“Le petite marché” de Chereau, S

Cuadro de Chereau, S“Le petite marché” 

En esta pieza se puede observar una escena popular realizado con una estética del género de la pintura flamenca y holandesa debido a la pincelada suelta, deshecha y expresiva, construyendo un atmósfera dinámica y naturalista. El autor propone una vista frontal en la cual sitúa un espacio con un grupo de personas en primer plano, alrededor de un pequeño mercado de pescado en la calle.

Características de la pintura de Chereau, S.

Pintor:

Atribuido a Chereau, S.

Fecha/lugar creación:

Siglo XVIII

Título pintura:

“Le petite marché”

Material:

Óleo sobre lienzo

Medidas:

35,5 x 47 cm sin marco | 43 x 54 cm con marco

Otros datos:

Escuela francesa del siglo XVIII
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Sobre el cuadro “Le petite marché” de Chereau, S.

En esta pieza se puede observar una escena popular de la vida cotidiana en la que destacan sus alegres personajes, la mayoría mujeres y niños, reunidos alrededor de un pequeño puesto de pescado en la calle.

Siguiendo la influencia de la pintura de género flamenca y holandesa, el autor esboza los rasgos y juega con las tonalidades, utilizando una pincelada suelta, deshecha y expresiva que construye una atmósfera dinámica y naturalista. Así, aunque aún se describen los detalles anecdóticos, que aportan narratividad a la escena, el color comienza a sobrepasar al dibujo, cobrando una nueva importancia gracias a la pincelada, siguiendo modelos de grandes maestros como Frans Hals, Rubens o Rembrandt.

Los personajes siguen siendo los protagonistas, pero ahora no vemos retratos naturalistas ni expresiones teatrales, sino una impresión general de vida, de actividad y alegría. Tampoco hallamos la vulgaridad de tipos de Flandes u Holanda; aquí los personajes son de rostro suave, no idealizado pero tampoco feísta, representando un ideal de armonía popular que tiene algo de preludio de la fantasía romántica.

Por otro lado, la composición está rigurosamente organizada, de forma racional, con los personajes organizados en una estructura piramidal que aporta equilibrio y asienta la composición. A ambos lados vemos líneas y planos ligeramente oblicuos, evitando el escorzo excesivo pero indicando una cierta profundidad, evitando el efecto de friso al que podría conducir la acumulación de personajes en el primer plano. Por otro lado, la composición se abre en la zona central a un paisaje del que sólo vemos un celaje magníficamente trabajado, con efectistas juegos de luces.

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“Paisaje en la costa” de Juan Martínez Abades

Paisaje en la Cosa Juan Martinez Abades

Cuadro de Juan Martínez Abades:

“Paisaje en la costa” 

En esta pieza se puede observar un paisaje de temática marina en la que destaca la luminosidad de esta época realista hacia el fin de siglo, comparando este aspecto con otros pintores. El autor propone una vista frontal en la cual sitúa un suelo natural y dos formaciones rocosas plagadas de vegetación en primer plano, para disponer en la lejanía tres barcos de vapor, la orilla y las montañas.

Características de la pintura de Juan Martínez Abades

Pintor:

Atribuido a Juan Martínez Abades

Fecha/lugar creación:

S/N

Título pintura:

“Paisaje en la costa”

Material:

Óleo sobre lienzo

Medidas:

59 x 69 cm sin marco | 68,5 x 80 cm con marco

Otros datos:

Pintor español discípulo de Carlos de Haes
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Sobre el autor Juan Martínez Abades

(Gijón, 7 de marzo de 1862-Madrid, 19 de enero de 1920). Pintor español. Además de a la pintura, se dedico también a la música, aunque en menor medida. La mayor parte de su obra está compuesta por marinas, escenas portuarias y representaciones naturalistas del paisaje costero de la cornisa cantábrica. Destacar también otras obras de su repertorio de estilo costumbrista. Debido a su fama como cupletista, además de ser un hombre de mundo, contaba con distinguidas amistades como las de María Guerrero o Álvaro Retana, entre otras personalidades de la élite cultural de la Restauración.

Hijo de un industrial gijonés, comenzó a mostrar sus cualidades artísticas muy pronto, cuando se encontraba en el Real Instituto de Jovellanos, localizado en su ciudad natal. Allí se dedicaba a copiar dibujos de la colección reunida por don Gaspar. Tiempo después se trasladó a Madrid donde se formó, entre 1880 y 1887, en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado. Entre sus maestros destacan el escultor José Gragera y los pintores Ignacio Suárez Llanos y Carlos de Haes.

Con un lienzo de tema histórico, La muerte de Mesalina, se estrenó en la Exposición Nacional de Bellas Artes. Estuvo pensionado por la Diputación de Oviedo en Italia y tras ese periodo se presento a la Nacional de 1890, donde consiguió la Segunda Medalla por su obra El viático a bordo (Museo de San Telmo, San Sebastián). Este premio le volvió a ser otorgado dos años más tarde por su obra El entierro del piloto (colección Masaveu, Oviedo).

En el Madrid de la Restauración y bajo la protección de Florencio Valdés, desarrolló una intensa actividad social. Participó en todas las exposiciones del panorama nacional entre 1884 y 1917 y, además, comenzó a ser un popular cupletista. A partir de 1894 y hasta su muerte, fue uno de los ilustradores gráficos más asiduos en la etapa inicial de la revista “Blanco y Negro”.

Además de en Madrid, expuso en las Exposiciones Universales de Barcelona (1888) y Chicago (1893), y en La Habana (1914). En 1891 se casó con Aurora Moreno Caubín, de origen canario. Esto le llevó a decorar, en 1906, el Salón de Actos del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Tanto en vida del artista como después de la muerte del pintor, su figura se reconoce por su producción marinista. Su obra, abundante y desigual, abarcó todos los temas relacionados con el mar: escenas portuarias o de rías, estampas navales de viejos veleros o “modernos” buques de la Armada Real, cuadros costumbristas o playeros, o las vistas naturalistas, tanto de interés geológico como episodios de crítica social. Sus referencias e inspiración a la hora de pintar eran las costas del Mar Cantábrico y de la Galicia atlántica, con un innovador apéndice canario y caribeño.

En 1987, el Museo de Bellas Artes de Asturias organizó una muestra homenaje que recorrió varias ciudades de la geografía española. También cuentan con obras de su repertorio el Museo Nacional del Prado y la colección Carmen Thyssen-Bonermisza.

Como comentábamos anteriormente, fue alumno de Carlos de Haes. Haes fue un pintor español de origen Belga. Se le puede clasificar como paisajista dentro de la tendencia general del realismo. En 1857 obtuvo la Cátedra de Paisaje en la Escuela Superior de la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Desde entonces hasta 1898, año de su muerte, el pintor compartió sus conocimientos y su entusiasmo personal con un gran número de alumnos de variada condición social.

Haes practicaba y recomendaba, tanto técnica como ideológicamente,  el uso de métodos tradicionales. A pesar de este hecho, la propia dinámica de las “campañas” que Haes organizaba en su cátedra para pintar paisajes al natural llevaría a que muchos de sus alumnos practicasen el «auplein air/en plein air».

Aureliano de Beruete, Darío de Regoyos o Jaime Morera fueron plenairistas sin escuela pero de hecho. Además de los mencionados, otros alumnos de Haes viajaron a Francia y tuvieron la oportunidad de compaginar las enseñanzas de Haes con las propuestas más revolucionarias y rompedoras de miembros de la escuela de Barbizón y de personalidades del impresionismo comoClaude Monet, Camille Pisarro y Pierre-Auguste Renoir.

En sus pinturas, Haes se apoyaba en un contacto mucho más directo con la naturaleza, por sus frecuentes excursiones al aire libre para tomar apuntes y realizar bocetos de paisajes que le proporcionaron una perspectiva mucho más realista de como la concebían sus antecesores. Esto supuso una importante renovación del género del paisaje en España.

Sobre el cuadro “Paisaje en la costa” de Juan Martínez Abades

Hablemos ahora de la temática representada. Se conoce como marina o pintura de marinas, a cualquier forma de arte figurativo cuya inspiración principal es el mar.​

Además de las representaciones a mar abierto, de batallas navales o de tipos de embarcaciones, pueden incluirse en este género las estampas de lagos, ríos y estuarios, escenas de playa, etc.

Aunque no es un género pictórico de primer orden (según cánones jerárquicos academicistas de origen francés), tuvo un especial desarrollo en Europa entre los siglos XVII y XIX. En España es un tema frecuenta en la época que nos ocupa.

Destaca en la presente pintura la luminosidad de esta época realista hacia el fin de siglo, comparando este aspecto con pintores como Mariano Fortuny (1838-1874), el propio Carlos de Haes mencionado, Martín Rico (1833-1908) o Aureliano de Beruete (1845-1912) o Joaquín Sorolla (1863-1923).

La composición aparece centrada por un suelo natural, donde crecen hierbas de distinta altura y florecillas amarillas, también se pueden ver dos rocas y al fondo, siendo lo más llamativo de la pintura, grandes árboles. A la izquierda se divisa el mar, entre dos árboles menos poblados podemos ver tres barcos de vapor, y al fondo de manera más clara por la lejanía, la orilla y montañas.

A la derecha de la composición aparece un camino, que se pierde cuando hace un giro a la derecha al fondo. En este vemos farolas y tendido eléctrico, y el fondo casas con tejados a dos aguas poco inclinados de colores suaves anaranjados, entre algo de vegetación, y al fondo el pico de otra montaña. El cielo está casi despejado, presentando pocas nubes. Destaca la intención de captar el paisaje tal y como es, de manera realista. Predomina una sensación de calma.

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“Atardecer en la aldea” de Francisco Llorens Díaz

francisco llorens atardecer en la aldea

Cuadro de Francisco Llorens Díaz: “Atardecer en la Aldea”

En esta pieza se puede observar un paisaje de carácter rural realizado con una estética de carácter postimpresionista debido a la pincelada suelta y la importancia de la luz que refleja fielmente el momento del día. El autor propone una visa frontal en el cual sitúa un espacio vacío en primer plano, para dispones en lejanía media animales y la figura de una mujer. Esta se encuentra sola sentada junto al pórtico de la iglesia.

Características cuadro de Francisco Llorens Díaz

Pintor:

Francisco Llorens Díaz

Fecha/lugar creación:

1906

Título pintura:

“Atardecer en la aldea”

Material:

Óleo sobre lienzo

Medidas:

100 x 150 cm sin marco | 105 x 155 cm con marco

Otros datos:

Pintor español discípulo de Carlos de Haes
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Sobre el pintor Francisco Llorens

Formado en Madrid, Francisco Llorens fue galardonado con mención honorífica en la Exposición Nacional de 1895, y en 1903 obtuvo una pensión para ampliar sus estudios en Roma. Visita también los Países Bajos, y sigue concurriendo a las Exposiciones Nacionales, siendo galardonado con tercera medalla en 1907. Posteriormente obtendrá también segunda medalla (1908) y primera (1922), títulos que se añaden a otros conseguidos en la Internacional de Barcelona (1907), la Internacional de Buenos Aires (1910) y la Universal de Panamá (1916). Fue también Gran Cruz de la Corona de Bélgica y socio de honor en el Salón de Otoño, así como miembro de número de la Real Academia de San Fernando desde 1943. Tras la interrupción de su actividad a causa de la guerra civil, concluida la contienda es designado socio de honor de la Real Academia Gallega, y alcanza la cátedra de paisaje en la Escuela de San Fernando. Actualmente está representado en el Museo del Prado, la Colección Nova Caixa Galicia, el Museo de Arte Moderno de Madrid, todos los de Galicia y en numerosos de provincias, de España.

Detalles cuadro “Atardecer en la Aldea

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Cristo con la cruz a cuestas en la calle de la Amargura – Antonio Arias

antonio arias cuadro

Pintura atribuida a Antonio Arias: Cristo con la Cruz a cuestas en Calle de la Amargura

Pintura Antonio Arias

Es parte del ciclo de la Pasión de Cristo y del Via Crucis, y contiene muchos episodios que pueden ser objeto de tratamiento artístico por separado o bien representarse conjuntamente (el Cirineo, la Verónicalas caídas, etc.). Los episodios anteriores son los relacionados con el juicio de Cristo y los posteriores son los relacionados con la crucifixión.

Características cuadro atribuido a Antonio Arias

Pintor:

Antonio Arias

Fecha/lugar creación:

S/N

Título pintura:

“Cristo con la Cruz a cuestas en la Calle de la Amargura”

Material:

Óleo sobre lienzo

Medidas:

148 x 107 cm sin marco | 176 x 138 cm con marco

Otros datos:

Pintor barroco español de la Escuela Madrileña
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Sobre Antonio Arias Pintor

(Madrid, h. 1614-1684). Pintor español. Formado con Pedro de las Cuevas, fue un artista precoz. A los catorce años, según Palomino, recibió su primer encargo: el retablo de los carmelitas calzados de Toledo (perdido). En 1639 contrató, junto a otros artistas, cuatro lienzos para la decoración del salón dorado del Alcázar Real, siendo Carlos V y Felipe II la única obra de su mano que del conjunto se conserva. A partir de 1645, en que abrió un estudio en Madrid, tuvo numerosos encargos en su mayor parte de carácter religioso, tanto obras devocionales como lienzos destinados a series conventuales.

Entre las primeras destacan Cristo recogiendo sus vestiduras (1645, convento de las Carboneras, Madrid); La moneda del César (1646, donado por los duques de Monteleón al monasterio benedictino de Montserrat de Madrid); San Antonio de Padua (1650, colección Plasencia, Bilbao); Virgen con el Niño(h. 1655), y Piedad (1658, convento de las Carvajalas, León); así como numerosas representaciones de temas marianos, evangélicos y de santos. De las series, cabe señalar los once lienzos de la Pasión de Cristo para el claustro del convento de San Felipe el Real -de los cuales el Museo del Prado conserva Cristo con la cruz a cuestas, encuentra a la Verónica y Jesucristo lavando los pies a san Pedro, firmados en 1657-, y dos Apostolados con el Salvador. A juzgar por la biblioteca que poseía, era hombre culto, que se diferenciaba del prototipo del artista de su tiempo. Falleció, según Palomino, en la miseria, en el Hospital General de la corte.

Antonio Arias Fernández (Madrid, c. 1614 – Madrid, 1684), pintor barroco español, perteneciente a la escuela madrileña. Su estilo es bastante personal, con gusto por las formas rotundas, y una gran maestría en la caracterización de sus personajes, sobre todo en la expresión de los rostros. El modelado escultórico de las figuras, la paleta de colores claros y cierto naturalismo nos remiten a la obra de Juan Bautista Maíno, mientras que algunas de sus vírgenes son francamente zurbaranescas. Con el tiempo sus composiciones irán resultando más arcaicas, apegado a formulismos escurialenses e incapaz de adaptarse a las nuevas tendencias del barroco más decorativo.

Sobre la obra: “Cristo con la cruz a cuestas en la calle de la Amargura”

Veamos el tema representado. Cristo llevando la cruz es un episodio evangélico y tema artístico muy frecuente en la devoción y el arte cristiano, denominado también de muchas otras formas (Jesús o Cristo portando la cruz o su cruz -con mayúsculas en la mayor parte de la bibliografía-,​ cargando la cruzcon la cruz a cuestas​ o al hombro, etc.) 

En los primeros siglos del arte medieval se solía representar no tanto a Cristo sino a Simón de Cirene llevando la cruz. Desde entonces crece mucho la complejidad de la escena representada. En la pintura bizantina se representa típicamente a Jesús caminando con las manos atadas, y un soldado tirando de la cuerda, mientras que el Cirineo carga con la cruz. En algunas representaciones muy tempranas, Jesús y Simón Cirineo llevan juntos la cruz.

Al final de la Edad Media, posiblemente por influencia de las representaciones dramatizadas de la Pasión, se pasó a representar a Cristo rodeado de una gran multitud cuyos rostros muestran todo tipo de sentimientos, desde la ferocidad hasta el dolor, pasando por la burla, la aceptación o la indiferencia.​

En los primeros ejemplos de este tema artístico, el peso de la cruz no parece representarse como una gran carga, mientras que en la Baja Edad Media sí se insiste en ello, haciendo arrastrar su parte inferior por el suelo, al igual que se intensifica la representación del sufrimiento de Cristo.​ También se hace más habitual que aparezca la cabeza de Jesús con la corona de espinas, mientras que antes no.

Algunos ejemplos primitivos representan únicamente a Cristo cargando la cruz, tipología que se continúa en el Renacimiento y el Barroco con encuadres más centrados en la mitad superior de la figura (Norte de Italia, desde 1490). En contraste con ello, la mayor parte de los denominados andachtsbilder, el sufrimiento de Cristo se plasma de forma más evidente en las escenas más complejas, que incluyen una multitud hostil.​ A medida que los trípticos y otras formas de retablo se hicieron populares, la escena pasa a ocupar el panel izquierdo, reservando el panel central para una Crucifixión y el panel derecho para una escena posterior, como el Descendimiento, el Entierro de Cristo o la Resurrección para el panel derecho.

Desde 1500, con el Renacimiento pleno, y luego con el Manierismo, el tema pasa a ser elegido como escena única para las pale italianas, seleccionando escenas concretas, como la de Verónica o el desmayo de la Virgen (Lo Spasimo del Virgine), introducción moderna no referida explícitamente en las Escrituras. ​El tema se siguió tratando en el Barroco.

Verónica, según la tradición cristiana, fue la mujer que, durante el Viacrucis, tendió a Cristo un velolienzo o paño (el pañolienzo velo de la Verónica, también llamado “Verónica” a secas) para que enjugara el sudor y la sangre. En la tela habría quedado milagrosamente impreso el Santo Rostro. La escena no se encuentra en los evangelios canónicos, sino en los apócrifos (Evangelio de Nicodemo).

Se le rinde culto por su vinculación con la figura de Cristo, como a otras Santas Mujeres, y es muy común su representación pictórica o escultórica portando el paño. En ocasiones, el personaje de Verónica se identifica con el de la Hemorroísa.

El tema fue muy desarrollado en el arte cristiano occidental desde finales de la Edad Media. Tiene notables ejemplos en los primitivos flamencos, el Renacimiento y el Barroco.

La pintura muestra la calle de la Amargura. Jesús en el lado derecho de la pintura se encuentra caído con una mano apoyada en el suelo. Mira expresivamente pidiendo consuelo al espectador. La corona de espinas es verde y muestra abundantes espinas. La cruz que carga a cuestas es escuadrada. Delante suya encontramos las santas mujeres que le lloraban en su camino. La verónica, tendida, tiene el paño para enjuagarle la cara a Cristo. Un personaje, probablemente Simón de Cirene ayuda a Cristo a sostener la cruz. Detrás de este, un personaje en actitud de caminar lleva una cesta con los clavos para crucificarlo. Delante de este y de fondo, soldados romanos a caballo van mostrando el camino a seguir. En el otro extremo del cuadro de fondo, otros personajes, con lanzas, que parecen romanos, aunque con una indumentaria no usual para representar a estos personajes. Se puede ver un fondo arquitectónico.

Destaca la monumentalidad de las figuras, la mujer que se encuentra tendida a la izquierda (Verónica) tiene gran corporeidad en su indumentaria. Las figuras entreabren la boca y levantan las cejas. Predominan en las ropas los tonos ocres y verdosos. También llama la atención el personaje que avanza con mucha decisión con los clavos, y el amable rostro del cirineo, era una persona del campo, y esto se puede apreciar en el rostro, ya que es un personaje de la calle. 

Hay que relacionarlo con la pintura de la misma temática y autor que se conserva en el Museo del Prado, aunque también presentan monumentalidad, cristo y la Verónica se encuentra de pie, y alteran el orden de la composición ya que Cristo avanza de izquierda a derecha y las santas mujeres están a la derecha. 

 

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Virgen de Belén de Juan Vicente Macip

Cuadro Vicente Masip Virgen de Belen

Cuadro antiguo de Macip: “Virgen de Belén” La iconografía representada es la de la Virgen de Belén,advocación mariana que está muy extendida en los países hispánicos. Esta advocación se relaciona con el nacimiento de Jesús, aunque no es la única, pues, también lo están, por ejemplo, la Virgen de la Expectación, la Virgen de la Leche, etc. Características Pintura Religiosa “Virgen de Belén” atribuida a Juan Vicente Macip Pintor: Atribuido a Juan Vicente Macip Fecha/lugar creación: S/N Título pintura: “Virgen de Belén” Material: Óleo sobre lienzo Medidas: 70 x 52 cm sin marco | 93 x 75 cm con marco Otros datos: Marco madera pintada ¿Estás interesado en este cuadro? > Contacta Sobre…

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Virgen con el niño coronada por ángeles de Angelino Medoro

virgen con el niño angelino medoro

Pintura atribuida a Angelino Medoro: Virgen con el niño coronada por ángeles

 

En el cristianismo católico y ortodoxo la Coronación de la Virgen es una secuencia más dentro del ciclo de la vida de la Virgen María. Pertenece esta creencia a la tradición y su referencia en los libros sagrados de la Biblia se encuentra en el capítulo 12 del libro del Apocalipsis.

Características del cuadro atribuido a Angelino Medoro

Pintor:

Angelino Medoro

Fecha/lugar creación:

S/N

Título pintura:

“Virgen con el niño coronada por los ángeles”

Material:

Pintura sobre cobre

Medidas:

30x22cm

Otros datos:

Pintor italiano siglo XVI-XVII
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Sobre el autor del cuadro “Virgen con el niño coronada por los ángeles”: Angélico Medoro

Angelino Medoro, también conocido como Angélico Medoro, (Nápoles , 1567 – Sevilla , 1631 ) fue un pintor italiano que emigró al Virreinato del Perú vía España. Su actividad tuvo una importante influencia en el arte de este territorio y, en particular, en la escuela cuzqueña.

Tras su formación posiblemente romana viajó a Sevilla en 1557 atraído por el ambiente artístico de la ciudad o siguiendo la tendencia de emigrar de numerosos pintores italianos.​ Se embarcó hacia Perú permaneciendo antes por algunos años en Colombia y Ecuador.

La primera obra americana fechada es la Virgen de la Antigua (1587-88) en la capilla Hernández de Roa de la iglesia de Santo Domingo de Bogotá. Su estancia en Colombia se repartió entre Tunja y Santa Fe de Bogotá.

Según el historiador de arte peruano Ricardo EstabridisMedoro llegó al Perú hacia 1600, fecha en la que firmó un contrato con la orden mercedaria para pintar a su virgen patrona. La mayor parte de su obra se encuentra en Lima habiendo recibido encargos de los más importantes conventos de esa ciudad.

Durante su estancia en Lima se formaron en su taller el pintor indígena Pedro Loayza y Luis de Riaño.

A partir de 1622 Medoro está de nuevo en Sevilla donde toma como aprendiz a Juan de Mesa. Estaba casado con Doña María de Mesta y Pareja.

Su obra es dispar en estilo y calidad. En una primera etapa se notan caracteres contramanieristas, alejados del estilo de Bitti, para posteriormente dejarse influenciar por la Escuela sevillana de pintura de fines del XVI, caracterizada por la pervivencia del canon manierista junto con la introducción de fórmulas naturalistas. En su obra se aprecia cierta preocupación por los fondos, abiertos a espacios arquitectónicos, y la preferencia por los colores tierra, a diferencia de los utilizados por Bitti.

Hablemos del tema representado. Su promoción está en un relato atribuido a San Melitón, obispo de Sardes (ciudad de Asia Menor) en el siglo II, que fue divulgada en el occidente cristiano el siglo VI por Gregorio de Tours y más tarde en el siglo XIII por Santiago de la Vorágine en su Leyenda dorada.

Sobre la obra: La Virgen y el Niño

El relato supone que en Cuerpo y Alma, María sube a los cielos (Asunción de la Virgen) y allí es coronada por Cristo, Dios Padre o la Trinidad.

Este tema aparece por primera vez en Francia en el siglo XX, en el tímpano de la puerta principal de la catedral de Notre Dame de Senlis (1190). 

En este caso la Virgen es coronada por dos ángeles y aparece sentada con el niño en sus brazos. Hay que compararlo iconográficamente con un grabado anónimo alemán fechado entre 1518 y 1600? titulado La Virgen con el Niño coronada por dos ángeles que se conserva en la Biblioteca Nacional de España, en Madrid. 

También hemos de comparar iconográficamente con la Virgen con el Niño coronada por dos ángeles, de un discípulo de Hans Memling (ca. 1500) que se encuentra en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid.

Sobre un fondo celestial de nubes aparece sentada de medio cuerpo con rotundidad la imagen de la Virgen, vestida con los colores tradicionales jacinto y azul, con manto adornado con brocados en los bordes y perlas en el cuello de la túnica. Inclina su cabeza hacia la derecha, mirando a su hijo, pero con un rostro algo ausente, tienenariz y boca menudas, y cubre su cabeza con un tocado blanco dejando caer el pelo rubio de gran detallismo ondeante por delante del manto. Posee halo de santidad de rayos dorados. Con su mano izquierda coge el pie de su hijo y con la derecha lo sostiene por la espalda. Éste mira arriba a su madre y le echa los brazos como queriendo abrazarla. Tiene pelo rizado rubio y un halo resplandeciente de rayos dorados al igual que su madre.

Dos ángeles erguidos tras la figura de la Virgen le ponen la corona, esta es de flores y algo pequeña, la van a coronar como reina de todo lo creado. Uno de los ángeles lleva una flor en la mano que parece ser una rosa, símbolo de la perfección de María. Un ángel mira hacia arriba, otro hacia abajo, uno a la Virgen y otro a la paloma. Arriba del todo y también con halo de rayos dorados, como hemos dicho, la paloma del espíritu santo. 

Destacamos los numerosos pliegues que presenta el manto amarillo que envuelve al niño, también se ven en el ángel de ropa lila. Los colores de las ropas, en el niño y sobre todo en los ángeles, son colores que nos llevan a la tradición manierista. Las carnaciones están tratadas con suavidad, lo que la convierte junto con el tema en una pintura amable.

Detalle del cuadro de Angelino Medoro: “Virgen y el niño coronada por dos ángeles”

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San Francisco y un ángel cuadro siglo XVII

San Francisco y un angel cuadro

Pintura Siglo XVII “San Francisco y un ángel”

Características del Cuadro Escuela Sevillana “San Francisco y un Ángel”

Autor:

Escuela Sevillana

Fecha/lugar creación:

Siglo XVII

Título pintura:

San Francisco y un ángel

Material:

Óleo sobre lienzo

Medidas:

89x63cm sin marco / 117 x 118cm con marco
Otros datos: Escuela Sevillana
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Sobre el protagonista del cuadro San Francisco de Asís

Francisco de Asís (en italiano Francesco d’Assisi, nacido Giovanni di Pietro BernardoneAsís1181 /1182​-ibidem3 de octubre de 1226)​ es un santo umbro (italiano)diácono,​ y fundador de la Orden Franciscana, de una segunda orden conocida como Hermanas Clarisas y una tercera conocida como tercera orden seglar, todas surgidas bajo la autoridad de la Iglesia católica en la Edad Media. Destaca como una de las grandes figuras de la espiritualidad en la historia de la cristiandad

Tras la experiencia mística de la estigmatización, San Francisco es reconfortado por un ángel. El tema de la consolación angélica se hizo muy popular en la pintura italiana a partir de la segunda mitad del siglo XVI. Sabemos que se trata de este momento al ver la llaga en su mano izquierda, que muestra extendida. Es el momento en el que el ángel se le aparece al santo.

El santo, con hábito franciscano, de medio cuerpo, tiene un brazo extendido como hemos dicho, y se lleva la otra mano al pecho, de forma teatral. Presenta la tonsura en la cabeza.

El ángel tiene una postura muy dinámica, y aunque su cuerpo mira en dirección contraria al santo, vuelve su cabeza hacia él y la agacha. La túnica es muy movida, y las alas extendidas marcan una fuerte diagonal. Coge con las dos manos una bola, referencia a la bola del mundo de Dios Padre. El ángel está sobre una nube.

En el fondo, podemos ver árboles a la izquierda y un celaje azul que se convierte en un rompimiento de gloria dorado, donde tonos grises sirven de transición. La nube tiene reflejos de estos tres colores. 

Se puede poner en relación por el tema y los fondos, con la Estigmatización de San Francisco de Bartolomé Esteban Murillo que se encuentra en el Museo de Cádiz. La pieza que nos ocupa pese a lo intenso del tema, también presenta amabilidad.

Por el mayor movimiento y teatralidad, podemos decir que estamos en la segunda mitad del siglo XVII, cuando ese barroco más movido, influido por Bernini y Rubens es introducido en España. 

En esta mitad del siglo la pincelada se hace más suelta, como podemos ver en la túnica del santo. Llama la atención la pierna del ángel en escorzo.

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Laura de San Telmo o “Bailaora” de Anselmo Miguel Nieto

Laura de San Telmo o “Bailaora”

Pintura de Anselmo Miguel Nieto: “Laura de San Telmo” Laura Santelmo despuntó dentro de su género por su belleza y repertorio, sobre todo con las castañuelas. Era una de las mejores discípulas que tuvo el maestro José Otero Aranda, que educó a toda esa serie de artistas entre boleros y flamencos, – Amalia Molina, Pastora Imperio, Antonio Ruiz y Rosario (Florencia Pérez) -. Características del Cuadro de Anselmo Miguel Nieto Pintor: Anselmo Miguell Nieto Fecha/lugar creación: 1934, España Título pintura: Laura de San Telmo “La Bailaora” Material: Óleo sobre lienzo Medidas: 120 x 110 cm. Otros datos: Firmado y fechado en el ángulo inferior derecho “A. Miguel Nieto/ 1934” ¿Estás…

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Paseo por el parque” de Fernando Villodas cuadro pintura s.XX

Pintura siglo XX: Paseo por el parque” de Fernando Villodas

fernando villodas cuadro pintura siglo xx paseo

  • “Paseo por el parque”. 1905
  • Óleo sobre lienzo
  • Medidas: 93 x 124,5 cm.
  • Firmado y fechado en el ángulo inferior izquierdo: ” Fernando de Villodas/ 1905″
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Acerca del cuadro “Paseo por el parque” de Fernando Villodas

Fernando Villodas es uno de los pintores característicos de la pintura del cambio de siglo español, aún anclado en los gustos propios del XIX pinta escenas costumbristas en los que refleja la sociedad del momento, como este “Paseo por el parque” que aquí presentamos en el que se muestran las costumbres de la alta sociedad madrileña finisecular; una niña enteramente vestida de blanco, como era costumbre entre las clases altas, pasea de la mano de su aya por un parque probablemente el del Retiro.

Al fondo otros personajes de similares características pero desdibujados por la distancia, efecto óptico que nos indica que el pintor no es ajeno a los movimientos vanguardistas que en estos años triunfan en París.

La pincelada suelta y los tonos suaves nos tienen una clara influencia de los pintores del impresionismo francés, este saber asimilar las nuevas tendencias y amoldarlas al gusto español hizo que el pintor gozara de éxito en su época lo que le valió el encargo de pintar dos grandes murales al fresco en el palacio episcopal de Astorga con los temas de la vida de la Virgen quizás la obra cumbre de su carrera. No obstante es en estas escenas cotidianas captadas con rapidez, casi como si de fotografías se tratara, donde el pintor muestra su mayor sensibilidad.

 

Acerca del pintor Fernando Villodas

Este pintor español del siglo XIX y XX nació en 1846 en Madrid. Fue estudiante de la Escuela de Bellas Artes en San Fernando de Henares y fue compañero de Federico de Madrazo. Con tan solo 18 años fue premiado con la tarcera medalla en la Exposición Regional de Zaragoza.

Algunos de sus cuadros más famosos que recibieron premios son: “La muerte de César”, “Mensaje de Carlos I al cardenal Cisneros” y “Victuribus gloria. Naumaquia en tiempos de Augusto” por el que recibió la medalla de primera clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes.

 

Detalles del cuadro siglo XX “Paseo por el Parque”

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“Santiago y San Pedro” de Francisco Ribalta pintura s.XVI

Santiago y San Pedro- Francisco Ribalta

Pintura siglo XVI: “Santiago y San Pedro” de Francisco Ribalta

  • “Santiago y San Pedro”
  • Óleo sobre lienzo
  • Medidas: 35x45cm ( marco 43x 55 cm)
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Acerca del cuadro “Santiago y San Pedro” de Francisco Ribalta

El presente óleo sobre lienzo está datado entre finales del siglo XVI y principios del siglo XVII, dentro de la producción del pintor Francisco Ribalta.

La obra nos muestra las figuras de Santiago y San Pedro, de

los que sólo podemos observar el busto y parte de vestimenta, oscura, con una capa roja por encima. Podemos apreciar una gran calidad técnica en el tratamiento de los pliegues del ropaje y las carnaciones, que destacan sobre el fondo oscuro de la escena.

También la captación psicológica de los personajes está muy conseguida, a través de sendas miradas profundas y con un brillo muy naturalista, sin duda propio de la producción de este gran maestro.

Acerca del pintor siglo XVI: Francisco Ribalta

Ribalta es un pintor de origen catalán que se formó en el entorno escurialense rodeado de las colecciones reales de arte italiano, lo que sin duda ejerció una gran influencia sobre su obra. A partir de esta etapa formativa y de una serie de viajes que realizará en su vida, Ribalta va a adoptar un estilo ecléctico, a medio camino entre el último manierismo y el primer barroco que encontrará su máxima expresión en pintores como José de Ribera. Los escorzos muy marcados influidos por Tibaldi, un gran dramatismo en algunas escenas que recuerdan a Navarrete e importantes juegos de clarosucuro ( con en este caso) que presenta reminiscencias de Cambiasio forman parte de su obra.

Pero si por algo destacó Francisco Ribalta es por la profunda humanidad de sus figuras. En relación al lenguaje simbólico de Ribalta, encontramos una gran cercanía que conecta con el espectador, ya que su pintura se encuentra estrechamente ligada a los ideales de la Contrerreforma. Las figuras religiosas se humanizan, se hacen más cercanas, más palpables, como vemos en este caso. Los personajes miran en diferentes direcciones, uno hacia el espectador y el otro mira hacia éste, con una mirada tierna y casi se podría decir que compasiva. El pintor utiliza este sutil juego de contacto de manera que lo que aprecia el espectador es una sensación de cercanía entre ambos personajes, como en el caso de otro de sus cuadros más famosos, Cristo abrazando a San Bernardo que se encuentra en el Museo Nacional del Prado, obra con la que este lienzo presenta varias similitudes a nivel simbólico.

Ribalta, además de excelente pintor de escenas religiosas, fue un excelente retratista, sobre todo durante la primera etapa de su producción en Madrid ( entre 1585 y 1598), por lo que no debe extrañar la gran habilidad para dota de vida a sus personajes. A partir de 1599 se fue a Valencia, muy probablemente alentado por la demanda artística del patriarca arzobispo Juan de Ribera, donde permanecerá el resto de su vida.

Si analizamos la trayectoria y la evolución de la obra de Ribalta podemos realizar una aproximación a la cronología de la obra. A partir del año 1610 se produce un punto de inflexión en la vida y trayectoria de Ribalta, marcado por la expulsión de los moriscos y por la muerte del antes mencionado Ribera en 1611. Su arte en esos momentos adoptó un tono más profundo, intimista y muy ligado a la ya mencionada Contrarreforma, todo combinado con sus siempre naturalistas representaciones humanas. Se pierde la gesticulación inicial para realizar figuras más profundas e intensas. Los colores también van a experimentar este cambio, volviéndose más sobrios contenidos, como es este caso. Por lo tanto, el presente lienzo sería una obra de su última etapa, fruto del proceso de madurez artística de este maestro español.

Detalles del cuadro “Santiago y San Pedro” – Francisco Ribalta

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