pintura está representada la Virgen ascendiendo a los cielos sobre una gran nube. Alrededor de la nube, custodiándola, están dos ángeles y en la parte superior derecha tenemos a Dios Hijo coronado a la Virgen junto a Dios Padre. Ocupando el centro de la imagen, está el Espíritu Santo representado como una paloma, que representa es la Santísima Trinidad coronando a la Virgen María.

Características de la pintura de Francesco Solimena

Pintor:

Francesco Solimena

Fecha/lugar creación:

Siglo XVI

Título pintura:

Coronación de la Virgen”

Material:

Óleo sobre lienzo.

Medidas:

46 x 36 cm 

Otros datos:

 

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Sobre Francesco Solimena

Francesco Solimena es un pintor italiano que nace en Canale di Serino en 1657 y fallece en la localidad de Barra, Nápoles, en 1747. Durante sus primeros años se forma junto a su padre, hasta que en 1674 se traslada a Nápoles. Allí se sumerge en el rico ambiente pictórico local. Durante su breve estancia en el taller de De Maria se aproxima a las influencias barrocas más avanzadas: Cortona, Lanfranco, Preti o Giordano. De hecho, sus primeras obras ya muestran su gusto por la cultura barroca romana, así como a la reciente tradición pictórica napolitana.

Con posterioridad intenta crear una alternativa al lenguaje fantástico de Luca Giordano y Francesco Solimena se acerca al arte de Mattia Preti, más tenebroso, insistiendo en una mayor plasticidad. Aparecen entonces en sus obras los sombreados, que tanto han caracterizado a sus obras. En poco tiempo se convierte en un referente de la escuela napolitana y, más tarde, se ve influido por Maratta y su experiencia clasicista. Esto induce a Solimena a buscar una mayor intensidad en el dibujo de acentos académicos.

Francesco Solimena tiene obra en el Museo del Prado, Madrid. Sus pinturas llegan a España desde sus inicios, y la presencia de Carlos de Borbón en Nápoles refuerza las relaciones entre Solimena y la corte de Isabel de Farnesio.

Sobre la pintura “Coronación de la Virgen”

Esta pintura de Solimena presenta un formato ovalado, muy repetido durante la Edad Moderna a la hora de representar a la Virgen. Compositivamente se puede comparar con la Coronación de la Virgen del Greco y de Velázquez, ambas conservadas en el Museo del Prado, Madrid.

En la pintura está representada la Virgen, con la media luna a los pies marcando una diagonal a su izquierda. Viste con los colores tradicionales: túnica jacinto, manto azul y tocado ocre. La Virgen está ascendiendo a los cielos sobre una gran nube, que destaca por su blanco más intenso. Junta sus dedos corazón con suma delicadeza mientras inclina el rostro hacia la derecha.

Alrededor de la nube, custodiándola, están dos ángeles; uno lleva lirios blancos, símbolo de pureza; y otro porta un espejo, que hace referencia a la cuarta letanía de la Virgen, dedicada a su ejemplaridad, cuando se recoge el símbolo de espejo de justicia.

En la parte superior derecha tenemos a Dios Hijo, desnudo de cintura para arriba y dejando ver parte de su pierna derecha, porta una cruz escuadrada. Corona a la Virgen junto a Dios Padre en la parte superior contraria, coronado por el mimbo triangular que le identifica. Éste está apoyado sobre la bola del mundo, la cual está sostenida por un ángel.

En la parte superior, ocupando el centro de la imagen, está  el Espíritu Santo representado como una paloma, por lo que se puede decir que lo que representa es la Santísima Trinidad coronando a la Virgen María, como reina de todo lo creado.

Pese a la presencia de las nubes, se puede apreciar que el fondo inferior de la imagen es azul, y donde está la Santísima Trinidad es dorado, color de la divinidad, ya que la Virgen está subiendo al cielo.

Destacan, como era típico en las pinturas de Francesco Solimena, los claroscuros: en los ángeles, el cuerpo de Cristo, en el rostro de la Virgen, en las carnaciones en los paños… El detalle con el que pinta los paños es de gran calidad y variedad de colores: amarillo y rojo en los ángeles y verdes en Dios Padre e Hijo. Hay un especial trabajo y claroscuro en los paños de María.

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“Le petite marché” de Chereau, S

Cuadro de Chereau, S“Le petite marché” 

En esta pieza se puede observar una escena popular realizado con una estética del género de la pintura flamenca y holandesa debido a la pincelada suelta, deshecha y expresiva, construyendo un atmósfera dinámica y naturalista. El autor propone una vista frontal en la cual sitúa un espacio con un grupo de personas en primer plano, alrededor de un pequeño mercado de pescado en la calle.

Características de la pintura de Chereau, S.

Pintor:

Atribuido a Chereau, S.

Fecha/lugar creación:

Siglo XVIII

Título pintura:

“Le petite marché”

Material:

Óleo sobre lienzo

Medidas:

35,5 x 47 cm sin marco | 43 x 54 cm con marco

Otros datos:

Escuela francesa del siglo XVIII
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Sobre el cuadro “Le petite marché” de Chereau, S.

En esta pieza se puede observar una escena popular de la vida cotidiana en la que destacan sus alegres personajes, la mayoría mujeres y niños, reunidos alrededor de un pequeño puesto de pescado en la calle.

Siguiendo la influencia de la pintura de género flamenca y holandesa, el autor esboza los rasgos y juega con las tonalidades, utilizando una pincelada suelta, deshecha y expresiva que construye una atmósfera dinámica y naturalista. Así, aunque aún se describen los detalles anecdóticos, que aportan narratividad a la escena, el color comienza a sobrepasar al dibujo, cobrando una nueva importancia gracias a la pincelada, siguiendo modelos de grandes maestros como Frans Hals, Rubens o Rembrandt.

Los personajes siguen siendo los protagonistas, pero ahora no vemos retratos naturalistas ni expresiones teatrales, sino una impresión general de vida, de actividad y alegría. Tampoco hallamos la vulgaridad de tipos de Flandes u Holanda; aquí los personajes son de rostro suave, no idealizado pero tampoco feísta, representando un ideal de armonía popular que tiene algo de preludio de la fantasía romántica.

Por otro lado, la composición está rigurosamente organizada, de forma racional, con los personajes organizados en una estructura piramidal que aporta equilibrio y asienta la composición. A ambos lados vemos líneas y planos ligeramente oblicuos, evitando el escorzo excesivo pero indicando una cierta profundidad, evitando el efecto de friso al que podría conducir la acumulación de personajes en el primer plano. Por otro lado, la composición se abre en la zona central a un paisaje del que sólo vemos un celaje magníficamente trabajado, con efectistas juegos de luces.

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