“Lesbie” cuadro de Louis Hector Leroux

Lesbie cuadro LOUIS HECTOR LEROUX

Cuadro de Le Rourx – Lesbie

Características cuadro Luis Hectort Le Roux “Lesbie”

Pintor:

Luis Hector Le Roux

Fecha/lugar creación:

S.XIX

Título pintura:

“Lesbie”

Material:

Óleo sobre lienzo.

Medidas:

176 x 101 cm; 202 x 131 cm (marco).

Otros datos:

Presenta un parche al dorso. Firmado en el ángulo derecho “Hector Leroux”.

 

Sobre el pintor Le Roux

En esta escena el autor representa a una mujer de pie, que tapa su rostro con las manos. Adoptando una actitud de dolor, provocada por la muerte del gorrión que se encuentra en la zona inferior izquierda del lienzo. Debido a la iconografía, y al nombre que aparece en la esquina superior izquierda, la escena representa el poema que Catulo le dedicó a su amante Clodia. Bautizada en la ficción como Lesbie, debido a la pasión que tanto Catulo como ella compartían por la poeta de Lesbos, Safo. Esta llora desconsolada por la muerte del pajarito. Lo cual ha sido interpretado como una metáfora de la relación del poeta Catulo, con Clodia. 

Como entrenador de pelucas, trabajó brevemente en esa profesión en su lugar de nacimiento al mismo tiempo que tomaba un curso de dibujo en la escuela de arte de la ciudad y ganó todos sus premios de arte. Estos premios le valieron a Leroux una pequeña beca para ir a París a estudiar más, y entró en la École nationale supérieure des Beaux-Arts en 1849.

Estudió en el estudio de François-Édouard Picot, produciendo copias de ilustraciones y obras de museo para complementar su obra. ingresos. Ganó el segundo premio en el Premio de Roma en 1857, permaneciendo en Roma desde entonces hasta 1874. Poco después de su llegada a Roma, el estado francés le encargó que produjera una copia pintada del Amor Sagrado y Profano de Tiziano, mientras que más tarde también produjo copias.Para la manufactura de los gobelinos.

Viajó desde Roma al resto de Italia, a Grecia, Asia Menor, Turquía y Egipto, haciendo viajes de vuelta ocasionales a París.

A partir de 1863, pintó casi exclusivamente temas clásicos, junto con temas históricos o bíblicos ocasionales. Su hija Laura Leroux también fue pintora.

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“Retrato de caballero” cuadro de Phillipe Champaigne

Retrato de caballero Phillipe Champaigne

Cuadro “Retrato de caballero” de Champaigne

Características pintura de Phillipe Champaigne “Retrato de caballero”

Pintor:

Phillipe Champaigne

Fecha/lugar creación:

Francia, S. XVII

Título pintura:

“Retrato de caballero”

Material:

Óleo sobre lienzo pegado a tabla.

Medidas:

41,5 x 33,5 cm; 60 x 52 cm (marco)

Otros datos:

 

Sobre el pintor Champaigne

En esta obra el autor retrato a un caballero, en primer plano sobre un fondo neutro. Monumentalizando así el busto. La obra destaca por la sobriedad, tanto en la ornamentación que acompaña al retratado, como en su vestimenta y gesto.

Es esta atmosfera la que invita al espectador a prestar atención al rostro, sus facciones y a aquello que quiere trasmitir. Por lo que se intuye, que la intención del autor se fundamenta en la captación del carácter y la psicología del personaje.

Phillipe Champaigne fue un pintor de la época del barroco francés nacido en Brabançon, uno de los mayores exponentes de la escuela francesa. Fue miembro fundador de la Académie de peinture y de sculpture en París, la principal institución de arte de Francia en el siglo XVIII. Champaigne produjo una gran cantidad de pinturas, principalmente obras religiosas y retratos.

Influido por Rubens al principio de su carrera, su estilo se volvió más austero. Phillippe de Champaigne sigue siendo un pintor excepcional gracias al brillo de los colores en sus pinturas y la fuerza severa de sus composiciones.

Representó a toda la corte francesa, a la alta nobleza francesa, a la realeza, a los altos miembros de la iglesia y al estado, a los parlamentarios y arquitectos, y a otras personas notables. Su retrato del poeta Vincent Voiture se creó alrededor de 1649 como el frontispicio de las obras publicadas de Voiture (publicadas póstumamente en 1650). El retrato es muy inusual, ya que Champaigne lo modificó más tarde como un retrato de una figura religiosa, San Luis (Rey Luis IX), para permitir que la hija de Voiture la acompañara cuando ingresara en un convento. Al representar sus rostros, se negó a mostrar una expresión transitoria, en lugar de capturar la esencia psicológica de la persona.

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“Diosa Flora” de Gérard de Lairesse

Cuadro de Gérard de Lairesse: “Diosa Flora”

El artista nos ofrece un paisaje en medio de la naturaleza, donde se ven árboles, ramas, nubes y celaje, todo ello en un tono verdoso. En el centro de la obra aparece Flora, sentada y girada hacia la izquierda, hacia el espectador. Su cabeza está cubierta por hojas. Cubre su pecho, dejando ver los hombros, brazos y la zona alrededor de sus senos.

Características de la pintura de Gérard de Lairesse

Pintor:

Gérard de Lairesse

Fecha/lugar creación:

Siglo XVII

Título pintura:

Diosa Flora

Material:

Óleo sobre lienzo.

Medidas:

78 x 114 cm sin marco | 96 x 130 cm con marco

Otros datos:

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Sobre el pintor Gérard de Lairesse

Gérard de Lairesse nace en Lieja (Bélgica) en 1941 y fallece en la Haya (Países Bajos) en 1711. Fue un pintor y teórico holandés de estilo clasicista, el último maestro relevante del Barroco en Bélgica. Su padre, Renier Lairesse, también fue artista aunque de menor relevancia.

Se especializa en plasmar en temas mitológicos e históricos de la Antigüedad, dentro de un gusto más bien académico, decorativo y de belleza idealizada, con influencias francesas e italianas. Gérard de Lairesse fue el artista holandés más renombrado de la segunda mitad del siglo XVII pero, actualmente, es más célebre por el retrato que le hizo Rembrandt que por sus propias obras.

Sobre su vida personal, Gérard de Lairesse padecía sífilis congénita, pese a ello vivió hasta los 70 años. De joven huyó de Lieja por peripecias amorosas. Lairesse fue un artista polifacético y de gran cultura. Sus escritos tuvieron influencia en el siglo XVIII. Además, se interesó por la música y el teatro.

Como mencionábamos anteriormente, su padre también era artista por lo que se forma junto a él y con Bertholet Flemalle, pero en 1664 se ve obligado a huir de Lieja tras una tormentosa relación amorosa. Después de esto decide instalarse en Utrecht donde es descubierto por el marchante de arte Gerrit van Uylenburgh. Debido a esto último se muda a Ámsterdam en 1667. En está época, con unos 26 años, posa para un famoso retrato de Rembrandt (New York, Metropolitan Museum), donde aparece con aspecto enfermizo y demacrado, provocado por la sífilis congénita que padecía.

La mayoría de pinturas que Gérard de Lairesse produce son de gran formato para edificios públicos y mansiones, tanto cuadros como plafones para techo, recreando la pintura al fresco. Los temas más recurrentes del artista son mitologías y alegorías, aunque también toca los bíblicos pero dentro de la misma estética artificiosa y monumental. Su estilo conecta con artistas italianos y franceses, como Poussin y Pierre Mignard. De hecho, fue apodado “el Poussin holandés” y se le llega a ser comparado con Rafael Sanzio.

De sus obras destacan:

  • Aquiles descubierto entre las mujeres (Mauritshuis de La Haya).
  • Alegoría de los cinco sentidos, de 1668 (Glasgow, Museo Kelvingrove).
  • Alegoría de la libertad del Comercio (La Haya, Palacio de la Paz).
  • Venus presentando las armas a Enea (Amberes, Museo Mayer van der Bergh).
  • Hermes y Calypso (Museo de Arte de Cleveland).
  • El banquete de Cleopatra (Rijksmuseum de Ámsterdam).

Lairesse fue más hábil con el dibujo que con el color: introdujo tonos metálicos mediante pinceladas pulidas, lo que creo contrastes un tanto duros. También hay que nombrar su labor como grabador. Se pueden citar aguafuertes como: La reina Semíramis cazando leones y El sacrificio de Ifigenia (1667), entre otros. Muchos de ellos están incluidos en el libro Opus Elegantissimum, editado por Gerard Valck. Dicha  recopilación reúne tanto grabados originales de Lairesse como otros basados en sus diseños. Además, el artista diseñó decorados teatrales y aportó ilustraciones para escritos sobre anatomía. El museo Británico de Londres posee algunos grabados de Gérard de Lairesse.

En 1690 Lairesse queda ciego, por lo que desde ese momento se dedica a la teoría artística. Sus escritos son recopilados en los libros Fundación del dibujo (1701) y El gran libro de la pintura (1707). En 1711 fallece en La Haya, donde vivía desde 1684.

 

Sobre el cuadro “Diosa Flora”

Flora era diosa de la flores, los jardines y la primavera en la mitología romana. En la mitología griega su equivalente es Cloris.

Su figura estaba entre varias diosas de la fertilidad. Su asociación con la primavera le otorgaba una particular importante en dicha época del año. La Floralia, su festividad, se celebraba en abril o mayo y simbolizaba la renovación del ciclo de la vida. Esta festividad estaba marcada por los bailes, bebidas y flores.

Flora era una mujer exuberante, adornada con flores en el pelo y el vestido. Se dedicaba a regalar miel a los hombres. Se casó con Céfiro, Dios del Viento, quien se enamoró de ella y la raptó.

El artista nos ofrece un paisaje en medio de la naturaleza, donde se ven árboles, ramas, nubes y celaje, todo ello en un tono verdoso. En el centro de la obra aparece Flora, sentada y girada hacia la izquierda, hacia el espectador. Su cabeza está cubierta por hojas. Cubre su pecho, dejando ver los hombros, brazos y la zona alrededor de sus senos.

Delante de la diosa hay abundantes flores de distintos y variados colores: rojos, rosas, amarillos… A su izquierda, de pie, un putto le ofrece una cesta de mimbre con más flores mientras sonríe. A su espalda, dos putti juegan con ramas. Uno de ellos, el más rubio de los tres, se encuentra desnudo y sentado sobre una tela blanca.

Los tonos verdes son predominantes en esta obra de Gérard de Lairesse. Aparecen en los árboles del fondo, ramas, hojas e incluso en la ropa de la diosa Flora. Las pieles son blancas con matices sonrojados, como en las mejillas de las figuras, las orejas o los pies. Hay que destacar el detalle con el que están tratados los elementos de la naturaleza muerta, tradición de la pintura holandesa por el bodegón.

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Reloj de sobremesa. Francia, siglo XIX.

Reloj de sobremesa del siglo XIX

Se trata de un reloj de sobremesa, de bronce dorado, dornado con un conjunto escultórico superior y un relieve en la base. Data del siglo XIX, en Francia. La pieza incluye la figura de una mujer, la diosa Ceres, montada en un arado que es arrastrado por dos vacas. La esfera del reloj está completamente integrada en la pieza, siendo una de las ruedas del arado.

Características de la pieza

Fecha/lugar creación:

 Siglo XIX, Francia

Pieza:

Reloj de sobremesa

Material:

Bronce dorado al mercurio

Medidas:

 43 x 46 x 13 cm

Otros datos:

Maquinaria París con péndulo
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Sobre la pieza

La pieza, de origen francés, es un reloj de sobremesa del siglo XIX. Está realizada completamente en bronce dorado y adornado con un conjunto escultórico superior y un relieve en la base.

La estructura de la pieza está inspirada por el periodo del segundo Imperio, manteniéndose así la estructura arquitectónica monolítica, con volúmenes rotundos y aristas vivas.

La estructura descansa sobre seis pequeñas patas, que se compone de una base ornamentada con relieves que se asemejan a la cestería y al trigo.

 

 

Dicha ornamentación está complementada con la escultura en bulto redondo que se establece sobre la base.

La escultura representa a una diosa sentada en un arado, dominándolo. El autor integra la esfera del reloj como si fuese una rueda más del arado, creando un conjunto escultórico funcional e integrado.

 

 

Respecto a qué diosa es la representada se puede ver que la mujer está dominando un arado tirado por vacas y rodeado de trigo, por lo que representa a la diosa Ceres: diosa de la agricultura, las cosechas y la fecundidad. Ceres es el equivalente en la mitología griega a la diosa Deméter.

 

 

 

 

Ceres era hija de Saturno y Ops, madre de Proserpina, hermana de Juno, Vesta, Neptuno, Plutón y Júpiter.

En la tierra enseñó a los hombres el arte de cultivar, de sembrar, de recoger el trigo y de elaborar pan, lo que provocó que fuese considerada la diosa de la agricultura.

A su cargo, Ceres, tenía doce dioses menores que la ayudaban y estaban a cargo  de la agricultura.

 

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