“Marina” de Juan Martínez Abades

Cuadro de Juan Martínez Abades: “Marina”

  • Marina Juan Martinez Abades Cuadro
  • Detalle rocas Marina Juan Martinez Abades
  • Detalle rocas Marina Juan Martinez Abades
  • Detalle fondo Marina JM Abades

En esta pieza se puede observar un paisaje de temática marina en la que destaca la luminosidad de esta época realista hacia el fin de siglo, comparando este aspecto con otros pintores. El autor propone una vista frontal en la que en un primer plano se pueden observar las rocas más grisáceas de un acantilado rodeadas de vegetación. En un segundo plano podemos observar una construcción al inicio de un segundo acantilado y cerca de este, pero más al fondo, una embarcación. Al fondo del paisaje se puede observar una línea de tierra.

Características de la pintura de Juan Martínez Abades

Pintor:

Juan Martínez Abades

Fecha/lugar creación:

Siglo XIX

Título pintura:

“Marina”

Material:

Óleo sobre lienzo

Medidas:

80 x 90 cm

Sobre el pintor Juan Martínez Abades

(Gijón, 7 de marzo de 1862-Madrid, 19 de enero de 1920). Pintor español. Además de a la pintura, se dedico también a la música, aunque en menor medida. La mayor parte de su obra está compuesta por marinas, escenas portuarias y representaciones naturalistas del paisaje costero de la cornisa cantábrica. Destacar también otras obras de su repertorio de estilo costumbrista. Debido a su fama como cupletista, además de ser un hombre de mundo, contaba con distinguidas amistades como las de María Guerrero o Álvaro Retana, entre otras personalidades de la élite cultural de la Restauración.

Hijo de un industrial gijonés, comenzó a mostrar sus cualidades artísticas muy pronto, cuando se encontraba en el Real Instituto de Jovellanos, localizado en su ciudad natal. Allí se dedicaba a copiar dibujos de la colección reunida por don Gaspar. Tiempo después se trasladó a Madrid donde se formó, entre 1880 y 1887, en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado. Entre sus maestros destacan el escultor José Gragera y los pintores Ignacio Suárez Llanos y Carlos de Haes.

Con un lienzo de tema histórico, La muerte de Mesalina, se estrenó en la Exposición Nacional de Bellas Artes. Estuvo pensionado por la Diputación de Oviedo en Italia y tras ese periodo se presento a la Nacional de 1890, donde consiguió la Segunda Medalla por su obra El viático a bordo (Museo de San Telmo, San Sebastián). Este premio le volvió a ser otorgado dos años más tarde por su obra El entierro del piloto (colección Masaveu, Oviedo).

En el Madrid de la Restauración y bajo la protección de Florencio Valdés, desarrolló una intensa actividad social. Participó en todas las exposiciones del panorama nacional entre 1884 y 1917 y, además, comenzó a ser un popular cupletista. A partir de 1894 y hasta su muerte, fue uno de los ilustradores gráficos más asiduos en la etapa inicial de la revista “Blanco y Negro”.

Además de en Madrid, expuso en las Exposiciones Universales de Barcelona (1888) y Chicago (1893), y en La Habana (1914). En 1891 se casó con Aurora Moreno Caubín, de origen canario. Esto le llevó a decorar, en 1906, el Salón de Actos del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Tanto en vida del artista como después de la muerte del pintor, su figura se reconoce por su producción marinista. Su obra, abundante y desigual, abarcó todos los temas relacionados con el mar: escenas portuarias o de rías, estampas navales de viejos veleros o “modernos” buques de la Armada Real, cuadros costumbristas o playeros, o las vistas naturalistas, tanto de interés geológico como episodios de crítica social. Sus referencias e inspiración a la hora de pintar eran las costas del Mar Cantábrico y de la Galicia atlántica, con un innovador apéndice canario y caribeño.

En 1987, el Museo de Bellas Artes de Asturias organizó una muestra homenaje que recorrió varias ciudades de la geografía española. También cuentan con obras de su repertorio el Museo Nacional del Prado y la colección Carmen Thyssen-Bonermisza.

Como comentábamos anteriormente, fue alumno de Carlos de Haes. Haes fue un pintor español de origen Belga. Se le puede clasificar como paisajista dentro de la tendencia general del realismo. En 1857 obtuvo la Cátedra de Paisaje en la Escuela Superior de la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Desde entonces hasta 1898, año de su muerte, el pintor compartió sus conocimientos y su entusiasmo personal con un gran número de alumnos de variada condición social.

Haes practicaba y recomendaba, tanto técnica como ideológicamente,  el uso de métodos tradicionales. A pesar de este hecho, la propia dinámica de las “campañas” que Haes organizaba en su cátedra para pintar paisajes al natural llevaría a que muchos de sus alumnos practicasen el «auplein air/en plein air».

Aureliano de Beruete, Darío de Regoyos o Jaime Morera fueron plenairistas sin escuela pero de hecho. Además de los mencionados, otros alumnos de Haes viajaron a Francia y tuvieron la oportunidad de compaginar las enseñanzas de Haes con las propuestas más revolucionarias y rompedoras de miembros de la escuela de Barbizón y de personalidades del impresionismo comoClaude Monet, Camille Pisarro y Pierre-Auguste Renoir.

En sus pinturas, Haes se apoyaba en un contacto mucho más directo con la naturaleza, por sus frecuentes excursiones al aire libre para tomar apuntes y realizar bocetos de paisajes que le proporcionaron una perspectiva mucho más realista de como la concebían sus antecesores. Esto supuso una importante renovación del género del paisaje en España.

 Sobre la Marina de Juan Martínez Abades

A continuación trataremos sobre la temática representada. Conocida como “marina” o “pintura de marinas”, esta temática engloba cualquier forma de arte inspirada en el mar. En esta temática se incluyen representaciones a mar abierto, batallas navales, embarcaciones, lagos, ríos, estuarios, escenas de playa, etc.

Sin ser un género pictórico de primer orden tiene gran desarrollo en Europa entre los siglos XVII y XIX. En España es una temática frecuente.

En el cuadro que tenemos delante se puede destacar su luminosidad, característica de la época realista en la que se encuentra, comparando este aspecto con pintores como Mariano Fortuny (1838-1874), el propio Carlos de Haes mencionado, Martín Rico (1833-1908) o Aureliano de Beruete (1845-1912) o Joaquín Sorolla (1863-1923).

En la pintura se puede observar un paisaje captado desde un acantilado, en el que vemos dos formaciones rocosas más según alejamos la vista. Al fondo del todo se puede ver una línea de tierra. En primer plano vemos unas piedras, de tono más grisáceo, y alrededor algo de vegetación. Sobre el comienzo del segundo acantilado podemos apreciar lo que parece una muralla o una fortificación.

El mar, de un color azul oscuro en su mayor parte, presenta olas que, sin ser fuertes, se puede ver como golpean contra las rocas del acantilado, formando una espuma de color blanco a los pies de este. Al fondo, muy pequeño, se ve un barco. El cielo está despejado, con un toque anaranjado en algunas zonas.

Es claro el uso de la pincelada dividida en el agua por parte de Martínez Abades, lo que le da al reflejo del acantilado un gran efecto de realidad. Todas las características de la obra (horizontalidad, el tema, suavidad de los colores) la convierten en una pintura suave en la que casi se puede escuchar el sonido del mar.

Los comentarios están cerrados.

  • ¿Esta interesado en comprar esta pieza?

    Rellena el siguiente formulario:

    E-mail (requerido)

    Su teléfono

    Su mensaje (indicar nombre de la obra)