EMILE EDMOND PEYNOT

Hilandera con su hijo en el regazo

EMILE EDMOND PEYNOT
(Le Creusot, Francia, 1850 – 1932)
“Hilandera con su hijo en el regazo”
Escultura de bronce sobredorado
Firmado y fechado en la base. E. Peynot/ Rome 1881″
Medidas: 84 x 34 cm. Base: 27 cm. de diámetro

Peynot fue un destacado escultor francés del neoclasicismo que se dio a conocer por su premio de escultura en Roma en 1880 con su obra “El hijo pródigo” que hizo que aumentaran considerablemente los encargos y trabajos no solo como escultor sino también como grabador de medallas. Su material preferido es el bronce tanto para las esculturas como para las medallas, y la temática la de personajes africanos, en concreto tunecinos ataviados con ropajes populares y generalmente en el desempeño de sus oficios. Este gusto por representar a los personajes de sus obras en el ejercicio de su oficio se repite aquí en esta ” Fileuse et son enfant” en el que la mujer con traje de faena y pañuelo en la cabeza está hilando, el huso en alto en su mano izquierda y la lana en la derecha…el conjunto no deja de tener una connotación de crítica social ya que la mujer a pesar de estar trabajando no puede dejar de lado sus labores de madre, su hijo duerme en su regazo recién alimentado, y de ahí el hecho de que el vestido se abra dejando un pecho al descubierto. Como es habitual en el escultor el material utilizado es el bronce patinado y firmado y fechado en la base: está realizado en Roma en 1881, un año después de que en esta misma ciudad consiguiera un premio que le abriera las puertas para convertirse en pensionado en Villa Medici de 1881 a 1884.
Los bronces de Peynot aparecen catalogados en H.Berman, Bronzes, Sculptors & Founders 1800-1930, Chicago, 1980, vol.IV y en M. Forrest, Art Bronzes, Pennsylvania, 1988.

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Modelo del monumento a José II en Viena

Modelo del monumento a José II en Viena

Franz Anton Zauner (Falpetan im Oberinntal, Tirol, 1746 – Wien 1822)
Madera policromada
72 (alto) x 49,5 (largo) x 49,5 (ancho) cm

La escultura representa en madera policromada y a pequeña escala el monumento ecuestre en bronce del Emperador José II (1741-1790 ) situado en la Josefsplatz de Viena, dentro de complejo de edificaciones que forman parte del Palacio Imperial y entre las que se encuentran también la Biblioteca Nacional de Austria.

A pesar de haberse casado en dos ocasiones, José II no tuvo descendencia masculina que le sucediera. Previendo una posible sucesión en la figura de su sobrino Francisco, éste fue enviado a la corte imperial de Viena en 1784 cuando contaba 16 años para formarse y educarse bajo la supervisión de su tío José II en las tareas de Estado. A la muerte de José II en 1790 sin herederos, le sucedió su hermano Leopoldo II (padre de Francisco). Cuando este falleció en 1792, Francisco se convirtió en Emperador bajo el nombre de Francisco II.
El monumento fue encargado para honrar y glorificar a su tío y mentor por el Emperador Francisco II (1768-1835) en 1795 al escultor Franz Anton Zauner. Fue finalmente erigido/instalado e inaugurado en 1806-1807. Zauner había estudiado en Roma durante cinco años gracias a una beca de la Academia Vienesa tras los que volvió a Austria en 1781. Estaba por tanto muy familiarizado con los modelos de la Antigüedad, como queda bien reflejado en esta obra, la más conocida de las ejecutadas por el escultor. En efecto, el modelo seguido muy de cerca es la famosa estatua ecuestre romana en bronce del emperador Marco Aurelio de la piazza del Campidoglio en Roma. En cualquier caso, el Marco Aurelio fue un modelo recurrente para multitud de esculturas ecuestres desde el Renacimiento. En este sentido, conviene también recordar que, justo en los mismos años en los que se ejecutaba la estatua de José II, Manuel Tolsá hacía lo propio con el monumento a Carlos IV –de tortuosa creación y vicisitudes posteriores– al otro lado del mundo, en México, en el que, de nuevo, el modelo seguido es el del emperador Romano. De hecho, tanto la obra de Tolsá como la de Zauner resultan casi idénticas.
El Emperador José II está vestido como un general romano coronado de laurel y guiando su caballo al paso. El monumento incorpora en ambas caras de los lados mayores del pedestal dos relieves en bronce en los que aparece el emperador vestido de la misma manera que en la escultura y rodeado de una serie de alegorías con figuras clásicas. Con un tono retórico y propagandístico, ambos escenas ensalzan la figura del Emperador, haciendo alusión directa a algunas de sus iniciativas de gobierno en materia de política económica. Como en otros países europeos de la época (España, por ejemplo), José II es ejemplo de gobernante del despotismo Ilustrado en el que, aún dentro de los regímenes absolutistas del Antiguo Régimen, se promovieron una serie de reformas económicas, administrativas, religiosas, educativas, etc. en consonancia con las ideas ilustradas guiadas por la Enciclopedia y el mercantilismo. De este modo promovió una política de liberalización comercial fomentando las ideas mercantilistas con el fin de impulsar y desarrollar la economía; se unificó el sistema fiscal; abolió la servidumbre del campesinado ofreciéndoles garantías sobre la propiedad la tierra que permitiesen su autonomía; sentó las bases de la tolerancia religiosa entre católicos, protestantes y ortodoxos; y creó nuevas universidades modernizando la educación en un tono secular.
Precisamente los relieves representan de manera alegórica dicha política en materia de comercio y agricultura, presentando al Emperador como su impulsor y protector.
En uno de ellos el Emperador promueve la liberalización comercial exhortando a Mercurio a desatar las manos del Comercio, figurado por una mujer joven vestida de modo clásico y significativamente sentada sobre un fardo de mercancías. Mientras, un barco espera, observándose también en el otro extremo un faro (haciendo referencia a la apertura del puerto libre de Trieste). Acompañan al Emperador una figura togada (un cónsul) y la alegoría de la Fama tocando la trompeta.
El otro relieve hace alusión a la promoción imperial de la Agricultura. El Emperador es conducido por un genio alado que le señala la figura alegórica de Europa, situada tras una arquitectura clásica, sentada, mostrando un libro y acompañada por un caballo. Flanquea al Emperador la alegoría de la Prudencia que lleva una serpiente en la mano, uno de sus atributos identificativos. En el extremo, un niño ara la tierra ayudado por su padre.
La imagen marítima del primer relieve se equilibra y completa por la imagen de la tierra del segundo, mostrando ambas escenas las preocupaciones del Emperador por el bien común y el bienestar de los pueblos bajo sus extensos dominios.
En los lados menores figuran sendas inscripciones en latín: IOSEPHO II AVG. QVI SALVTI PVBLICAE VIXIT NON DIV SED TOTVS (Emperador José II que no vivió mucho pero completamente dedicado al bien común), en la parte frontal. Y FRANCISCVS ROM. ET AVST. IMP. EX FRATRE NEPOS ALTERI PARENTI POSVIT MDCCCVI (Francisco, Emperador Austriaco y Romano, de su hermano y sobrino para su Segundo padre, erigido 1806), en la parte posterior.
Del monumento se conserva también el modelo a menor escala en bronce realizado por el escultor en 1795 que fue colocado en 1808 en los jardines del Palacio Schönbrunn.
La escultura que estudiamos podría considerarse pues como el primer modelo para el monumento , realizado en madera policromada imitando tanto el bronce de la estatua y de los relieves laterales, como el mármol negro grisáceo del pedestal. Las mencionadas escenas del pedestal presentan, como es lógico, pequeñas diferencias en el modelo respecto de la obra final. Éstas se refieren fundamentalmente a variantes y modificaciones en la posición, actitudes y vestimentas de los personajes.
De este modo, se convierte en buen ejemplo de los procesos de trabajo de los escultores, desde lo modelos iniciales en barro, madera o cera, hasta la obra definitiva en bronce o piedra.
Como curiosidad señalaremos el hecho de la alteración, probablemente más que intencionada, de las inscripciones. En el modelo en madera sólo aparece la de la parte frontal del monumento (IOSEPHO II AVG. QVI SALVTI PVBLICAE VIXIT NON DIV SED TOTVS), pero en este caso situada en la parte posterior y añadiendo el año MDCCCVI. Quizá sólo se incluyó esta inscripción añadiéndole la fecha porque ofrece los datos y la información indispensable que permiten identificar al personaje ubicándolo en el tiempo.
Por lo demás, señalaremos las similitudes que presenta el rostro del Emperador con algunas obras de Zauner, como el retrato del propio emperador realizado por este y conservado en la Österreichische Galerie Belvedere de Viena.
Bibliografía
– Charlotte Stokes, “Taming the eagles: The Habsburg Monarchy’s political use of the Revolutionary neoclassical style”, in Kinley Brauer, William E. Wright, Austria in the Age of the French Revolution, 1789-1815, Minnesota, 1990, pp. 75-76.
– Denkmahl Josephs Des Zweyten, auf befehl seiner Majestät Franz Des Ersten, Ehrichtet durch Franz Zauner, Wien, 1807.
– German Scenery, drawings made in 1820, London 1823 (sin paginar).
– Nancy M. Wingfield, “Emperor Joseph II in the Austrian imagination to 1914”, in Laurence Cole, Daniel, L. Unowsky (eds.) The limits of Loyalty: Imperial Symbolism, Popular Allegiances, and State Patriotism in the Late Habsburg Monarchy, New York Oxford, 2007, pp. 64-66
– Robert Rosenblum,H; W. Janson, El arte del siglo XIX, Akal, 1992, pp. 130-131.

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Henry WEÏSSE, “Cíngara”

Henry WEÏSSE,  (Alemania, segunda mitad del siglo XIX – principios del XX).
“Cíngara”.
Escultura en calamina policromada.
Firmada.
Medidas: 68 x 37 x 25 cm (escultura); 4,5 x 26,5 x 25 cm (peana).
Busto en calamina patinada y policromada, con detalles en dorado, rojo, verde y azul, representando a una bella cíngara de rostro alegre, sonriente, de rasgos suavemente modelados, dentro de un lenguaje de influencia Art Nouveau. La indumentaria y el tocado están trabajados con una especial atención al detalle, reflejándose con realismo y cualidades táctiles las distintas texturas, plegados, etc. El carácter ornamental de la pieza queda realzado por la cuidada policromía, que incluye los iris de los ojos, aportando una mayor expresividad al rostro.
Escultor alemán activo entre la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, Henry Weïsse se especializó en la escultura de temática orientalista, dentro de un lenguaje naturalista de herencia romántica que, hacia 1900, evolucionará dentro de la influencia del Art Nouveau. También representó escenas costumbristas más cercanas a la escuela realista, como “Conversación galante en Bretaña”. Realizó principalmente esculturas de mediano y pequeño formato, editadas en bronce y otros materiales. Actualmente está representado en diversas colecciones particulares de Europa y los Estados Unidos.

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“El niño de la oca”

Escuela francesa del siglo XIX.
“El niño de la oca”.
Bronce.
Con marca de la fundición F. Barbedienne y sello “Reduction Mécanique A. Codlas”.
Medidas: 29,5 x 21 x 14 cm.

Esta obra es una reproducción en bronce a mediano formato de la escultura griega helenística realizada en bronce por Boeto de Calcedonia. Su autor retrató a Antíoco IV Epífanes de Siria, y debe su fama al conocido grupo de “El niño de la oca”, que ha llegado a nosotros a través de varias copias. El modelo para el bronce que aquí presentamos fue seguramente la conservada en el Museo del Louvre, realizada en mármol y datada entre el 200 y el 150 a.C. Debía de tratarse de un tema común en la época, que tenía su lugar en los santuarios de Asclepio, pero la obra de Boeto fue especialmente aclamada por su calidad. Cabe destacar de ella el tratamiento realista y blando de la anatomía del niño, así como el uso un tanto irónico de la estructura piramidal, que era empleada en Pérgamo para plasmar gestas heroicas.

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Paul DUBOIS, “Joven rezando”

DU­BOIS, Paul (Fran­cia, 1829 – 1905).
“Joven Rezando”.
Bron­ce.
Fir­ma­do en la base.
Me­di­das: 50 cm de al­tu­ra.

Es­cul­tor y pin­tor fran­cés ac­ti­vo du­ran­te la se­gun­da mitad del siglo XIX, so­brino nieto del es­cul­tor Jean-Bap­tis­te Pi­ga­lle, Paul Du­bois cursó es­tu­dios de De­re­cho por im­po­si­ción fa­mi­liar, y pos­te­rior­men­te se formó como ar­tis­ta en la Es­cue­la Na­cio­nal Su­pe­rior de Be­llas Artes y en el ta­ller de Ar­mand Tous­saint. Fi­nal­men­te am­plia­rá sus es­tu­dios en Roma. En 1860 par­ti­ci­pa por pri­me­ra vez en el Salón de París, y tres años más tarde será ga­lar­do­na­do por sus es­ta­tuas de “San Juan Bau­tis­ta” y “Nar­ci­so en el baño”. De re­gre­so a París sus éxi­tos se su­ce­de­rán, y en 1865 se al­za­rá con la me­da­lla de honor del Salón de 1865 por su “Can­tor flo­ren­tino del siglo XV”. Pos­te­rior­men­te co­men­za­rá a re­ci­bir en­car­gos de im­por­tan­tes per­so­na­jes de la época, como la es­cul­tu­ra ecues­tre de Anne de Mont­mo­rency para el duque de Au­ma­le, si­tua­da a la en­tra­da del cas­ti­llo de Chan­ti­lly. Ac­tual­men­te se con­si­de­ra su obra maes­tra el ce­no­ta­fio del ge­ne­ral La­mo­ri­cière en la Ca­te­dral de Nan­tes, ador­na­da con cua­tro mag­ní­fi­cas es­ta­tuas de bron­ce ins­pi­ra­das en la tumba de los Mé­di­ci de Mi­guel Ángel, re­pre­sen­tan­do a la Ca­ri­dad, la Sa­bi­du­ría, la Fe y el Valor Mi­li­tar. Tam­bién cabe des­ta­car en su pro­duc­ción su “Mo­nu­men­to a Juana de Arco”, de 1896. Por su len­gua­je de in­fluen­cia ita­lia­na será con­si­de­ra­do miem­bro del grupo de es­cul­to­res lla­ma­dos “flo­ren­ti­nos”, se­gui­do­res de los ar­tis­tas ita­lia­nos del Quat­tro­cen­to. Sus éxi­tos se su­ce­de­rán, re­ci­bien­do me­da­llas de honor en el Salón de París en 1865 y 1876, y en 1873 será nom­bra­do con­ser­va­dor del Museo de Lu­xem­bur­go. Pocos años más tarde, en 1878, su­ce­de­rá a Gui­llau­me como di­rec­tor de la Es­cue­la Na­cio­nal Su­pe­rior de Be­llas Artes de París. Asi­mis­mo, será dis­tin­gui­do con la Gran Cruz de la Le­gión de Honor. Du­bois contó entre sus dis­cí­pu­los a des­ta­ca­dos es­cul­to­res jó­ve­nes, entre ellos Rodin, Ca­mi­lle Clau­del y Fabio Stec­chi. Ac­tual­men­te se con­ser­van obras suyas en el Museo de Orsay, el Petit Pa­lais y el Musée de la Vie Ro­man­ti­que de París, el Museo Fabre de Mont­pe­llier y en otras co­lec­cio­nes pú­bli­cas y pri­va­das.

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“Me­ni­na” Poblador Arias

PO­BLA­DOR ARIAS, José Ramón (Ciu­dad Real, 1940).
“Me­ni­na”.
Es­cul­tu­ra en bron­ce, ejem­plar
Fir­ma­da y nu­me­ra­da.
Me­di­das: 16,5 x 14 x 9 cm.

José Ramón Po­bla­dor es principalmente co­no­ci­do como escultor, si bien su ac­ti­vi­dad ar­tís­­ca es muy di­ver­sa, y en­glo­ba tam­bién el di­bu­jo, la pin­tu­ra, las com­po­si­cio­nes mu­ra­les y el di­se­ño de joyas. Asi­mis­mo, desde los años no­ven­ta se ha orien­ta­do pre­fe­ren­te­men­te a la crea­ción de pe­que­ñas es­cul­tu­ras en bron­ce para tro­feos (in­clu­yen­do el del Pre­mio de Pin­tu­ra BMW), con­me­mo­ra­cio­nes y lo­go­ti­pos em­pre­sa­ria­les. Sus obras en este campo son pie­zas sin­té­ti­cas, de for­mas ele­gan­tes, que ates­ti­guan su in­te­rés por los efec­tos di­ná­mi­cos. Tam­bién ha crea­do obras para los mu­seos de Al­ca­lá de He­na­res y Cá­ce­res, apos­tan­do aquí en cam­bio por el hie­rro y por plan­te­mien­tos más es­truc­tu­ra­les. Ac­tual­men­te está re­pre­sen­ta­do en el Museo de Es­cul­tu­ra al Aire Libre de Cá­ce­res y el de Al­ca­lá de He­na­res, y cuen­ta con mo­nu­men­tos pú­bli­cos como “El oso y el ma­dro­ño” de la plaza de la Pros­pe­ri­dad, en Ma­drid.

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Relieve de Bronce Atribuido a Jóse Capuz

Nacido en un entorno familiar eminentemente artístico, su formación se inició a través de su padre y su tío en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, en Valencia, pasando en 1904 a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid y al taller del Padre Félix Granda, uno de los más destacados de su época en imaginería religiosa. Tras una beca que le posibilita un primer viaje a Roma que extiende a FlorenciaNápoles o París, retorna a España.

Durante su estancia en Roma conoció a otro becado, el después gran pintor José Nogué Massó, quien retrató a Capuz en 1910. La obra, de excelente factura, se conserva en el Museo Provincial de Jaén y es propiedad de la Junta de Andalucía.

A partir de los años veinte del pasado siglo, obtuvo gran éxito entre los ambientes artísticos españoles, compaginando su labor artística con la enseñanza en la Escuela de Artes y Oficios de la capital de España como catedrático de Modelado y Vaciado. En 1927 fue nombrado Académico de Bellas Artes de San Fernando.

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Busto Femenino

Se llama escultura (del latín sculptūra) al arte de modelar el barro, tallar en piedra, madera u otros materiales. También se denomina escultura a la obra elaborada por el escultor.1

Es una de las Bellas Artes en la cual el escultor se expresa creando volúmenes y conformando espacios. En la escultura se incluyen todas las artes de talla y cincel, junto con las de fundición y moldeado. Dentro de la escultura, el uso de diferentes combinaciones de materiales y medios ha originado un nuevo repertorio artístico, que comprende procesos como el constructivismo y el assemblage. En un sentido genérico, se entiende por escultura la obra artística plástica realizada por el escultor.

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Escultura Niño Aguador: Paul Dubois

Escultura de Dubois: Niño Aguador Escultura tallada en bronce firmada por el artista Dubois. Esta escultura del niño aguador representa una figura muy popular del siglo XIX y finales del XX, quién se encargaba de distribuir el agua por las calles y a menudo era despeñado por niños mendigos. Características de la escultura del Niño Aguador Escultor: Dubois, Paul Fecha/lugar creación: 1829-1905, París Título escultura: “Niño aguador” Material: Bronce Medidas: 42 cm de altura Otros datos: Firmado por el autor   Sobre el autor de la escultura “Niño Aguador”: Dubois Es­cul­tor y pin­tor fran­cés ac­ti­vo du­ran­te la se­gun­da mitad del siglo XIX, so­brino nieto del es­cul­tor Jean-Bap­tis­te Pi­ga­lle, Paul Du­bois…

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