Batalla – Oleo sobre lienzo

Batalla - Escuela italiana

Cuadro Batalla

Óleo sobre lienzo. Reentelado, con leves restauraciones.

Características oleo Batalla

Atribución:

Escuela italiana

Fecha/lugar creación:

Finales del siglo XVII, principios del siglo XVIII

Título pintura:

“Batalla”

Material:

Óleo sobre cobre. Rentelado.

Medidas:

48,5 x 64 cm

Otros datos:

Marco de finales del siglo XVIII.

Sobre el cuadro “Batalla” de la Escuela Italiana

En este lienzo de la escuela italiana siglo XVII se plasma una escena de batalla en primera plano, en un amplio escenario desarrollado a base de planos que se suceden en profundidad, desde el primer término, donde vemos como espectador, casi a la totalidad de los personajes que componen la escena cada uno de ellos adoptando una expresión y postura diferente.

En profundidad a la escena desarrollada como tema principal intuye amplio campo en el que se despliegan hombres. Aunque el autor pretende mostrar una imagen histórica, sin embargo centra la atención del espectador en el primer plano, en la atención a los heridos como el que se sitúa en la zona inferior derecha. Mediante este recurso no sólo se acrecienta la tensión y el sentido narrativo de la escena, sino que se refleja con mayor verismo el drama de la guerra.

La composición rompe con de raíz clásica, tendente a la simetría ya que los personajes no se sitúan a la misma altura, y el espectador debe recorrer visualmente la totalidad del cuadro para conocer el desarrollo de la escena concreta. Entre ambos lados se abre el paisaje hacia el fondo, y destacan en la lejanía, situando el artista, en la zona superior izquierda la torre que podría que bien podría ser una torre defensiva.

En el lado izquierdo la composición con un celaje oscuro de tonos intensos y densos acompañado del paisaje clasicista de la época, que tiene su eco en las nubes de humo que suben hacia el cielo en la parte derecha de la composición.

Este tipo de escenas de batallas tuvieron un amplio desarrollo, provocado por la temática, que no solamente ensalzaba las victorias de aquellos que habían participado en la contienda. Sino que más allá de este rasgo testimonial, dichas pinturas reflejaban con su tema, escenas de carácter histórico. Un género que era ampliamente valorado, siendo considera el mejor de la historia del arte, por ensalzar las virtudes y el espíritu noble de los actos

Continuar leyendo

Inmaculada Concepción – Escuela colonial limeña

Detalle rostro Inmaculada Concepción

Cuadro Escuela Colonial Limeña “Inmaculada Concepción”

El tema representado es la Inmaculada Concepción, conocida también como la Purísima Concepción.

Características cuadro “Inmaculada Concepción” – Escuela Colonial Limeña

Pintor:

Escuela Colonial Limeña

Fecha/lugar creación:

Siglo XVII

Título pintura:

“Inmaculada Concepción”

Material:

Óleo sobre lienzo

Medidas:

S/N

 

Acerca de la Escuela Colonial Limeña

La pintura colonial, tuvo tres grandes influencias: la italiana, muy intensa durante el siglo XVI y principios del XVII, que después se diluyó para recuperar su hegemonía a fines del siglo XVIII con la introducción del neoclasicismo; la influencia flamenca, que se dio desde el principio y su importancia fue creciendo hasta ser muy fuerte en el siglo XVII, pero, sobre todo fue constante por medio de los grabados; y la española que se manifestó con mayor fuerza durante el período barroco de los siglos XVII y XVIII, especialmente a través de la escuela sevillana.

Zurbarán es la figura más influyente en el barroco hispanoamericano y Lima es la ciudad con mayor número de obras relacionadas con su taller. Se pueden hablar hasta de seis series suyas enviadas a Lima.

La pintura de caballete en Lima estaba fuertemente influenciada por la pintura flamenca, más cerca hacia lo académico y con intencionalidad dinámica, motivo por el cual no tuvo mucha acogida el claroscurismo. De esta etapa destacan cuatro pintores Francisco Escobar, Diego de Aguilera, Andrés de Liebana y Pedro Fernández de Noriega.

Sobre la temática: Inmaculada Concepción, Virgen María libre de pecado original

El tema representado es la Inmaculada Concepción, conocida también como la Purísima Concepción. Es un dogma de la iglesia católica decretado en 1854 que sostiene que la Virgen María estuvo libre del pecado original desde el primer momento de su concepción por los méritos de su hijo Jesucristo.

No debe confundirse este dogma con la doctrina del nacimiento virginal de Jesús, que sostiene que Jesús fue concebido sin intervención de varón mientras que María permaneció virgen antes, durante y después del parto.

Al desarrollar la doctrina de la Inmaculada Concepción, la Iglesia Católica contempla la posición especial de María por ser madre de Cristo, y sostiene que Dios preservó a María desde el momento de su concepción de toda mancha o efecto del pecado original, que había de transmitirse a todos los hombres por ser descendientes de Adán y Eva, en atención a que iba a ser la madre de Jesús, quien también es Dios. La doctrina reafirma con la expresión «llena de gracia» (Gratia Plena) contenida en el saludo del arcángel Gabriel (Lc. 1,28), y recogida en la oración del Ave María, este aspecto de ser libre de pecado por la gracia de Dios.

También podemos hablar del tema de la Coronación de la Virgen. En el cristianismo católico y ortodoxo la Coronación de la Virgen es una secuencia más dentro del ciclo de la vida de la Virgen María. Pertenece esta creencia a la tradición y su referencia en los libros sagrados de la Biblia se encuentra en el capítulo 12 del libro del Apocalipsis. Su promoción está en un relato atribuido a San Melitón, obispo de Sardes (ciudad de Asia Menor) en el siglo II, que fue divulgada en el occidente cristiano el siglo VI por Gregorio de Tours y más tarde en el siglo XIII por Santiago de la Vorágine en su Leyenda dorada.

El relato supone que en Cuerpo y Alma, María sube a los cielos (Asunción de la Virgen) y allí es coronada por Cristo, Dios Padre o la Trinidad. En este caso veremos que es coronada por dos ángeles.

Sobre el cuadro “Inmaculada Concepción”

Sobre un fondo celestial dorado aparece la Virgen Inmaculada. Abajo aparecen símbolos que aluden a las mariologías, al igual que los ángeles que en fila de tres, en ambos lados sujetan objetos que representan estas mariologías. Estos son “espejo de justicia”, “trono de sabiduría”, “rosa mística”, “torre de David”, “torre de marfil”, “casa de oro”, “arca de la Alianza”, “casa de oro” y “puerta del Cielo”. Otros dos ángeles arriba coronan a María como Reina de todo lo creado. Abajo pueden verse unas nubes grises.

Sobre la bola del mundo, y en ella enroscada la serpiente con la manzana, como símbolo del pecado, y sobre la media luna con los cuernos hacia arriba aparece esta Inmaculada. Viste de manera tradicional con túnica blanca y manto azul, con la peculiaridad de que el forro del manto es de un intenso rojo. El manto tiene estrellas doradas y encajes dorados en el filo. La Virgen tiene las manos en actitud de oración sobre el pecho y gira la cabeza a su derecha con la mirada baja. Lleva pendientes y anillos. Destaca el lazo rojo que lleva en su pecho, al igual que las mangas que deja ver debajo de la túnica, con motivos vegetales. En el cuello rectangular de la túnica se pueden ver piedras precios. El cabello castaño, largo, cae remarcando la silueta de cabeza, hombros y brazos. Vemos rayos centelleantes que salen de su cabeza.

El rostro de la Virgen presenta un modelado muy suave, aunque en la obra en general predomina más el dibujo. Destacan los plegados de la ropa y sobre todo los detalles en dorado de la misma, así como las joyas.

Ver cuadro completo “Inmaculada Concepción”

Continuar leyendo

“Juicio de Paris” de la Escuela Italiana siglo XVII

EL JUICIO DE PARIS (Troya) ESCUELA ITALIANA SIGLO XVII

Oleo Escuela Italiana “Juicio de Paris”

EL JUICIO DE PARIS. ESCUELA ITALIANA SIGLO XVII

Características cuadro Juico en Paris de la Escuela Italiana

Medidas: 46 X 86, 5

El lienzo nos presenta el tema iconográfico del Juicio de Paris, historia de la mitología griega que supone el origen de la explicación mítica de la Guerra de Troya y que aparece en las Fábulas de Higino.

La historia se desencadena a partir de que Eris, diosa de la discordia, que molesta por no haber sido invitada se presenta en la boda de Tetis con Peleo y deja una manzana de oro retando a la más hermosa de las diosas a recogerla.

Ante la disputa entre Venus, Juno y Minerva, Zeus envía a Mercurio, al que podemos ver en un segundo plano de perfil, a buscar al príncipe pastor de Troya Paris para que sea el juez de la disputa. En primer plano podemos ver a Paris sentado sobre una piedra frente a las tres diosas, que intentan sobornarle ofreciéndole distintos dones. Finalmente elige a Venus, que le había prometido el amor de la mujer más bella del mundo, Helena, la esposa del rey Menelao.

Helena se enamora de Paris, que decide raptarla, acto que desembocaría en la ira de su marido y por consiguiente, en la guerra de Troya.

El lienzo nos muestra el tema a través de una composición equilibrada y clasicista, con un grupo de figuras que se muestran en el centro de la escena en un espacio abierto en el que podemos ver un claro que se abre al cielo tras la figura de Minerva, que como diosa de la guerra aparece ataviada con casco y coraza, y un espacio más oscuro, con vegetación, que se configura como fondo de la figura de Paris y Mercurio, quedando este último menos iluminado, como personaje secundario del relato.

El centro de la escena lo protagoniza Venus, que aparece semidesnuda recibiendo la manzana de oro de mano de Paris y tras ella, podemos ver la figura de Juno que con un gesto con su mano intenta impedir la victoria de su adversaria. También podemos observar la figura de un geniecillo junto a Paris, una figura habitual en la representación de este tema iconográfico.

Dentro de la pintura italiana este lienzo se corresponde, a rasgos generales, con la continuidad de la escuela boloñesa fundada en 1582 por Ludovico Carracci y sus primos Agostino y Annibale como respuesta al manierismo imperante en su época. Gran clasicismo, idealización de las figuras, que aparecen representadas en su estado más bello, alejándose de la corriente naturalista liderada por Caravaggio en la misma época.

Sin embargo, encontramos algunos rasgos que nos indican el conocimiento del autor de las diferentes corrientes pictóricas, como es el caso del color y la configuración de las figuras, volumétricas, rotundas y casi escultóricas propias de la tradición de la escuela romana. Esta combinación de rasgos es muy habitual en la pintura del siglo XVII, momento en el que Roma es el centro mundial del arte, pero en el que los artistas realizaban numerosos viajes en los que tenían la oportunidad de conocer las escuelas locales de pintura.

Más imágenes de la obra de Escuela Italiana “Juicio en París”

En cuanto al tratamiento del tema, nos encontramos ante una imagen profundamente original, ya que el autor se ha alejado de la forma tradicional de representar este asunto, en el que las tres diosas suelen aparecer desnudas.

En este caso solo podemos ver desnudez de forma parcial en el cuerpo de Venus, como diosa del amor y la belleza, mientras que en Minerva y Juno aparecen completamente ataviadas. Asimismo se trata de una forma de concebir el tema profundamente expresiva. El tema se representa en el momento de máxima tensión de la narración, el instante en el que Paris dicta su veredicto.

Venus resulta victoriosa y como tal se convierte en el foco principal de la composición, a través de un gesto delicado, mientras que Minerva y Juno muestran su disgusto de una forma muy gestual, Minerva se señala a sí misma y Juno intenta intervenir a través de un gesto con la mano.

Continuar leyendo

Escuela italiana del siglo XVII. Virgen con Niño

Escuela italiana del siglo XVII. “Virgen con Niño”

Oleo Virgen con Niño Escuela Italiana

Escuela italiana del siglo XVII. “Virgen con Niño”

Características cuadro “Virgen con el Niño”

Óleo sobre lienzo.

Marco del siglo XIX.

Medidas: 129 x 103 cm; 136 x 112 cm (marco).

Sobre la obra Escuela Italiana “Virgen con el Niño”

Un fondo celestial con un rompimiento de gloria dorado, rodeado por nubes, sirve de fondo a la parte superior de la pintura, área en la que se sitúan las dos figuras del óleo. María, sentada y vestida con una túnica roja y un manto azul, sostiene a Jesús con una mano mientras levanta la palma de la otra hacia arriba, en gesto de súplica; mira hacia el cielo, y pone uno de sus pies descalzos encima de un cuarto creciente lunar. El Niño Jesús, desnudo, está de pie sobre un orbe de gran tamaño en colores azules y pardos, que alude a la Creación, y atraviesa con una larga vara a una serpiente, que aparece rodeando parcialmente el orbe.

Estilísticamente, la monumentalidad de María, la anatomía y atención a las misma que se aprecia en ambas figuras, la paleta escogida, la falta de fuertes contrastes lumínicos en la pintura, la composición triangular que domina por la figura de la Virgen, etc. hablan de una fuerte influencia de modelos clasicistas, como es habitual en la escuela italiana. Asimismo, estos detalles y la iconografía permitirían fecharla en el siglo XVII.

La iconografía de la obra permite relacionarla con el texto del Apocalipsis de San Juan, sin confundirla con otra iconografía importante con la que comparte fuentes, como es la de la Inmaculada. Si bien en el texto que se escribió, según la tradición, en la isla de Patmos, se nombra a una “mujer vestida de sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de estrellas”, en esta obra se presenta también a Jesús, que es quien, estrictamente hablando, acaba con el castigo del Pecado Original y trae la Salvación, elementos a los que se alude mediante la presencia y alanceamiento de la serpiente.

Es preciso, además, comparar esta obra con otras de iconografía similar: “Virgen con Niño y dos ángeles músicos” (obra de hacia 1630 de Anthony van Dyck, conservada en la Yale University Art Gallery, Estados Unidos), de la que se hicieron grabados como los atribuidos a John Smith (un ejemplar en el British Museum de Londres); en muchos casos, la Inmaculada aparece sobre el orbe de la Creación; hay, también, imágenes del Niño Jesús de pie sobre el orbe (trabajo de Joos van Cleve de hacia 1530 conservado en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid)

Más imágenes del cuadro Virgen con el Niño del siglo XVII

Continuar leyendo

“San Juan Bautista” – Oleo de la Escuela hispano-italiana

Cuadro Escuela Hispano-italiana – “San Juan Bautista”

San Juan Bautista Escuela Hispano Italiana

Características cuadro San Juan Bautista

“San Juan Bautista”.
Óleo sobre lienzo.
Medidas: 96 x 71,5 cm; 104 x 80,5 cm (marco).

Sobre la obra San Juan Bautista

En esta obra, profundamente marcada por la influencia de Francisco de Ribera, el pintor retrata a san Juan Bautista como un joven imberbe vestido con un paño blanco y un manto rojo, sosteniendo la cruz de cañas con la filacteria donde se lee “Ecce Agnus Dei”, propia de su iconografía, y acompañado por el cordero que representa a Cristo y su sacrificio.

El santo aparece en el desierto, en el interior de una cueva envuelta en penumbra, que se abre en el lado derecho para mostrarnos un paisaje nocturno de gran profundidad, trabajado con un acertado juego de contrastes lumínicos.

Podemos enmarcar esta obra dentro de la escuela surgida en la España del siglo XVII en torno a la figura de José de Ribera, pintor clave perteneciente a la generación de los grandes maestros del Siglo de Oro, formado en Italia de manera autodidacta. Su primer contacto con el naturalismo tuvo lugar con su llegada en 1615 a Roma, ciudad donde entra en contacto con los caravaggistas nórdicos, de los que adopta la técnica lisa y apurada, el feísmo y el dibujo riguroso, características que configuran su estilo en su etapa romana. Sin embargo, en 1616 marcha a Nápoles y se instala allí de forma definitiva. En esta ciudad Ribera se erigirá en cabeza del grupo de naturalistas napolitanos, y en torno a él se creará un importante círculo de pintores.

Pese a estar en Italia, Ribera enviará numerosas obras a España, por lo que su lenguaje será clave para la formación del barroco en nuestro país. Su obra traerá el tenebrismo y, posteriormente, el pleno barroco, mucho antes de que éste llegara de forma directa a España, influyendo así a las nuevas generaciones de pintores.

Por otro lado, una vez superada su etapa romana su pintura se caracterizará por una pincelada de gran soltura, de influencia veneciana, que también marcará la obra de sus seguidores. Así, la escuela de Ribera desarrolla un estilo de iluminación efectista y contrastada, claramente tenebrista, matizado sin embargo por una pincelada veneciana, empastada y fluida.

Así, aquí vemos una luz de foco, artificial y dirigida, que penetra en la escena desde arriba e ilumina directamente el cuerpo del santo, dejando el resto en penumbra. Y también hallamos esa pincelada totalmente moderna que modela apoyándose en la luz, ese toque de pincel pastoso y expresivo que el autor ha podido aprender directamente de la obra de Ribera.

Más imagenes del oleo “San Juan Bautista de la Escuela Hispano Italiana

Continuar leyendo

  • ¿Esta interesado en comprar esta pieza?

    Rellena el siguiente formulario:

    E-mail (requerido)

    Su teléfono

    Su mensaje (indicar nombre de la obra)