Virgen de Belén de Juan Vicente Macip

Cuadro Vicente Masip Virgen de Belen

Cuadro antiguo de Macip: “Virgen de Belén” La iconografía representada es la de la Virgen de Belén,advocación mariana que está muy extendida en los países hispánicos. Esta advocación se relaciona con el nacimiento de Jesús, aunque no es la única, pues, también lo están, por ejemplo, la Virgen de la Expectación, la Virgen de la Leche, etc. Características Pintura Religiosa “Virgen de Belén” atribuida a Juan Vicente Macip Pintor: Atribuido a Juan Vicente Macip Fecha/lugar creación: S/N Título pintura: “Virgen de Belén” Material: Óleo sobre lienzo Medidas: 70 x 52 cm sin marco | 93 x 75 cm con marco Otros datos: Marco madera pintada ¿Estás interesado en este cuadro? > Contacta Sobre…

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Virgen con el niño coronada por ángeles de Angelino Medoro

virgen con el niño angelino medoro

Pintura atribuida a Angelino Medoro: Virgen con el niño coronada por ángeles

 

En el cristianismo católico y ortodoxo la Coronación de la Virgen es una secuencia más dentro del ciclo de la vida de la Virgen María. Pertenece esta creencia a la tradición y su referencia en los libros sagrados de la Biblia se encuentra en el capítulo 12 del libro del Apocalipsis.

Características del cuadro atribuido a Angelino Medoro

Pintor:

Angelino Medoro

Fecha/lugar creación:

S/N

Título pintura:

“Virgen con el niño coronada por los ángeles”

Material:

Pintura sobre cobre

Medidas:

30x22cm

Otros datos:

Pintor italiano siglo XVI-XVII
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Sobre el autor del cuadro “Virgen con el niño coronada por los ángeles”: Angélico Medoro

Angelino Medoro, también conocido como Angélico Medoro, (Nápoles , 1567 – Sevilla , 1631 ) fue un pintor italiano que emigró al Virreinato del Perú vía España. Su actividad tuvo una importante influencia en el arte de este territorio y, en particular, en la escuela cuzqueña.

Tras su formación posiblemente romana viajó a Sevilla en 1557 atraído por el ambiente artístico de la ciudad o siguiendo la tendencia de emigrar de numerosos pintores italianos.​ Se embarcó hacia Perú permaneciendo antes por algunos años en Colombia y Ecuador.

La primera obra americana fechada es la Virgen de la Antigua (1587-88) en la capilla Hernández de Roa de la iglesia de Santo Domingo de Bogotá. Su estancia en Colombia se repartió entre Tunja y Santa Fe de Bogotá.

Según el historiador de arte peruano Ricardo EstabridisMedoro llegó al Perú hacia 1600, fecha en la que firmó un contrato con la orden mercedaria para pintar a su virgen patrona. La mayor parte de su obra se encuentra en Lima habiendo recibido encargos de los más importantes conventos de esa ciudad.

Durante su estancia en Lima se formaron en su taller el pintor indígena Pedro Loayza y Luis de Riaño.

A partir de 1622 Medoro está de nuevo en Sevilla donde toma como aprendiz a Juan de Mesa. Estaba casado con Doña María de Mesta y Pareja.

Su obra es dispar en estilo y calidad. En una primera etapa se notan caracteres contramanieristas, alejados del estilo de Bitti, para posteriormente dejarse influenciar por la Escuela sevillana de pintura de fines del XVI, caracterizada por la pervivencia del canon manierista junto con la introducción de fórmulas naturalistas. En su obra se aprecia cierta preocupación por los fondos, abiertos a espacios arquitectónicos, y la preferencia por los colores tierra, a diferencia de los utilizados por Bitti.

Hablemos del tema representado. Su promoción está en un relato atribuido a San Melitón, obispo de Sardes (ciudad de Asia Menor) en el siglo II, que fue divulgada en el occidente cristiano el siglo VI por Gregorio de Tours y más tarde en el siglo XIII por Santiago de la Vorágine en su Leyenda dorada.

Sobre la obra: La Virgen y el Niño

El relato supone que en Cuerpo y Alma, María sube a los cielos (Asunción de la Virgen) y allí es coronada por Cristo, Dios Padre o la Trinidad.

Este tema aparece por primera vez en Francia en el siglo XX, en el tímpano de la puerta principal de la catedral de Notre Dame de Senlis (1190). 

En este caso la Virgen es coronada por dos ángeles y aparece sentada con el niño en sus brazos. Hay que compararlo iconográficamente con un grabado anónimo alemán fechado entre 1518 y 1600? titulado La Virgen con el Niño coronada por dos ángeles que se conserva en la Biblioteca Nacional de España, en Madrid. 

También hemos de comparar iconográficamente con la Virgen con el Niño coronada por dos ángeles, de un discípulo de Hans Memling (ca. 1500) que se encuentra en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid.

Sobre un fondo celestial de nubes aparece sentada de medio cuerpo con rotundidad la imagen de la Virgen, vestida con los colores tradicionales jacinto y azul, con manto adornado con brocados en los bordes y perlas en el cuello de la túnica. Inclina su cabeza hacia la derecha, mirando a su hijo, pero con un rostro algo ausente, tienenariz y boca menudas, y cubre su cabeza con un tocado blanco dejando caer el pelo rubio de gran detallismo ondeante por delante del manto. Posee halo de santidad de rayos dorados. Con su mano izquierda coge el pie de su hijo y con la derecha lo sostiene por la espalda. Éste mira arriba a su madre y le echa los brazos como queriendo abrazarla. Tiene pelo rizado rubio y un halo resplandeciente de rayos dorados al igual que su madre.

Dos ángeles erguidos tras la figura de la Virgen le ponen la corona, esta es de flores y algo pequeña, la van a coronar como reina de todo lo creado. Uno de los ángeles lleva una flor en la mano que parece ser una rosa, símbolo de la perfección de María. Un ángel mira hacia arriba, otro hacia abajo, uno a la Virgen y otro a la paloma. Arriba del todo y también con halo de rayos dorados, como hemos dicho, la paloma del espíritu santo. 

Destacamos los numerosos pliegues que presenta el manto amarillo que envuelve al niño, también se ven en el ángel de ropa lila. Los colores de las ropas, en el niño y sobre todo en los ángeles, son colores que nos llevan a la tradición manierista. Las carnaciones están tratadas con suavidad, lo que la convierte junto con el tema en una pintura amable.

Detalle del cuadro de Angelino Medoro: “Virgen y el niño coronada por dos ángeles”

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“Santiago y San Pedro” de Francisco Ribalta pintura s.XVI

Santiago y San Pedro- Francisco Ribalta

Pintura siglo XVI: “Santiago y San Pedro” de Francisco Ribalta

  • “Santiago y San Pedro”
  • Óleo sobre lienzo
  • Medidas: 35x45cm ( marco 43x 55 cm)
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Acerca del cuadro “Santiago y San Pedro” de Francisco Ribalta

El presente óleo sobre lienzo está datado entre finales del siglo XVI y principios del siglo XVII, dentro de la producción del pintor Francisco Ribalta.

La obra nos muestra las figuras de Santiago y San Pedro, de

los que sólo podemos observar el busto y parte de vestimenta, oscura, con una capa roja por encima. Podemos apreciar una gran calidad técnica en el tratamiento de los pliegues del ropaje y las carnaciones, que destacan sobre el fondo oscuro de la escena.

También la captación psicológica de los personajes está muy conseguida, a través de sendas miradas profundas y con un brillo muy naturalista, sin duda propio de la producción de este gran maestro.

Acerca del pintor siglo XVI: Francisco Ribalta

Ribalta es un pintor de origen catalán que se formó en el entorno escurialense rodeado de las colecciones reales de arte italiano, lo que sin duda ejerció una gran influencia sobre su obra. A partir de esta etapa formativa y de una serie de viajes que realizará en su vida, Ribalta va a adoptar un estilo ecléctico, a medio camino entre el último manierismo y el primer barroco que encontrará su máxima expresión en pintores como José de Ribera. Los escorzos muy marcados influidos por Tibaldi, un gran dramatismo en algunas escenas que recuerdan a Navarrete e importantes juegos de clarosucuro ( con en este caso) que presenta reminiscencias de Cambiasio forman parte de su obra.

Pero si por algo destacó Francisco Ribalta es por la profunda humanidad de sus figuras. En relación al lenguaje simbólico de Ribalta, encontramos una gran cercanía que conecta con el espectador, ya que su pintura se encuentra estrechamente ligada a los ideales de la Contrerreforma. Las figuras religiosas se humanizan, se hacen más cercanas, más palpables, como vemos en este caso. Los personajes miran en diferentes direcciones, uno hacia el espectador y el otro mira hacia éste, con una mirada tierna y casi se podría decir que compasiva. El pintor utiliza este sutil juego de contacto de manera que lo que aprecia el espectador es una sensación de cercanía entre ambos personajes, como en el caso de otro de sus cuadros más famosos, Cristo abrazando a San Bernardo que se encuentra en el Museo Nacional del Prado, obra con la que este lienzo presenta varias similitudes a nivel simbólico.

Ribalta, además de excelente pintor de escenas religiosas, fue un excelente retratista, sobre todo durante la primera etapa de su producción en Madrid ( entre 1585 y 1598), por lo que no debe extrañar la gran habilidad para dota de vida a sus personajes. A partir de 1599 se fue a Valencia, muy probablemente alentado por la demanda artística del patriarca arzobispo Juan de Ribera, donde permanecerá el resto de su vida.

Si analizamos la trayectoria y la evolución de la obra de Ribalta podemos realizar una aproximación a la cronología de la obra. A partir del año 1610 se produce un punto de inflexión en la vida y trayectoria de Ribalta, marcado por la expulsión de los moriscos y por la muerte del antes mencionado Ribera en 1611. Su arte en esos momentos adoptó un tono más profundo, intimista y muy ligado a la ya mencionada Contrarreforma, todo combinado con sus siempre naturalistas representaciones humanas. Se pierde la gesticulación inicial para realizar figuras más profundas e intensas. Los colores también van a experimentar este cambio, volviéndose más sobrios contenidos, como es este caso. Por lo tanto, el presente lienzo sería una obra de su última etapa, fruto del proceso de madurez artística de este maestro español.

Detalles del cuadro “Santiago y San Pedro” – Francisco Ribalta

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Ecce Homo, Círculo Luis Morales “El Divino”

Ecce Homo Luis Morales el divino

Pintura siglo XVI: Ecce Homo de Circulo de Luis Morales, “El Divino”

Ecce Homo Luis Morales el divino

  • (Badajoz, 1509 – Alcántara, 1586)
  • “Ecce Homo”
  • Óleo sobre cobre.
  • Medidas: 14,5 x 12 cm.
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Acerca del cuadro “Ecce Homo” de Luis Morales, “El Divino”

El tema del Ecce Homo pertenece al ciclo de la Pasión, y precede inmediatamente al episodio de la Crucifixión. Es una pintura del Siglo XVI. Siguiendo esta iconografía, se presenta a Jesús en el momento en que los soldados se burlan de él, tras coronarle de espinas, vestirle con una túnica púrpura y colocarle una caña en la mano, arrodillándose y exclamando “¡Salve, rey de los judíos!”. Las palabras “Ecce Homo” son las pronunciadas por Pilatos al presentar a Cristo ante la multitud; su traducción es “he aquí el hombre”, frase mediante la cual se mofa de Jesús y da a entender que el poder de Cristo no era tal frente al de los dirigentes que allí le estaban juzgando. En las obras destinadas a devoción privada lo usual era resumir la escena en una única figura, la de Cristo, que normalmente se representaba como aquí vemos, de medio cuerpo, sobre un fondo oscuro que realza su corporeidad y sin más elementos narrativos que los que exige la iconografía. De este modo se concentra la expresividad y el dramatismo de la imagen, conmoviendo el alma del fiel que ora ante ella y evitando que su atención se disperse en los detalles.

Debido a su temática y estética esta obra posee gran influencia de la pintura de Luis Morales “El divino” del cual se destacaba la atmósfera atormentada y casi histérica que respiran sus personajes, volcados hacia una intensa vida interior, llenos de melancolía y renunciamiento ascético.

Acerca del pintor siglo XVI Luis Morales “El divino”

Conocido como “El Divino Morales” por la fama que alcanzó, Luis Morales fue un pintor español del siglo XVI manierista. Sus pinturas se caracterizan por el alargamiento de los personajes y el uso de la técnica esfumado leonardesco. Fue alumno de Pedro de Campaña en Sevilla, que fue su primera etapa de aprendizaje. Luis Morales fue uno de los maestros siglo XVI españoles cuyas pinturas son fácilmente reconocibles.

Detalles del cuadro siglo XVI “Ecce Homo”, Luis Morales

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Escuela flamenca del siglo XVI. “Virgen con Niño”

Virgen con niño

Óleo sobre tabla.
Con marco del siglo XIX.
Medidas: 15,5 x 11,5 cm; 30 x 25,5 cm (marco).

Un fondo oscuro contribuye a destacar las figuras que se muestran. María aparece con los cabellos descubiertos, cayendo por su espalda, y sostiene a Cristo en sus brazos, al que mira entrecerrando los ojos. Jesús, por su parte, está desnudo (como es habitual en la escuela flamenca), sobre un paño blanco, entre los brazos de su madre, y alza una mano a la barbilla de María, para acercar el rostro de ella al suyo, como si la consolara.

La máxima preocupación de los pintores de Flandes fue la búsqueda de la realidad por encima de todo. En relación con este anhelo, se presta una enorme atención a las calidades de los objetos, así como a los más mínimos detalles, dotados además frecuentemente de una carga simbólica. La iconografía sigue siendo principalmente religiosa, y en las escenas predominará un dibujo correcto y preciso, muy minucioso. Del mismo modo, tratan de plasmar una iluminación lo más verídica posible, ya sea artificial o natural, siempre modelando las carnaciones y produciendo claroscuros en mayor o menor grado. Otras características propias de esta escuela derivan directamente de la influencia de Van Eyck, el gran pintor flamenco. Debido a su influencia los pintores españoles con un detalle preciosista, de una minuciosidad casi miniaturista, y se recrean en elementos ornamentales como las joyas o las vestiduras, reflejadas con precisión y suntuosidad. Durante el siglo XV, el estilo realista de los Países Bajos influyó mucho fuera, sobre todo en Italia, pero en el XVI el panorama se invierte. El Renacimiento italiano se difunde por Europa, y Amberes se convierte en el centro de la escuela flamenca, desbancando a Brujas y funcionando como centro de penetración de las influencias italianas. De este modo, llegan a los Países Bajos influencias manieristas que se superponen al estilo del siglo XV. Habrá muchos pintores continuadores del estilo de los primitivos flamencos, pero otros se mostrarán tan abiertos a las influencias renacentistas que incluso dejarán de pintar sobre tabla, soporte tradicional de la pintura flamenca, para empezar a hacerlo sobre lienzo como los italianos.
El tema de la Virgen representada con la el Niño Jesús, y más concretamente con éste en su regazo, sentado o de pie, tiene su origen en las religiones orientales de la Antigüedad, en imágenes como la de Isis con su hijo Horus, pero la referencia más directa es la de la Virgen como “Sedes Sapientiae”, o trono de Dios, en el arte cristiano medieval. Poco a poco, con el avance del naturalismo, la Virgen pasará de ser un simple “trono” del Niño a revelar una relación de afecto, a partir del periodo gótico. Desde entonces las figuras irán adquiriendo movimiento, acercándose la una a la otra, y finalmente desaparecerá el concepto de trono y con él el papel secundario de la Virgen. De este modo, la imagen se convertirá en ejemplo del amor entre María y su Hijo, una imagen de ternura, cercana, pensada para conmover el ánimo del fiel.

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Posiblemente MAESTRO DEL PAPAGAYO (Amberes, primera mitad del siglo XVI) “Piedad”.

piedad

Óleo sobre tabla de roble.

Medidas: 37,8 x 28 cm; 49 x 39 cm (marco)

En el estudio técnico se corroboran diversos aspectos propios de la escuela flamenca del siglo XVI. En primer lugar, la radiografía permite constatar que se trata de un panel de una sola pieza de roble, sin juntas, lo que es habitual en dicha escuela desde la Edad Media hasta el siglo XVIII. Por otro lado, la preparación es la habitual en las escuelas del Norte de Europa, un único estrato de calcita que presenta gránulos de cuarzo y trazas de yeso. El aglutinante es proteico, con toda probabilidad cola animal. Sobre esta preparación se ha realizado un concienzudo dibujo preparatorio, realizado a base de rayados paralelos que sugieren formas y volúmenes. Las áreas oscuras se han realizado cruzando rayados. Asimismo, se detectan interesantes arrepentimientos, y el rango de pigmentos es el habitual en esta escuela y periodo: blancos de albayalde, azules de azurita, rojos de bermellón, tierra roja y laca orgánica; amarillos de tierra amarilla y laca, negros de carbón y humo de huesos, pardos de tierras, orgánico y sombra; y verdes de resinato de cobre, con aglutinante oleoso y oleo proteico y cargas de calcita y cuarzo.

Respecto a los aspectos formales, podemos relacionar esta obra con la mano del Maestro del Papagayo, pintor flamenco de nombre desconocido que trabajó principalmente en Amberes durante la primera mitad del siglo XVI. Fue identificado en 1949 por Max Friedländer, quien agrupó bajo su autoría un grupo de obras homogéneas. No obstante, las desigualdades de estilo existentes entre las obras que se le atribuyen llevan a algunos estudiosos a afirmar que no habrían sido obra de un único pintor, sino de un taller. En su mayoría se trata de obras religiosas y retratos, repitiéndose especialmente la iconografía de la Virgen con el Niño. En este tema Jesús suele aparecer jugando con un papagayo o un loro, elemento del cual procede la denominación acordada para este maestro. Sus pinturas comparten una serie de rasgos característicos, como los dedos y uñas largos, el rostro ancho y la nariz fina. Además, comparten similitudes de estilo con la producción del Maestro de las Medias Figuras y otros pintores flamencos como Joos van Cleve, Jan Gossaert y Ambrosius Benson. El Maestro del Papagayo realizó numerosas obras para su exportación, muchas de ellas a España. De hecho, a día de hoy se conservan en el Museo del Prado, el de Bellas Artes de Sevilla, el de Bellas Artes de Bilbao y en diversas colecciones privadas.

Iconográficamente, la Piedad es un tema muy repetido en la historia del arte, especialmente a partir del Renacimiento. Se trata de una imagen extraída de la Pasión, protagonizada por una doliente Virgen María que sostiene el cuerpo muerto de su hijo. De hecho, es una representación plástica del dolor de María ante la verdad de su hijo muerto, y de hecho de este tema derivarán las representaciones de la Dolorosa, en las que aparece únicamente la Virgen. La iconografía de la Piedad surge de una evolución gradual de cinco siglos y, según Panofsky, deriva del tema del Threnos bizantino, la lamentación de la Virgen sobre el cuerpo muerto de Jesús, así como de la Virgen de la Humildad. Los primeros artistas que ven las posibilidades de este tema son los escultores alemanes, encontrándose el primer ejemplo conservado en la ciudad de Coburg, una pieza de hacia 1320. Con el paso del tiempo la iconografía irá extendiéndose por Europa, y ya en el siglo XVII, después de la Contrarreforma, se convirtió en uno de los temas más importantes de la pintura devocional.

 

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Atribuido a Blas de PRADO,(Camarena, Toledo, hacia 1545- Madrid, 1599).

Virgen con niño y santos

“Virgen con Niño, Santos y donante”.

Óleo sobre cobre.

Con número de inventario al dorso.

Medidas: 38 x 28 cm.

Una rica tela verde hace de fondo a las figuras de gran tamaño que componen esta pintura, además de añadir un toque escenográfico a la escena. En la distribución de estos personajes y en la composición también tiene un papel importante una construcción en mármoles de colores en que se sientan y apoyan las figuras. En primer término, y a un nivel más bajo, aparece una donante, vestida con un velo negro, y con una capa clara sobre una túnica marrón. En el centro del óleo la Virgen María sostiene un libro abierto, mientras tiene al Niño Jesús dormido en sus rodillas, totalmente estirado y recordando con su postura a algunas Piedades italianas. Detrás de ella, aparecen una figura masculina con barba y sombrero rojo; San Juanito Niño con su manto de pieles y, detrás de este, una mujer de cierta edad (¿Santa Ana?).

Blas de Prado fue un pintor del que se tienen, hasta el momento, pocos datos biográficos. Trabajaría principalmente en Toledo, donde hay algunos contratos situados en el entorno de la ciudad y donde le mencionan fuentes contemporáneas al maestro. Asimismo, se sabe que trabajó en la corte, ganándose el aprecio de Felipe II.

Se sabe que realizó retratos, Francisco Pacheco lo considera como el introductor del bodegón en España (fue maestro de Juan Sánchez Cotán) y, además de conocer la producción italiana por sus trabajos en El Escorial, hay quien defiende la posibilidad de un viaje a Italia que le permitiría conocer las obras de primera mano, influído, sobre todo, por Miguel Ángel en varias obras conservadas.

En la actualidad, es posible apreciar su pintura sólo en destacadas colecciones privadas y en instituciones como el Museo del Prado de Madrid, el Museo de Santa Cruz de Toledo, la Catedral de Valencia, la Iglesia Colegial de Santa María la Mayor en Talavera de la Reina (Toledo), en el Palacio de Liria (Madrid), dibujos en la Galería de los Uffizzi de Florencia, el Museo del Louvre de París, etc.

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Gaspare traversi

Gaspare traversi
Autor Gaspare traversi
Técnica: óleo sobre lienzo
Medidas: 64 X 50 Cm

(Nápoles, 1732- id., 1769) Pintor italiano. De su primer período, aún en su ciudad natal, son obras de un estilo rococó algo provinciano. Trasladado a Roma (1750-1753), pintó allí las seis telas de la abadía de San Pablo Extramuros. En los años siguientes ejerció su actividad en los ducados de Parma y Piacenza; es destacable su labor como pintor costumbrista.

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El Prestamista (Atribuido a Frans Francken II)

El Prestamista
Oleo sobre Tabla 26X33,5

Frans Francken el Joven (Amberes, 15816 de mayo 1642) es un pintor barroco flamenco, el más conocido y fructífero de los Francken, familia de artistas.

Aprendió con su padre, Frans Francken el Viejo, cuyo estilo cultivó en un primer momento. Se hizo maestro en 1605. En 1614 aparece como decano de la guilda de San Lucas, (gremio de pintores de Amberes). Su padre murió en 1616. Hasta esa fecha, la firma de Frans Francken era «De Jon F. Franck» o «De Jonge Frans Francken». A partir de 1628, pintando ya su hijo, que sería Frans Francken III, usó la que había sido firma de su padre: «De Oude Frans Francken».

Cultivó varios géneros. Muchas de sus obras son pequeñas pinturas de gabinete históricas, alegóricas y bíblicas, cuyo centro de atención son las figuras. En un momento posterior de su vida pintó también grandes cuadros para iglesias. Francken colaboró con frecuencia con otros artistas, añadiendo figuras a obras de Pieter Neefs el Viejo (Viático en el interior de una iglesia del Museo del Prado) Tobias Verhaecht y Abraham Govaerts.

También inventó o popularizó varios temas nuevos que se hicieron populares en la pintura flamenca, como las obras de género pobladas por monos (más tarde imitadas por David Teniers el Joven. Pero, sobre todo, se le conoce por sus Kunstkamer o «galerías de arte», esto es, cuadros que representan con gran minuciosidad una riqueza de tesoros naturales y artísticos, de valor histórico y cultural, con un fondo neutro. Los formatos son medianos o pequeños. Gracias a estas obras se pueden conocer las colecciones de arte de la nobleza y los ricos burgueses de la época.

Su estilo se caracteriza por una composición suelta, rico colorido y formas elegantes. Los ojos de las personas los pinta de una manera muy característica, con puntos negros en caras finas.

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Frans francken I -Cena de Emaus

Autor Frans francken
Titulo: Cena de emaus
Óleo sobre cobre
Medidas: 70 X 50 cm

Perteneció a una gran familia de pintores formada por su hermano Hieronymus Francken I y sus hijos Frans Francken II o Frans Francken el Joven y Hieronymus Francken II . A veces se han producido confusiones sobre la identidad de cada uno de ellos por la similitud de los nombres.

Su actividad se centró en la ciudad de Amberes, existe constancia de su ingreso como maestro en el gremio de pintores de la ciudad en 1567, convirtiéndose en decano del mismo en 1587. Se le considera junto a Marten de Vos, uno de los pintores más importantes en la ciudad de Amberes en el periodo de la contrarreforma, en estos años recibió numerosos encargos para sustituir a los retablos pictóricos destruidos durante el periodo iconoclasta.

Entre sus trabajos principales, podemos encontrar La Última Cena (1581), pintada para la Catedral de Gante y su obra maestra Cristo entre los Escribas (1587) panel central de un tríptico realizado para la Catedral de Amberes, donde se demuestra su habilidad como retratista.

Realizó también pequeñas obras de gabinete de las que pocas han sobrevivido, sin embargo este género fue muy cultivado por sus hijos Frans Francken II y Hieronymus Francken II.

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