“Judith con la cabeza de Holofernes” – Escuela Española

Judith con la cabeza de Holofernes

Cuadro de Escuela Española – “Judith con la cabeza de Holofernes”

Características cuadro “Judith con la cabeza de Holofernes”

Pintor:

Escuela española.

Fecha/lugar creación:

Siglo XVII.

Título pintura:

“Judith con la cabeza de Holofernes”

Material:

Óleo sobre lienzo. Reentelado.

Medidas:

Medidas: 149 x 112 cm.

Otros datos:

Presenta restauraciones y repintes.

 

Sobre la obra Judith con la cabeza de Holofernes

La obra muestra un fondo oscuro, en marcado contraste con los focos de luz que generan las carnaciones de los personajes. De entre los cuales destaca la de la protagonista, siguiendo así una tradición de carácter habitual en el barroco y en el desarrollo de la corriente tenebrista del siglo XVII.

En la escena se puede observar a una joven situada en el centro de la composición, ricamente vestida. Esta aparece sosteniendo una espada en alto con su mano derecha, y con la otra mano sosteniendo la cabeza cortada de un hombre barbado. A su lado y en penumbra, una mujer más mayor aparece ayudándola, vestida de manera más humilde. Unas colgaduras en la parte superior izquierda sitúan la escena en una tienda, lo cual se estable por la narración del relato bíblico que describe la historia de Judith y Holofernes.

Esta describe en el libro bíblico de Judith, perteneciente al Antiguo Testamento, la historia de esta viuda hebrea, en plena guerra de Israel contra el ejército babilónico, erróneamente denominado asirio. De bellas facciones, alta educación y enorme piedad, celo religioso y pasión patriótica, Judith descubre que el general invasor, Holofernes, se ha prendado de ella.

Acompañada de su criada, la viuda desciende de su ciudad amurallada y sitiada por el ejército extranjero y, engañando al militar para hacerle creer que está enamorada de él, consigue ingresar a su tienda de campaña.

Una vez allí, en lugar de ceder a sus reclamos galantes, lo embriaga. Cuando Holofernes cae dormido, Judith le corta la cabeza, sembrando la confusión en el ejército de Babilonia y obteniendo de este modo la victoria para Israel. Se trata de un tema frecuente en la historia del arte a partir del barroco, principalmente.

Si bien en época barroca se buscó expresamente el dramatismo y la plasmación cruenta de la historia, y de ahí que se escogiera generalmente el momento de la decapitación, en época neoclásica se prefiere una estética más atemperada y épica, tal y como aquí vemos.

Continuar leyendo

“Bodegón de cocina con figura y animales”

Escuela española del siglo XVII. Atribuido a BARRERA, Francisco (Madrid, 1595 – 1658).
“Bodegón de cocina con figura y animales”.
Óleo sobre lienzo.
Medidas: 86,5 x 136 cm.

En esta obra se conjugan la pintura de figuras con la del bodegón con animales, como fue frecuente dentro del pleno barroco no sólo en España, sino también en otras escuelas como la flamenca o la italiana. Vemos un interior de cocina, donde los plintos de piedra que remiten a Sánchez Cotán permiten colocar los distintos objetos, frutos y animales de forma ordenada y escalonada, permitiendo su perfecta contemplación. Otros detalles, como las aves colgadas de la pared o el cesto del escalón inferior, también evidencian el conocimiento de Sánchez Cotán. Sin embargo, el pintor introduce un personaje que aporta un enorme sentido narrativo, y a la vez escenográfico, a la escena, y además abre el espacio a un paisaje nevado, que refuerza el sentido invernal de la imagen, como lo hace el brasero ante el cual el personaje se calienta las manos.

Por su estilo, rasgos formales e incluso por su temática podemos atribuir esta obra a Francisco Barrera, pintor bodegonista de la escuela madrileña de la primera mitad del siglo XVII. Documentado como maestro a partir de 1923, fue especialmente activo durante los años treinta y cuarenta. Aunque también realizó paisajes, pintura decorativa y de género, destacó ante todo en el bodegón. Su pintura gozó de gran éxito; su taller contaba con muchos discípulos, y fue amigo de otros bodegonistas como Antonio Ponce y Juan de Arellano. Tuvo, no obstante, algunos problemas con las autoridades. En 1934 investigan sus tiendas y se llevan varios retratos del rey, por considerarlos indecorosos (existían unas reglas muy estrictas sobre la representación pictórica de Felipe IV). Asimismo, diez años más tarde es denunciado a la Inquisición por realizar obras religiosas no ajustadas a la iconografía.

Sus bodegones revelan, ante todo, la influencia de Juan de Van der Hamen, principal cabeza de la escuela madrileña de la primera mitad del XVII. Sin embargo, por ser algo más tardío, Barrera se muestra menos severo y geométrico: coloca los objetos de forma más intuitiva, más aleatoria, es menos minucioso en la descripción y no se recrea tanto en las texturas. Tampoco presenta el tono cortesano de los bodegones de Van der Hamen, sino que tiende más hacia lo cotidiano. Así, Barrera presenta los alimentos en contextos como de cocina aunque, a partir de 1626, los soportes serán no ya mesas sino plintos de piedra como el que aquí vemos, por influencia de Sánchez Cotán.

Fueron especialmente famosos sus bodegones estacionales como este, con alimentos de temporada, que se pusieron de moda en la corte. Barrera representa un momento más avanzado en el barroco que Van der Hamen y Cotán: busca la asimetría en sus composiciones, el naturalismo en la disposición de los elementos, e incluso abre ocasionalmente a paisaje. En su estilo predomina el dibujo, y gusta de poner elementos en escorzo, saliendo de la superficie sobre la que apoyan y acentuando la sensación de profundidad, como aquí el ave situada en el ángulo inferior derecho. Francisco Barrera está representado en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, el Museo Nacional de Eslovaquia, así como en otras importantes colecciones de todo el mundo, tanto públicas como privadas.

Continuar leyendo

  • ¿Esta interesado en comprar esta pieza?

    Rellena el siguiente formulario:

    E-mail (requerido)

    Su teléfono

    Su mensaje (indicar nombre de la obra)