Gustav Wetheimer “Dulce Sueño”

Dulce sueño

Gustav Wetheimer (1.847-1.904) – Escuela Austriaca

“Dulce Sueño” Oleo sobre lienzo de 115X180 cm.

Nace en Viena el 28 de enero de 1.847. Fue alumno de Joseph Fübrich en la Academia de Múnich. Continuó sus estudios en París. Obtuvo medallas en Londres, Ámsterdam, Nueva Orleans y París. Así mismo obtiene mención honorifica en la Exposición Universal de 1.889. Residió durante numerosos años en París, donde obtuvo grandes éxitos. Es de recordar su cuadro “Le repas des lions chez Pezon”. Fue importante retratista.

Al final de sus años, abandonado, murió en el hospital Lariboisiere de París el 24 de agosto de 1.904.

Sus obras son muy buscadas por el coleccionismo mundial.

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Ma­tías de AR­TEA­GA Y AL­FA­RO, “Los des­po­so­rios de la Vir­gen”

Ma­tías de AR­TEA­GA Y AL­FA­RO, “Los des­po­so­rios de la Vir­gen”

(Vi­lla­nue­va de los In­fan­tes, Ciu­dad Real, 1633 – Se­vi­lla, 1703).
Óleo sobre lien­zo.
Me­di­das: 107 x 166 cm.
Vemos en este lien­zo los des­po­so­rios de María y José en el tem­plo, en una com­po­si­ción clá­si­ca, cen­tra­da y equi­li­bra­da, de he­ren­cia ita­lia­na. Los es­po­sos apa­re­cen uno fren­te al otro to­mán­do­se de la mano, li­ge­ra­men­te gi­ra­dos hacia el es­pec­ta­dor y ro­dea­dos de tes­ti­gos, de­lan­te del sa­cer­do­te que apa­re­ce de pie tras ellos, cen­tran­do la com­po­si­ción. La es­ce­na tiene lugar en un rico in­te­rior mi­nu­cio­sa­men­te des­cri­to y tra­ba­ja­do si­guien­do las leyes de la pers­pec­ti­va clá­si­ca, re­mi­tien­do a mo­de­los ita­lia­nos del siglo XVI. Por sus ca­rac­te­rís­ti­cas for­ma­les po­de­mos re­la­cio­nar esta obra con la mano del pin­tor y gra­ba­dor ba­rro­co de la es­cue­la se­vi­lla­na Ma­tías de Ar­tea­ga y Al­fa­ro. Este ar­tis­ta supo re­co­ger e in­ter­pre­tar con per­so­na­li­dad pro­pia la doble in­fluen­cia de Mu­ri­llo y Val­dés Leal. Hijo del gra­ba­dor Bar­to­lo­mé Ar­tea­ga, sien­do aún un niño su fa­mi­lia se tras­la­dó a Se­vi­lla, donde se for­ma­ría en el ta­ller pa­terno y en con­tac­to con Mu­ri­llo, cuya in­fluen­cia re­ve­la su obra tem­pra­na junto con la de Val­dés leal, quien se es­ta­ble­ció en Se­vi­lla el mismo año que Ar­tea­ga apro­ba­ba el exa­men de maes­tro pin­tor, en 1656. En 1660 fi­gu­ró entre los miem­bros fun­da­do­res de la cé­le­bre aca­de­mia de di­bu­jo pro­mo­vi­da por Mu­ri­llo, entre otros, de la que ejer­ció como se­cre­ta­rio entre esa fecha y el año de 1673. En 1664 in­gre­só en la Her­man­dad de la Santa Ca­ri­dad y dos años des­pués en la Sa­cra­men­tal del Sa­gra­rio de la ca­te­dral se­vi­lla­na, para la que reali­zó al­gu­nos tra­ba­jos. Hacia 1680 hay tam­bién cons­tan­cia de su tra­ba­jo como ta­sa­dor de pin­tu­ras. Fa­lle­ci­do en 1703, el in­ven­ta­rio de los bie­nes de­ja­dos a su muer­te re­ve­la un modo de vivir aco­mo­da­do, dis­po­nien­do de una es­cla­va y una casa gran­de y bien amue­bla­da, que con­ta­ba con una me­dia­na bi­blio­te­ca con im­por­tan­tes li­bros en latín y cas­te­llano y un es­tu­dio de gra­ba­do, ade­más de más de cien­to cin­cuen­ta pin­tu­ras, casi la mitad de asun­to re­li­gio­so. Entre ellas se ha­lla­ban cua­tro se­ries de la Vida de la Vir­gen, de al­gu­nas de las cua­les se decía ex­pre­sa­men­te que con­te­nían vis­tas ar­qui­tec­tó­ni­cas, como las que vemos en esta obra y en las con­ser­va­das en el Museo de Be­llas Artes de Se­vi­lla. Lo más ca­rac­te­rís­ti­co de su pe­cu­liar es­ti­lo son pre­ci­sa­men­te estas se­ries de asun­tos siem­pre re­li­gio­sos, si­tua­das en am­plios pai­sa­jes y pers­pec­ti­vas ar­qui­tec­tó­ni­cas to­ma­das de es­tam­pas. Hábil en la crea­ción de estas pro­fun­das pers­pec­ti­vas, dies­tra­men­te ilu­mi­na­das, sin em­bar­go en el tra­ta­mien­to de las fi­gu­ras y sus ex­pre­sio­nes cor­po­ra­les suele desen­vol­ver­se con cier­ta tor­pe­za. Ar­tea­ga está re­pre­sen­ta­do en el ci­ta­do museo his­pa­len­se, di­ver­sos tem­plos se­vi­lla­nos in­clu­yen­do la ca­te­dral y el Museo Lá­za­ro Gal­diano, entre otros.

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“Escenas galantes en tabernas” Escuela francesa, s.XIX

Escuela francesa, s.XIX
“Escenas galantes en tabernas”
Pareja de óleos sobre lienzo.
Firmados en el ángulo inferior (ilegible).
Enmarcados.
Medidas: 25 x 40 cm. cada uno; 37,5 x 51 cm. (marco)
Estas escenas de taberna nos recuerdan algunas composiciones de Ferdinand Roybet (1840-1920). Aunque fue en los Países Bajos donde se inició este tipo de pintura de género, pintores franceses como Roybet les imprimieron su propio sello al sustituir a los bebedores empedernidos y a los juerguistas por escenas galantes. Si los pintores flamencos tendían a caricaturizar a sus modelos, los franceses los ennoblecían en escenas como las que nos ocupan, donde un trovador tañe canciones románticas a una bella dama, y un mosquetero le regala un ramillete a una aguadera.

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